viernes, 10 de abril de 2009

DIOSA KUAN YIN


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Kwan Yin
"la que oye el llanto del mundo", es la más respetada de las deidades del mundo chino. Fruto del sincretismo de Avalokiteshvara con la Diosa Madre tradicional, la cualidad más destacada de Kwan Yin es su Misericordia.
El primer monje budista que se refirió en femenino a Kwan Yin fue Kumarajiva, al traducir al chino el Sutra del Loto en el 406 d. C. En su traducción, siete de las treinta y tres apariciones del Bodhisattva son de género femenino. Con la introducción del Budismo Tántrico o Vajrayana en China durante la dinastía Tang, siglo VIII, fue creciendo en popularidad la representación de Avalokiteshvara como una hermosa Diosa vestida de blanco.
Kwan Yin ha hecho voto de no entrar en los reinos celestiales hasta que todos los seres vivientes hayan completado su proceso de iluminación y se liberen del ciclo de nacimiento, muerte y reencarnación (samsara).
Sus devotos creen que rescatará a quienes acudan a ella en momentos de dificultad, sobre todo ante los peligros producidos por el agua, el fuego o las armas. La Bodhisattva comprende los sentimientos de temor y responde a las peticiones de ayuda con su Compasión. Como Madre Misericordiosa, oye las peticiones de quienes desean tener hijos. Sanación magnificada es atribuida a la inspiración de Kwan Yin.
La figura de Kwan Yin mantiene gran semejanza con otras Madres protectoras como la Virgen María en el Cristianismo, Isis en el antiguo Egipto, Tara en el Budismo Tibetano y Shakti, Parvati, Sita o Radha en el Hinduismo. En Oriente son numerosos los templos y estatuas dedicados a esta Bodhisattva.


http://www.terra.es/personal/javierou/con-kuanyin.htm
SALVADORA KUAN YIN

Kuan yin es una bodisatva, es decir, un ser que ha trascendido la existencia fenoménica y que sin embargo continua accesible a los seres para conducirles a la Libertad.

Ella encarna la Compasión y la Sabiduría en perfecta unión, y se manifiesta como la actividad salvadora y protectora. Verdaderamente, se encuentra reflejada como en un espejo en religiones de todo el mundo; como María en la Cristiandad y Tara en el Vajrayana. Como Kuan yin preside la enseñanza suprema del Buda Sakyamuni: "el corazón de la sabiduría esencial" (la "Prajñaparamita Hridayam"), la doctrina Mahayana de la vacuidad.

En China y otros paises de Extremo Oriente, es fervientemente venerada porque sus favores son siempre generosamente dispensados y Ella socorre continuamente de cualquier peligro a quien la recuerda.

significa "la que escucha y atiende los lamentos del mundo (de todos los seres)".

Kuan yin es una bella joven, sin embargo en otros tiempos Ella existió como un joven varón. El se llamaba Avalokita ("el que contempla a los seres") en India, y Chenresi en Tibet -del que se considera el patrón y la deidad budista más popular. Mientras habitó en esos paises como el bodisatva celestial de la Gran Compasión, poseyó nombre y forma masculina; pero en su emplazamiento posterior en China es cuando decidió transformarse, seguramente para contribuir al cambio de polaridad planetario -en la nueva era que comienza- donde la mujer y los valores que representa han de pasar al primer plano y equilibrar la vida humana y terrena, tras muchos milenios de dominio del aspecto masculino sobre la conciencia colectiva.

Kuan yin más tarde viajó a Japón, Korea, Vietnam, Thailandia, Singapur... y hoy dia a Occidente. Ya siempre ha conservado desde entonces su identidad y forma femenina, siendo conocida como Kwanon, Kwan Am y otros nombres en todos esos países del budismo Mahayana.

GRAN CONFIANZA ES REALIZACION

Kuan yin nos lleva amablemente de su mano, como criaturas en crecimiento y evolución. Ella ayuda a la fertilidad de todo tipo; para concebir hijos deseados, para crear obras maravillosas, para dar a luz al ser divino que es nuestra verdadera naturaleza... Tan solo confiarse en Ella es igual a renacer en este mismo instante en la Tierra Pura de la iluminación y el amor.

No hay mejores votos para agradecerle su bondad que ser amables con todos los seres, ser rayos de su Compasión en acción. Sus ritos y yogas pueden ser tan simples como recordar y cantar su nombre, invocarla con el mantra o el dharani (exhortación), inclinarse ante su imagen o visualizarla como la esencia de nuestro propio corazón, encender una lámpara por Ella, dedicarse a los seres en múltiples actividades benefactoras, meditar en el silencio original de la propia mente que es el sonido absoluto de su voz divina, comprender y respetar con ecuanimidad la diversidad de senderos espirituales y sus muchas formas divinas -como aspectos de su misma presencia y enseñanza, vivir sencillamente sabiendo que siempre hay un más allá... un espacio para la trascendencia... desapegándonos de conceptos rígidos y sentimientos obsesivos, ser flexibles y naturales... Este es su sencillo culto, su Dharma, su Tao.

Kuan yin salva siempre y a todos. Tan sólo es preciso que el momento haya llegado, que nuestra conciencia esté receptiva a su melodía inspiradora que revela el camino de la liberación.

Si dirigimos nuestra mirada hacia Ella, hallaremos guía y orientación, pues despertará nuestra intuición directa de las cosas. Ella no está fuera de nosotros, habita en nuestro corazón como el latido de vida que siempre trae la vida, pues su energía es la del amor.

Siendo criaturas de la Conciencia, al mismo tiempo Ella trasciende nuestras formas corporales y vidas fenoménicas. Por eso la podemos llamar como a un ser que nos abarca y nos contiene. Vivimos, nos movemos y tenemos el ser en el gran océano de la creación, en cuyo centro se eleva la isla-montaña del Potalá, donde reside Kuan yin como la Conciencia original.

Ella es el faro que dirige a los navegantes del gran mar de la existencia, cuya luz es visible desde cualquier costa. Ella es lo más pequeño y lo más grande, el corazón del corazón y la esfera sin perímetro de lo real. ...Dentro y fuera, sin dualidad ni diferencia, por eso no importa cómo pensemos en Ella, si como una deidad objetivamente existente o como un poder subjetivo de la mente de Clara Luz... Tangible y sutil, Ella es ambas verdades, y por cualquier punta de su estrellado manto que tiremos de Ella, igualmente su esplendor ilimitado nos alcanzará e iluminará.


¡¡Namo Kuan yin!!