lunes, 16 de abril de 2012

ALBRECHT DURER

La fiesta del Rosario (Rosenkranzfest) es una pintura al óleo sobre lienzo (162x194, 5 cm) de Alberto Durero, de 1506 y conservado en la Galería Narodni, Praga.   En 1506, Alberto Durero es la segunda vez en Venecia, donde vivió durante un año y donde permaneció un año más. A su llegada ya no es considerado como un artista mediocre, sino como un gran maestro en el arte de la pintura. Ese mismo año pintó un retablo para el altar de la iglesia de San Bartolomeo, que fue encargado por la comunidad alemana se estableció en Venecia, cerca de la Fondaco dei Tedeschi, un importante centro económico de la comunidad alemana.
Retrato de Jacob Fugger, de Durero, el patrocinador de la fiesta del Rosario, alrededor del año 1519.

El cuadro fue encargado por el banquero Jacob Fugger (en la que Durero se encuentra alojado en Venecia), que es a la vez, en 1506, el intermediario entre el emperador Maximiliano y coronación el Papa Julio II en eso. También en el panel están representados el emperador Maximiliano y el Papa Julio II en el proceso de ser coronada con las rosas de la Virgen y el Niño.

La Virgen del Rosario el día es el trabajo principal de la fiesta veneciana de Durero. Refleja la apropiación de las técnicas venecianas, visibles sobre todo en el uso del color, pero mantiene los caracteres pictóricos típicamente germánico.   
Antes de pintar su cuadro, Durero realizó muchos estudios sobre la anatomía, geometría y las matemáticas, que es característica del humanismo durante el Renacimiento. En concreto, este segundo viaje de Venecia es una oportunidad para mejorar su arte de los matices y su uso de la perspectiva matemática bajo la influencia de Giovanni Bellini. Asimismo, se apropia de todas las técnicas de italianos en el panel de madera.

Hay una profundización de los detalles que Durero se ha encargado de representar para un mayor realismo. De hecho, vamos a ver sombras en la pintura de la Virgen de la fiesta del Rosario, en contraste con los iconos bizantinos, lo que refleja una evolución en la manera de la pintura y técnicas, por ejemplo, en el pintura de la Virgen del rosal de Martin Schongauer.

La organización también es más pronunciado en torno a un triángulo rígido central que abarca los principales personajes, entre ellos María de Nazaret es la parte superior mientras que la base se compone de los personajes principales, el emperador Maximiliano y el papa Julio II. El niño Jesús, por su ligeramente excéntrica con respecto al eje de la mesa. Estos cuatro personajes se representan un poco más grande que la vida y son más refinados que los otros personajes con el fin de marcar la importancia.

La línea del horizonte pasa por la parte superior de la palabra de honor de María y por lo tanto el punto de fuga que es la joya de color rojo usado por la Virgen, que llama la atención sobre él y luego en los otros tres personajes. Un eje de simetría, cuyo eje pasa a través de la corona de María y de sus joyas, también está presente en la mesa.
Un personnage à la gauche de la Vierge trouble l’équilibre triangulaire du tableau. Il s'agit de saint Dominique de Guzmán, promoteur du culte marial et de la dévotion du rosaire. Il est peint de couleurs plus sombres, ce qui le fait ressortir. La dévotion du rosaire s'est développée au XIIIe siècle sous l'influence des dominicains et de nombreux tableaux de la Vierge du Rosaire représentent celle-ci offrant une rose ou un chapelet à Dominique de Guzmán, le fondateur de l'ordre.
Un carácter a la izquierda de la virgen perturba el equilibrio de la matriz triangular. Este es Santo Domingo de Guzmán, el promotor de la devoción mariana y la devoción del rosario. Está pintado en colores más oscuros, que ponen de relieve el hecho. La devoción del Rosario ha desarrollado en el siglo XIII bajo la influencia de los dominicos y muchas pinturas de la Virgen del Rosario representan con una rosa o un rosario Domingo de Guzmán, el fundador de la orden.

El pintor, Alberto Durero, se ha demostrado , en la esquina superior derecha, al pie de las montañas y un alemán típico. Los detalles de la mezcla en una colina de la atmósfera borrosa. Nótese aquí que Durero se muestra poco de modestia cuando se sabe cómo la cuestión de la verticalidad es importante en la pintura religiosa de su tiempo: fue colocado en la composición a la misma altura que Santo Domingo, o ligeramente por encima de la Virgen María!

Junto a la artista se encuentra probablemente Leonhard Vilt, fundador de la Hermandad del Rosario en Venecia. En el extremo derecho, vestida de negro y empuñando una plaza, se encuentra Jerónimo de Augsburgo, el arquitecto de la nueva Fondaco dei Tedeschi, el centro económico de los alemanes en Venecia. A la izquierda, en sobrepelliz y las manos entrelazadas, Antonio Soriano , patriarca de Venecia y patrón de la iglesia de San Bartolomé y su lado se encuentra Burkhard von Speyer , el capellán de la Iglesia, que Durero ha hecho un retrato en el mismo período .

Los ángeles, querubines y putti que conocemos un estudio preparatorio  son el trabajo y supervisar la Virgen y el Niño. Durero se inspiró en gran medida por la obra de Giovanni Bellini.


Portrait de Jakob Fugger, (1459-1525)
Durante la Dieta de Augsburgo, en 1518, Jakob Fugger Durero retratado en un dibujo al carbón. El cuadro final, en la lona, ​​se diferencia del dibujo en la ropa más rico de la materia, y, sobre todo, en la elaboración: un medio busto en el dibujo, un medio de longitud en la pintura.
Jakob Fugger de Augsburgo (1459-1525), el más rico comerciante de día histórico, aprendió el arte de Comercio de Venecia. Poseía una red de agencias comerciales en toda Europa. La suya fue la institución bancaria más importante de Europa, y ET tenía el monopolio de las minas de plata y cobre. Él obtenues el derecho a la menta, las esquinas del Vaticano desde Julio II, León X y Adriano VI, y ET tuvo un papel importante en el sistema de recaudación de impuestos y el pago de las indulgencias de las arcas del Vaticano. Él fuertemente financiado los compromisos políticos y militares de Maximiliano I y Carlos V: sólo para la elección de la malla, ET Contribuido 300.000 florines. En 1508, Maximiliano I otorgó un título nobiliario HIM, HIM y León X Nominación conde palatino de Letrán. En 1519, el Equipo de expertos establecido en Augsburgo "Fuggerei", una pequeña ciudad dentro de la ciudad, las características de los, 106 pequeñas casas destinadas a los ciudadanos más necesitados.
Los bordes exteriores de las prendas históricas y abrigo de piel, que cruzan y se superponen, crean efecto de pirámide ascendente años, sólidamente que pone en marcha el retrato. Al Mismo Tiempo, contrastan con las prendas históricas cara histórica, dura y severa, encima de un cuello de toro. Sólo la tez clara de la carne, pintada con pinceladas muy finas, que se desprende de un delicado fondo azul dinamismo, histórico y atenúa la gravedad. La posición de la cabeza Indica firmeza y seguridad en sí mismo, y los ojos mirar a otro lado, posiblemente para indicar una visión de futuro. La frente amplia, forrado con una boina de oro, simplemente de moda, y los labios finos, apretados, le dan la apariencia de un hombre que - al menos según la interpretación de Durero - tenga una personalidad fuerte y no hay necesidad de la decoración de afirmarse a sí mismo.
Esta caracterización impresionante, aunque un poco idealizada, junto con uno de los padres de 1497 Durero (National Gallery, Londres), es probablemente uno de los más importantes de su época portraiture'm en Europa.



 Autorretrato frontal
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1500
 Museo:Alte Pinakothek (Munich)
 Características:67 x 49 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

Durero se había autorretratado ya varias veces y en diversos formatos cuando realizó este impactante retrato frontal. Se trata de la imagen más audaz que jamás un artista había pintado de sí mismo. El autorretrato es un género que eclosiona en el Renacimiento, con algunos precedentes discretísimos entre la estatuaria gótica. El autorretrato representa la autoafirmación del artista como tema digno de su arte. Significa un nuevo estadio en la consideración de su profesión, de su nivel intelectual y de su lugar en la escala social, puesto que puede ser él mismo protagonista de las obras que antes se reservaban única y exclusivamente a Dios, y más tarde a la monarquía y la aristocracia. Al autorretrarse, un artista se elevaba a las más altas esferas.Pero es que además, Durero no se limita a representarse como un elemento más de una composición más amplia, sino que se refleja a sí mismo aisladamente y con una postura de frente absoluto. Esta posición estaba reservada en exclusiva a Cristo. El resto de retratos suelen ser de perfil o de tres cuartos. Sin embargo el artista no admite ningún matiz y se presenta a sí mismo con el aura de una figura sagrada. Como en otros de sus autorretratos, los ojos y la mano adquieren un singular protagonismo: los ojos destacan por su viveza penetrante, y se encuentran enmarcados por sendas inscripciones doradas que revelan el nombre del autor a un lado, y la fecha y su monograma al otro. Mano y ojo son los símbolos de su profesión, la pintura, y al representarse él mismo como figura sagrada se equipara a Dios en dos sentidos: ambos son creadores de una naturaleza propia, la real y la pictórica. Y Durero es la mano que ejecuta lo que el ojo de Dios ve.Durero está ricamente vestido, sus cabellos peinados con cuidado y ensortijados sobre sus hombros. Los dedos de su mano se han estilizado de manera ideal y acarician con gran delicadeza la piel que ribetea su casaca. Su aspecto es el de un gran hombre, elegante, sereno, seguro de sí mismo, una nueva forma de entender al pintor alejado del oficio artesanal al que hasta ese momento se había visto relegado. El nuevo pintor es un intelectual, pleno de sabiduría, digno para conversar con reyes y príncipes de cualquier tema que se le proponga. 
Muerte de Lucrecia
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1518
 Museo:Alte Pinakothek (Munich)
 Características:168 x 74 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

Sólo en dos ocasiones Durero trasladó al óleo la temática pagana. Una de esas ocasiones fue Hércules y las aves del Estínfalo. El otro ejemplo es esta Muerte de Lucrecia. Lucrecia fue la cuñada de Tarquino, el último rey de Roma. El rey la violó y ella se suicidó para evitar la deshonra a su marido y a su familia. Este acto sublevó al pueblo contra la tiranía de los reyes romanos, lo que terminó con la instauración de la República romana, con su gobierno en manos del Senado. Lucrecia y su suicidio son dos importantes símbolos: uno político, en referencia a los males de la tiranía y el valor para derrocarla. El otro es moral, y significa la dignidad de la mujer y la fortaleza ante las adversidades. Lucrecia se utilizaba como ejemplo modélico para la mujer casada, que debía mantenerse virtuosa y revestida de fortaleza ante las pretensiones del mundo. 
El Retrato de Bernhart von Reesen es una pintura renacentista alemán Alberto Durero principal, que data de 1521, ahora se encuentra en la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde, Alemania.

La pintura fue ejecutada durante el viaje del artista a los Países Bajos (1520-1521). El 16 de marzo de 1521, Durero escribió que él había retratado en Amberes una Reesen von Bernhart, se paga ocho florines y algunos pequeños regalos para su esposa y la criada. El tema es desconocido, aunque podría ser un rico comerciante de Danzig, que estuvo activo en el puerto flamenco cosmopolita. Otros estudiosos lo identifican con Bernard van Orley, un pintor de Bruselas.

El hombre se retrata con prendas negras, además de la camisa blanca debajo de la chaqueta. Sus manos, que, de acuerdo con la tradición de la pintura flamenca, tirados en el borde inferior, mantenga un cartucho en el que es tal vez escrita su dirección. 
“Manos orando” fue uno de los numerosos estudios preliminares para el retablo que el alcalde de Frankfurt, Jacob Heller, le había encargado para su catedral. Este estudio en particular, realizado con todo detalle, iba destinado a convertirse en las manos de uno de los apóstolos que rodeaban la tumba vacía de la Virgen en su Asunción a los Cielos. Durero trabajó durante 13 meses en el panel central de esta obra decidido a hacerla tan buena y hermosa , “que seguirá siendo brillante y fresca durante quinientos años”. 


 Virgen en su Asunción a los Cielos.
 Hieronymus Holzschuher
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1526
 Museo:Staatliche Museen de Berlín
 Características:48 x 36 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

Entre 1524 y 1526 Durero realizó sus últimas obras, entre ellas, unos retratos de personajes importantes de Alemania, y de su ciudad natal, Nüremberg. Entre estos retratos se encuentra el del consejero municipal Hieronymus Holzschuher, pintado con las características tan frecuentes en la obra de Alberto Durero.
Autorretrato a los 13 años
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1484
 Museo:Galería Albertina
 Características:27,5 x 19,6 cm.
 Material:Dibujo
 Estilo:Pintura Flamenca

Estamos ante el primer autorretrato alemán que se conserva. Esto nos habla ya de la personalidad de este artista y de lo que va a ser toda su obra, puesto que también se trata de la primera obra registrada de su autor. Durero dibujó su retrato un año después de haber entrado como aprendiz en el taller de su padre. Albretch el Viejo se dedicaba a la orfebrería y el pequeño alumno pronto aprendió el modo de grabar diversos metales preciosos como plata o cobre. Esta formación le resultará muy útil a la hora de trabajar como ilustrador en calcografías, que no es sino grabar sobre láminas metálicas. El dibujo, de una perfección asombrosa, muestra las casi innatas aptitudes de Durero en este género y fue lo que convenció definitivamente a su padre para permitir que Alberto ingresara en el taller del pintor Michael Wolgemut en vez de que continuara con la profesión familiar. Años después, un Durero maduro y reconocido en toda Europa como uno de los más grandes artistas del momento, anotó de su puño y letra el nombre y la firma, junto con unas pequeñas frases que reconocían su evolución y su triunfo social como artista.
Retrato de un Caballero
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1524
 Museo:Museo del Prado
 Características:50 x 36 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:

Durero trabajó por encargo para la alta burguesía alemana, en el mejor estilo nórdico perfectamente sintetizado con las novedades del Cinquecento que el autor había estudiado en Italia. En este retrato combina el realismo detallista propio de los alemanes, con cierto idealismo en el tratamiento de la figura. Sin embargo, los rasgos nórdicos predominan, puesto que es una pintura de encargo: la pose de tres cuartos, el material de óleo sobre tabla, el predominio al fin y al cabo del realismo sobre la idealización, etc. 
 Joven dama
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1505
 Museo:Kunsthistorisches Museum
 Características:32,5 x 24,5 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
Durero había regresado hacía pocos años de su primer viaje por Venecia y en 1505 se marcha de nuevo. Allí su estilo se llena de color y calidez, como podemos apreciar en este retrato de una dama desconocida. Las características que podemos encontrar son la sensualidad, el idealismo y un nuevo manejo de la luz, que el artista aprendió de pintores como Bellini. El descubrimiento del claroscuro fue trascendental para Durero, que lo aplicará a partir de este momento de manera sistemática en sus grabados y dibujos como insrumento para introducir profundidad.En el caso de la pintura, el retrato hace gala de una sutil armonía de colores, reducidos a dos gamas tonales: el amarillo dorado que se extiende desde los cabellos rizados hasta el riquísimo vestido, y el negro, que cubre todo el fondo para destacar la figura y que encuentra un audaz eco en el lazo negro del vestido, los ojos de la muchacha y las cuentas que rodean el cuello. 
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Retrato de una mujer joven veneciana es un aceite de busto de pequeña longitud en el panel de olmo pintar por el artista alemán Alberto Durero de 1505. Fue ejecutado, junto con una serie de retratos de la alta sociedad, durante su segunda visita a Italia.

La mujer lleva un vestido estampado con atada en las mangas que muestran la camisa debajo. Sus marcos de pelo de su cara en las ondas suaves, y el pelo de nuevo se limita cubierto con una gorra pequeña. La armonía de la obra y gracia se logra a través de sus mezclas de tonos, de su carne pálida elegante, de pelo rubio rojizo, negro y collar de perlas, y el patrón una y vestido muy de moda, todos los cuales se destacan sobre un fondo negro mate es similar en pose y el tono de color a su c 1507 una mujer alemana de Venecia, mientras que al menos dos estudios de las mujeres venecianas son conocidos, los cuales son muy atrevidos. Uno de ellos muestra el modelo con un escote, y el otro con los hombros desnudos.
Una mujer alemana de Venecia, c 1507. Dahlem Museum, de Berlín.

Durante su visita a Italia, Durero se sintió fascinado por y se hizo amigo de Giovanni Bellini, un maestro de Durero estableció cuando todavía era un relativamente desconocido fuera de Alemania. La influencia de la artista de Franconia se puede ver en el modelado suave de este trabajo, iluminación espectacular y unos colores vivos y tonos.

El trabajo no ha sido identificado como un original de Durero hasta que fue encontrado en una colección privada de Lituania en 1923. La identidad de la modelo se ha perdido, sin embargo, en vestimenta y el peinado que es notablemente Venecia en lugar de Germánico  El retrato está inacabado;. Una serie de elementos, notablemente el lazo negro por encima de su pecho, no están tan bien descritos como otros pasajes 

Virgen con el Niño
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1512
 Museo:Kunsthistorisches Museum
 Características:49 x 37 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

Tenemos ante la vista una preciosa tablita pintada al óleo, con los típicos rasgos de un cuadro devocional para un cliente particular. En primer lugar, su tamaño indica que no estaba pensado para colgar de los enormes muros de una iglesia, sino para ser vista de cerca. En segundo lugar, no representa una historia concreta de contenido aleccionador o narrativo, sino un momento ideal de intimidad entre María y el Niño.La dulzura de la escena está concebida para ser objeto de reflexión y oración en privado. Existen algunos puntos con los que el pintor da pautas al espectador para su meditación: por ejemplo el pequeño añarazo en la barriguita del niño, justo encima del lugar donde apoya su mano la madre. No es sino una alusión a la futura herida en el costado que sufrirá Cristo en su pasión. A veces se considera también que el paño blanco en que la madre envuelve al pequeño es una prefiguración del sudario.Es una de las más bellas visiones que de este tema nos ha ofrecido su autor, Alberto Durero, que destaca limpiamente la silueta idealizada de la pareja contra un fondo completamente negro que los aisla e impide distracciones en la contemplación.
La Virgen Bagnacavallo es una pintura al óleo de Alberto Durero, que data de antes de 1505. Actualmente se encuentra en la Fundación Magnani-Rocca de Traversetolo, en la provincia de Parma, Italia.
  Historia

La obra, también llamada Virgen del Patrocinio, fue descubierto después de la Segunda Guerra Mundial en el convento de los Capuchinos femenino de Bagnacavallo, en la provincia de Ravenna. En 1961 el historiador de arte italiano Roberto Longhi reconoció como de Durero, y, unos años más tarde, la obra fue adquirida por la colección que actualmente propietaria.

Podría ser uno de los trabajos realizados por Durero con él desde Alemania en su segundo viaje a Italia en 1505, a las que se utilizan para financiar sus gastos. Un dibujo preparatorio de 1495 se conoce, copiado de un Niño Jesús de Lorenzo di Credi (tal vez visto por el artista alemán en Venecia). Características de María se asemejan a los de las obras de Giovanni Bellini, que también estuvieron presentes en la obra de Durero en el mismo período, tales como la Madonna Haller.
  Descripción

La escena se desarrolla en un cuarto oscuro con, a la izquierda, una ventana cerrada con tablones de madera y, a la derecha, un arco que conduce a un recinto amurallado (que simboliza el hortus conclusus). María se ve media figura con el Niño en su regazo. La mano izquierda de este último está en contacto con su madre, mientras que el otro tiene una flor simbólica.
Federico III (1463-1525), conocido como Federico el Sabio, se había convertido en elector de Sajonia en 1486 y fue uno de los príncipes que tienen derecho a seleccionar el emperador del Sacro Imperio. Más tarde se convirtió en el primer patrón importante de Durero. Este retrato fue hecho probablemente cuando Federico el Sabio visitó Nuremberg desde 14 hasta 18 abril, 1496. Durero utiliza secado rápido pintura al temple, en lugar de pintura al óleo, y esto puede haber sido para que la imagen podría ser quitado. Federico el Sabio, entonces de 33 años, se representa a partir de la cintura para arriba, vestido con elegancia, y sobre un fondo verde claro. Su descanso brazos cruzados sobre una cornisa y en su mano izquierda sostiene un pequeño pergamino. Ceño levemente fruncido del monarca es, probablemente, la intención de transmitir la fortaleza. El aspecto más llamativo del retrato son los ojos penetrantes de Federico, mirando directamente al espectador.

Federico el Sabio que han quedado satisfechos con este retrato que Durero se encargó entonces a pintar una serie de importantes retablos para la iglesia en el palacio del Elector en Wittenberg. Durero dibujó Federico el Sabio 27 años más tarde como un estadista anciano y al año siguiente se utilizó el dibujo de un grabado.
Eva
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1507
 Museo:Museo del Prado
 Características:209 x 080 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:

Adán y Eva, los padres de la Humanidad, están representados con toda la gracia encantadora de la que era capaz Alberto Durero. Grabador, estudioso humanista, pintor excelente y espíritu inquieto, los estudios de Durero pueden equipararse a los de su coetáneo Leonardo da Vinci. Así, estos dos cuadros del pintor renacentista alemán se hallan repletos de alusiones al estilo italiano del Cinquecento. Los rasgos más personales los encontramos en el tratamiento anatómico de los cuerpos, perfectamente articulados, idealizados a la manera italiana y no según la estética alemana, tendente al "feísmo". Las luces, los colores y el sombreado, el volumen modelado de las carnes, son asimismo aspectos más cercanos a un tratamiento renacentista. Ambos personajes se encuentran de pie, y existe una relación entre ambos pese a la separación física que establecen los marcos de las dos pinturas: Adán mira a Eva y ella, por su parte, recoge la manzana facilitada por la serpiente, más alejada de Adán, a quien induce con su gesto a caer en el pecado. Además de esta relación gestual, la unicidad de la escena se debe al fondo y al colorido; para ambos se establece un fondo neutro, lejos de cualquier distracción de la acción única que constituye la tentación. Otro elemento de unión de las figuras es la rama de manzano que Adán sostiene cubriendo su sexo, continuado en una curva con la misma que hace lo propio sobre Eva. Ésta es claramente la protagonista, flanqueada por Adán -la Humanidad- y la serpiente -el pecado-. Ella es también quien sostiene la cartela con la inscripción que data el cuadro y al autor. La pareja de cuadros fue un obsequio de la reina Cristina de Suecia al rey Felipe IV. Durante el siglo XVIII se conservó en la Real Academia, desde donde se traslada al Prado en 1827.
El emperador Segismundo había autorizado a las familias de los miembros eclesiásticos para agregar una cruz para sus propios escudos de armas. Por esta razón, se dedujo que la joven retratada con el pelo suelto, la pulsera de corales, las manos unidas en oración, y su cabeza inclinada hacia abajo se había dedicado a la vida claustral. La inscripción latina añade el grabado de Wenzel Hollar el modelo de esta pintura, también se recomienda seguir en el camino de Cristo.

Las pinceladas muy finas de esta pintura exquisita y la distinción clara entre las áreas de la luz y las sombras en dar la cara una sensación de plasticidad, dotándola de una expresión particularmente vivo. Los estudiosos demostraron que los dos retratos en verdad formó una pareja y que fueron adquiridos de forma conjunta en 1636 en Nuremberg por el conde de Arundel, cuyo grabador, Wenzel Hollar, hizo dos grabados modelados a partir de ellos. Cabe señalar que el joven con el pelo suelto también descansa sus brazos en el alféizar de una ventana.

En 1673, los retratos fueron adquiridos, así como siempre, por el obispo de Olmütz, de los que más tarde pasó a Carl von Waagen, de Munich. Después, los dos retratos fueron separados.
 Autorretrato como novio
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1493
 Museo:Museo Nacional del Louvre
 Características:56,5 x 44,5 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
Los autorretratos de Durero son increíblemente abundantes y de buena calidad. Hasta él, ningún artista se había autorretratado con tal deliberación y constancia. Con él se inicia la estela de artistas fascinados por su propia figura, como Rembrandt o Picasso. Durero ya se había autorretratado en grabados y dibujos; éste es, sin embargo, el primer autorretrato al óleo. Lo realizó durante su estancia en Estrasburgo, donde recibió noticias de su padre instándole a regresar a Nüremberg. El motivo era que su familia había acordado desposarle con Agnes Frey, hija de un rico personaje de la ciudad. Durero se retrata de una manera soberbia, su efigie juvenil destaca por lo altanero de su mirada y por el fondo neutro contra el que se destaca su figura. Su tocado es algo extravagante y a la última moda alemana. Entre los dedos lleva una flor de cardo, que en alemán se llama "Männertreu", o fidelidad de hombre. Esta flor se emplea como símbolo de Cristo, además de fidelidad conyugal. El significado religioso está apoyado por la inscripción del cuadro, que reza "my sach die gat / als es oben schtat", que quiere decir que su destino está trazado desde lo más Alto, en referencia no sólo a su matrimonio de conveniencia sino a toda su trayectoria vital. 
 Este retrato primitiva ha sido parcialmente repintado y se transforma en un San Sebastián con una gran aureola. Originalmente, el hombre llevaba una boina y se mantiene una flecha rota en la mano izquierda, que se basa en el alféizar de la ventana, ya que todavía se pueden ver hoy en día. En todo el cuadro, sólo el paso del paisaje con el lago y el castillo frente a las montañas han permanecido en su estado original. La flecha es un atributo bastante raro para un retrato, aunque, en este caso, podría llegar a ser creíble si Sebastián lmhoff era la persona retratada, como Thode había propuesto con anterioridad, cuando el cuadro fue publicado por primera vez en 1893 (Jahrbuch der Preußischen Kunstsammlungen, 14) . Sebastián lmhoff fue elegido para el cargo de cónsul de la Fondaco dei Tedeschi, en Venecia en 1493.
La pintura muestra muchas características del retrato Durerian de esta época, como el paisaje más allá de la ventana y el reposo de las manos en el alféizar de la ventana, y el mínimo de espacio entre el alféizar de la ventana y la pared trasera, y la cortina que lo cubre parcialmente.
 San Jerónimo
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1521
 Museo:Museo Nacional de Arte Antiga
 Características:60 x 48 cm.
 Material:Oleo sobre lienzo
 Estilo:Pintura Flamenca
Alberto Durero realizó este San Jerónimo para su amigo Rodrigo de Almeida, que era el factor de Portugal. Este personaje era una especie de embajador en Bruselas, donde Durero coincidió con él durante su viaje a los Países Bajos. Rodrigo de Almeida le consiguió objetos maravillosos llegados de América que fascinaron al pintor, como objetos de arte plumario.San Jerónimo fue uno de los santos predilectos de Durero, por la faceta intelectual y teológica que representa. Presumiblemente, Durero envidiaba el retiro estudioso del santo y siempre nos lo presenta en su celda dedicado a la meditación y el estudio. En este caso, la incidencia en lo intelectual está especialmente resaltada: el santo sostiene una calavera, indicando el lugar físico del pensamiento, al mismo tiempo que con la otra mano se indica su propia frente con una mirada atormentada que traduce el dolor y la fatiga del ejercicio mental. 
 La fuga de Sodoma, Lot y sus hijas
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1498
 Museo:National Gallery (Washington)
 Características:50 x 39 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
El tema de este cuadro, pintado en el reverso de la tabla de la Virgen con el Niño conocido como la Madonna Haller, es la destrucción de Sodoma y Gomorra, las ciudades del pecado. Dios permitió a Job que huyera con su familia de la catástrofe. Esta historia forma parte del Antiguo Testamento y Durero escoge el momento en que el fuego se abate sobre ambas ciudades, vistas en la lejanía. Atrás en el camino ha quedado la figura de la mujer de Job, convertida en estatua de sal por volverse a mirar atrás la ira divina sobre las ciudades.En un fondo de paisaje rocoso apreciamos los apuntes que Durero había realizado a la acuarela durante su viaje a Italia y sus primeros años en el taller de Nüremberg. Las plantas están dibujadas con minuciosidad, hoja a hoja, y los estratos de las rocas pueden contarse.Job aparece caracterizado como un peregrino de la época, con su grueso cayado del que pende la cantimplora de los viajeros. Sus dos hijas le siguen con la vista hacia abajo en gesto de pudor y sumisión. Sus ropas también siguen la moda alemana. Una lleva los objetos propios de las labores femeninas en aquellos tiempos, el huso con lana y un costurerito. La otra carga sobre su cabeza los enseres familiares.La obra está realizada sobre un paisaje de estética italianizante, umbra, pero las figuras de canon corto y vivacidad caricaturesca nos recuerdan los personajes "feístas" de la estética alemana. La escena de la destrucción recuerda mucho a una pequeña acuarela muy posterior, con la descripción de una pesadilla que había tenido Durero en la cual el mundo es destruido por trombas de agua como un segundo diluvio.
 Autorretrato
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1498
 Museo:Museo del Prado
 Características:52 x 41 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:
Si exceptuamos su Autorretrato de 1500, éste es uno de los más hermosos que de sí mismo pintó Alberto Durero, pintor alemán de finales del XV y principios del XVI. El Museo del Prado lo exhibe junto a los dos lienzos dedicados a Adán y Eva. Estas dos últimas obras las regaló Cristina de Suecia a Felipe IV; el que ahora nos ocupa, se adquirió en la almoneda de bienes de Carlos Ide Inglaterra. En este autorretrato, el pintor aparece levemente girado sobre sí mismo, y no frontalmente. Ésta es la manera flamenca de retratar a un personaje, aunque también trabajó la manera italiana (de frente o de perfil riguroso). Durero se nos aparece como un hombre joven extremadamente atractivo y elegante, alejado de la imagen que hasta ese momento se tenía del pintor artesano y sometido a los caprichos del cliente. En este caso, el pintor es indudablemente un hombre de cierto poder, con un destello de soberbia en la mirada, y aderezado con riquísimos materiales, como el trenzado de seda que cruza su pecho, o los guantes de cabritilla que le recubren las manos, impensables en un pobre artesano que se ensucia día a día. Sobre el fondo, a un lado de su figura, aparece el anagrama con el cual firmó toda su obra: la  que engloba una , sus iniciales, con la fecha de realización. 
El retrato de Felicitas Tucher es una pintura al óleo sobre madera de tilo (28x24 cm) de Alberto Durero, de 1499 y conservado en Schlossmuseum en Weimar. El colgante con el retrato de Hans Tucher, en el mismo museo.Historia
Tras el paso de Federico el Sabio de Nuremberg en 1496, que pidió a Durero effigiarlo en un retrato, el artista recibió numerosos encargos aristocracia local. Entre estos dípticos de las dos de la familia Tucher, que representan dos parejas de marido y mujer. Dos de ellos son ahora en Schlossmuseum de Weimar, y uno en Kassel (Retrato de Elspeth Tucher), cuya contrapartida (Nicolás) se perdió.
En 1945, esta pintura, que corresponde con el retrato de su marido, fue robado y luego reaparece en una colección privada en Nueva York, fueron recuperados en el estado alemán y se trasladó a Weimar.Descripción y estilo
En el contexto de un paño de damasco brillante, lo que sugiere un paisaje brillante a la izquierda, se ve la mujer en la imagen a la altura del hombro, con la mirada hacia el espectador y una flor de color rosa en la mano que emerge desde el borde inferior.
La mujer, de treinta y tres años, que llevaba una gorra bordada elegante que sostiene la corona, compuesta, según la moda de las mujeres casadas, de trenzas enrolladas alrededor del cuello. Ella lleva un vestido de corte bajo, con una cadena que entra en el pecho escondido el colgante. El video muestra las iniciales de su marido, "HT". En el borde superior de la tela es la palabra apócrifo "Felitz. Hans Tuchern Jor 33 (años) Alt Salus 1499".
El rostro es expresivo, acentuado por los golpes brillantes que no perdonó a los signos de envejecimiento. Una cierta frialdad en los colores del pintor se ha atribuido a la indiferencia hacia los clientes.
La razón para el paisaje y el velo, inventado por el uso de Flandes y en el que ya a mediados de siglo, incluso entre los italianos, muestra poca variación en comparación con los modelos. En el retrato después de 1499 estos artículos fueron abandonados en favor de un fondo uniforme, casi siempre representado una pared cerrada. En este retrato, es particularmente atractiva debido a la llanero solitario que camina por un sendero a la orilla de un lago, directamente sobre un camino pedregoso.
En la parte posterior se encuentran las crestas de la familia, visible cuando el díptico se cerró.
Madona Haller, Virgen con el Niño
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1498
 Museo:National Gallery (Washington)
 Características:50 x 39 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

Si en la Adoración del Niño ya podíamos apreciar los rasgos de la pintura italiana aprendida por Durero, es en esta obra, tan sólo dos años posterior, donde se realiza con plenitud lo visto en Venecia durante su primer viaje. Esta Virgen con el Niño, conocida como la Madona Heller, por el cliente que la encargó, es una de las más bellas e italianizantes de todas las obras de Durero. En la imagen se sigue con exactitud la huella que dejó la obra de Giovanni Bellini en el joven pintor alemán. Durero conoció personalmente a Bellini y se impresionó con su estilo colorista y cálido, que son los dos elementos predominantes en esta imagen. La belleza, la serenidad y el ambiente luminoso marcan los parámetros para encuadrar este bellísimo cuadro de altar, una tablita que apenas mide medio metro de alto pero que ha conseguido plasmar toda la grandeza monumental de su tema sagrado.Durero apunta a los dos estilos entre los que se debatió su obra, en dos detalles de la escena: a la derecha de la Virgen, una ventana se abre sobre un paisajito típico del norte de Italia. A su izquierda, por contra, una ventana cerrada exhibe los cristales emplomados característicos de la vivienda alemana. Ambos simbolizan los dos mundos estéticos entre los que se desarrolló la obra de Durero. 
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La Madonna Haller es una pintura al óleo de Alberto Durero, fechada alrededor del 1498. Es ahora en la National Gallery of Art, Washington, DC.
  Descripción

El escudo de armas en la parte inferior izquierda conrer permitió identificar la comisión de la labor de la rica familia de Haller de Nuremberg. El otro abrigo de las armas en la esquina derecha no ha sido identificado. En la segunda mitad del siglo 20 se adquirió la obra era Samuel Kress, que más tarde lo donó al Museo Americano de Washington.

El esquema de la pintura, con el niño de pie sobre un cojín en el fondo con un fondo rojo y la abertura de la ventana a un paisaje, es similar a las obras que Giovanni Bellini, que Durero había visto en su primera estancia en Venecia (1494-1495) . Cuando la pintura se vendió en el mercado de antigüedades, que fue atribuido a Bellini, que fue asignado más tarde al pintor alemán por el estilo del paisaje y de la postura del niño, típico de la pintura del norte de Europa. El niño tiene una fruta, un símbolo del pecado original, el relleno del cojín rojo, así como las borlas, quizá simbolizan la sangre de la Pasión del Jesús.
Loths Flucht, reverso del panel.

El reverso de la pintura también está pintado, que muestra una escena bíblica de la huida de Lot de Sodoma, con un paisaje como una ciudad en el fondo de cocción. Desde las dos escenas no están relacionados, se ha supuesto que el panel fue originalmente parte de un díptico que muestra también la de los donantes, con Lot y sus hijos en el panel izquierdo.
  Elspeth Tucher
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1499
 Museo:Gemäldegalerie de Kassel
 Características:28 x 22 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

El retrato de Elspeth Tucher es el pendant o pareja del retrato de su esposo Hans. Ambos eran amigos del pintor Alberto Durero, quien les dedicó sus retratos en agradecimiento al gesto de la pareja alojándole durante uno de sus viajes.El dosel de fondo que presta su contraste al rostro femenino, así como la ventana con el paisajito, son elementos comunes en ambos retratos que dan uniformidad a la pareja y los pone en relación directa.En la parte superior derecha podemos leer la inscripción dedicatoria del pintor.
 Joven
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1506
 Museo:Col. Reales Hampton Court
 Características:31,5 x 26,6 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
Durero realizó múltiples retratos en todas las técnicas. Los realizados al óleo tienen todos un formato diminuto, como en este caso, que apenas pasa de los 30 centímetros de alto, lo mismo que las más grandes de sus xilografías. Esto los convierte en pequeños objetos de lujo, apreciados como joyas por sus poseedores. A veces se empleaban como instrumentos para una boda, enviándose los retratos mutuamente los futuros contrayentes.Este joven es un desconocido para nosotros. Durero ha empleado los recursos de la técnica veneciana que había aprendido en sus dos viajes a Italia. A ello añade su maestría en la plasmación de los materiales, como en el caso del cabello, pintado con tal finura que los italianos creían que usaba pinceles de un solo pelo.
Maximiliano I
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1519
 Museo:Kunsthistorisches Museum
 Características:73 x 61 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

Durero acudió en 1518 a la Dieta de Augsburgo, reunión del emperador con los príncipes, obispos y personajes relevantes de Alemania. Allí el artista tuvo ocasión de retratar al emperador en un dibujo. Tres años después, en 1521, el emperador ya había fallecido y aquel dibujo le sirvió de modelo al pintor para realizar este impresionante retrato de estado con el que trató de conquistar el favor de María de Hungría, su hija.Maximiliano aparece con una sobriedad digna y elegante, distanciado del espectador y con la mirada levemente ladeada. Sus vestidos son de una riqueza magnífica, confeccionados con pieles y sedas rojas. En la mano, aristocráticamente estilizada, el emperador sostiene una granada, símbolo de poder, pues tiene la forma del mundo, y de modestia, jugosa y rica por dentro, pobre en su apariencia externa.El escudo imperial y la larguísima inscripción en latín completan el retrato, que es uno de los mejores en su género y sirvió de modelo para otros muchos retratos imperiales
La pintura está mal conservado. Casi todas las últimas capas de color se pierde. Los ojos han sido restaurados. Debido a la ausencia de la capa superior de color, la pintura ha adquirido un sombreado suave cromática. Aunque sabemos que Durero se ejecutó durante su segunda estancia en Italia, probablemente en el otoño de 1506 después de la fiesta de las guirnaldas de Rose, mano de obra parece especialmente "Venecia". El refinamiento de la artista es claramente ausente en el esbozo del cabello. Algunos objetos se puede discernir en el rizo que cuelga a la izquierda.

Sólo unos pocos rastros de la redecilla se han conservado, y el cielo azul del fondo, que es inexplicablemente dividido en dos secciones, es probable que ya no es su color original. En su estado original, sin embargo, este medio busto debe haber sido en el estilo veneciano, a causa de sus formas llenas, suave, delicadamente modelados con un uso medido de la luz. Hay que contar con esta pintura entre las obras más bellas de Durero se producen durante su segunda estancia en Venecia.

Los diversos intentos de identificar el modelo - por ejemplo, como Agnes Durero, a causa de la AD letras en la corte de la ropa o la mujer con la cabeza vuelta en la mitad derecha de la Fiesta de la guirnaldas de rosas, no han celebrado hasta la crítica. Las letras son, probablemente, las iniciales de un lema.
 Hans Tucher
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1499
 Museo:Schlossmuseum
 Características:28 x 24 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
Hans Tucher era amigo de Durero. Le prestó alojamiento durante el viaje que el artista realizó por el norte de Italia, y en pago a esta atención, Alberto Durero le retrató, así como a su mujer Elspeth. El modelo que el pintor utiliza para retratar al protagonista está ya perfectamente establecido, como puede apreciarse si lo comparamos con otro retrato de la misma época, el de Oswolt Krel. El tipo consiste en un retrato de medio cuerpo, levemente girado de tres cuartos y con una ventanita al fondo que se abre sobre un delicioso paisaje lleno de arbolitos, algún río o estanque y un azulado cielo.Durero ha recortado la figura sobre un dosel de tonos rojizos, exactamente igual al que da fondo al retrato de su mujer. De esta manera, los dos personajes quedan unidos por el mismo fondo. Además, tanto Hans como Elspeth portan en sus manos las alianzas matrimoniales en alusión a su compromiso mutuo de fidelidad.Por lo demás, podemos apreciar la proverbial elegancia de los retratos realizados por Durero. El caballero aparece ataviado con ricas pieles, un elemento común en muchos retratos masculinos del artista, tal vez un alarde de habilidad a la hora de plasmar con minuciosidad las características de este rico material.
Virgen del Verderol
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1506
 Museo:Staatliche Museen de Berlín
 Características:91 x 76 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

En 1506 Durero disfrutaba de su segunda estancia en Venecia. Su fama ya era conocida en Italia, especialmente por sus grabados, y su segunda visita provocó celos e intrigas contra el alemán. Era acusado de carecer del dominio del color y la atmósfera pese a su maestría como dibujante y grabador. Durero se resintió bastante de la animosidad de algunos pintores y realizó algunos cuadros con el ánimo de cerrar la boca definitivamente a sus rivales. De estos cuadros, los más conocidos son la Virgen del Rosario, pintada en cinco meses, y el Jesús entre los doctores, una respuesta desafiante pintada en cinco días. Además, tenemos esta preciosa Virgen del Verderol, una consecuencia más sencilla de la elaborada madonna del Rosario.María está respaldada por un dosel de bellísimo color rojo contra un paisaje italiano con ruinas clásicas. Está coronada por dos angelotes de los que sólo vemos la cabeza y los bracitos. En su regazo está el Niño, con el verderol (símbolo de la salvación de las almas) que le da nombre al lienzo posado en su brazo. San Juanito, cubierto con la piel de camello que llevará de adulto en el desierto, le ofrece a la Virgen un ramito de muguete, planta que simboliza virginidad. Por último, a San Juanito le trae un ángel la cruz de madera que profetiza su martirio y el de su primo, Jesús.El cuadro es extremadamente elegante y bello en su composición, con una gama de colores vivos y muy agradables a la vista, una obra que deslumbró a sus colegas italianos.
. El contraste entre la fuerza interna que emana de su rostro, y la sabiduría y visión de futuro en sus ojos, por un lado - y el pelo sucio y salvaje, por el otro, efectivamente demuestra la amplitud de Durero habilidades como pintor, incluso si el punto de vista totalmente distorsionada del hombro izquierdo sigue siendo inexplicable.

Heinz Kisters adquirido esta pintura en 1952 en el mercado de antigüedades en Londres. El estado de conservación, a raíz de la eliminación de una capa de una pintura que había sido pintado sobre ella, aparece relativamente buena. La pintura ha sido incluida entre las obras originales de la de Durero.
Martirio de los 10.000
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1508
 Museo:Kunsthistorisches Museum
 Características:99 x 87 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

El episodio que el pintor alemán Alberto Durero nos narra en este óleo es el martirio multitudinario de diez mil cristianos de Bitinia, en el siglo IV d.C. El martirio fue consecuencia del edicto del emperador romano Diocleciano, el único que verdaderamente llevó a cabo persecuciones concretas sobre la secta cristiana.El cuadro es algo irregular en la composición, cuyos numerosos protagonistas han confundido algo la estructura y la distribución de la acción. Normalmente Durero no realizó cuadros tan populosos, y en otros consiguió mejores soluciones, como en la Adoración de la Santísima Trinidad.Sin embargo, el gran atractivo del cuadro se encuentra entre sus personajes, concretamente en una pareja vestida con los lujosos trajes de la clase alta alemana del siglo XVI. Se trata, efectivamente, del propio Durero acompañado de un culto interlocutor, que se considera el retrato del humanista alemán Conrad Veit. Durero se ha autorretratado con un "manto francés comprado en Venecia", suntuoso y símbolo de su recién adquirido prestigio social. Para apoyar esta idea de dignidad del artista, pasea en medio de la escena religiosa acompañado de uno de los principales intelectuales del momento en Nüremberg, y Alemania por extensión.Esta intención de equiparar al pintor con un pensador y humanista la encontraremos en casi todo el conjunto de su obra.
 Cabeza de mujer
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1520
 Museo:Biblioteca Nacional de París
 Características:25,5 x 21,5 cm.
 Material:Oleo sobre lienzo
 Estilo:Pintura Flamenca
Durero debió de tomar este apunte de una cabeza de mujer pensando en trasladarla más tarde a un cuadro con una escena de la Virgen con el Niño. El tipo femenino es muy similar al que encontramos en la Virgen del Clavel y otras, con los largos cabellos rubios en tirabuzones sobre los hombros. Aunque en este caso, la fidelidad a la modelo prevalece sobre la idealización con que suele pintar a sus vírgenes.El cuadro está bastante deteriorado y la capa de pintura deja ver en algunos trozos la trama del lienzo bajo ella. Sin embargo, es otro ejemplo más del dominio de Durero en el arte de la pintura. 
 Michael Wolgemut
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1516
 Museo:Germanisches Nationalmuseum de Nuremberg
 Características:29 x 27 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
En 1516 Alberto Durero firmó y fechó este retrato de su maestro, el pintor y grabador Michael Wolgemut. El discípulo muestra la figura ya anciana de su mentor, que sin embargo no ha perdido la personalidad de sus rasgos ni la profundidad acuosa de la mirada. El artista se ha entretenido con gran cariño en cada una de las arrugas de su maestro, sin ocultar nada pero dotándole de una diginidad con la que Durero solía representar a sus personajes más allegados. 
 Job y su mujer
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1503-04
 Museo:Städelsches Kunstinstitut
 Características:96 x 51 cm.
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
Durero pintó para Federico el Prudente un altar que habría de colocarse en la capilla palatina de Wittenberg. Desgraciadamente, no se conserva la pintura central, pero sí los dos paneles laterales: Job y su mujer y Dos músicos. Ambas pinturas tiene como protagonista a Job, el ejemplo de la paciencia. En este caso, podemos contemplar a Job escarnecido por su esposa, que le vierte por la cabeza un cubo de agua mientras el viejo se sienta resignado ante el incendio de sus propiedades.
  Adoración de los Magos
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1504
 Museo:Galería de los Uffizi
 Características:
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca

La Adoración de los Reyes Magos es uno de los cuadros más conocidos y perfectos de su autor. En él se resumen todas sus teorías acerca de la representación del espacio arquitectónico en relación con la figura humana. Habría que relacionarlo con ciertos grabados sobre la Natividad o la Adoración que repiten la misma estructura.
El retablo Paumgartner (c. 1500) es uno de los primeros tríptico pintura de Alberto Durero, encargado por la familia Paumgartner de Nuremberg. El panel central muestra una escena de la natividad, mientras que las alas representan San Jorge (izquierda) y San Eustaquio (derecha). Los rostros de los santos son los retratos de los donantes de la Stephan hermanos y Paumgartner Lukas, respectivamente. Otros miembros de la familia Paumgartner son representados como pequeñas figuras en el panel central.

En 1616 el cuadro fue comprado por Maximiliano I, Elector de Baviera y llevado a Munich. No se modifican para adaptarse a los gustos del siglo 17. Esto implicó la adición de los cascos, los caballos, y los fondos de paisaje para los retratos de los santos y la pintura sobre las cifras de donantes pequeños en el panel central. Estos adornos fueron retirados por restauradores en 1903.

El 20 de abril de 1988, el retablo Paumgartner fue uno de los tres cuadros en la Alte Pinakothek de que fueron atacados con ácido sulfúrico concentrado por la serie de arte vandalismo Hans-Joachim Bohlmann Es el único que sufrió por lo menos $ 12 millones de dólares en daños. Después de 21 años de restauración, se volvió a mostrar en 2010.
 Cristo entre los doctores
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1506
 Museo:Museo Thyssen Bornemisza
 Características:
 Material:Oleo sobre tabla
 Estilo:Pintura Flamenca
Esta obra se ha puesto tradicionalmente en relación con la Fiesta del Rosario, la gran pintura con la que Durero cerró la boca definitivamente a sus críticos en Venecia. Si en la Fiesta del Rosario, Durero tuvo que emplear cinco meses de trabajo para realizarla felizmente, el desafiante rótulo de esta otra dice: "Opus quinque dierum", es decir, "obra de cinco días". Evidentemente, se trata de una bravata. Puede que en efecto, el tiempo que le requirió pintarla físicamente fuera de tan sólo cinco días, pero a juzgar por la abundante cantidad de dibujos previos preparatorios del óleo, algo más debió de tardar el artista en concebirla.Uno de los dibujos más hermosos del conjunto de bocetos es el de la Cabeza de Cristo a los doce años. La perfección y delicadeza del trazo nos habla de la dedicación del pintor. Habríamos de citar otro elemento más de unión con la Fiesta del Rosario. En este cuadro, la belleza de raíz italiana es el rasgo predominante. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, tan sólo Cristo destaca como un bello adolescente rodeado de rostros grotescos y avejentados. Dos son las posibles causas de este empleo de caricaturas: una es la formación alemana del pintor, pues el arte nórdico, la pintura flamenca en especial, siempre ha puesto de relieve la relación maldad-fealdad. El "feísmo", como una interpretación igual de válida de la realidad es patrimonio de los pintores alemanes. Otra teoría, por el contrario, nos habla de otra fuente italiana que pudo influir en Durero: las caricaturas de Leonardo, quien en la época del segundo viaje de Durero a Venecia se encontraba también en la ciudad. Se podría hablar como influencia más directa los Cuatro Rostros Grotescos del italiano.

Durero, Alberto
Nacionalidad: Alemania
Nuremberg 1471 - 1528
Pintor
Estilo: Pintura Flamenca
Escuela:


Obras: 174

Alberto Durero es uno de los artistas más destacados del Renacimiento y representa la renovación fuera del territorio cultural de Italia. Su vida corre en paralelo a la de dos personajes como Leonardo da Vinci y el Bosco. Mientras Leonardo representa el modelo al que Durero aspiró durante toda su carrera, con similares logros e intereses artísticos, El Bosco representa el modo contrario, influido tan sólo por el arte de los Países Bajos, también en busca de la renovación pero sin caminar por las vías de la Antigüedad o el humanismo. Podremos encontrar a Durero bajo diferentes nombres: Albretch Dürer es su nombre en alemán. Dürer es la derivación de la palabra alemana Tür, que significa "puerta", siendo éste es el significado del apellido de su padre, Albretch Atjós, de origen húngaro. También podremos localizar a Durero como Albertus Durerus Noricus. Ésta es la fórmula que el artista utilizó tras su viaje a Venecia a partir del cual decidió adoptar los modos cultos de los renacentistas italianos, que sabían latín y griego en su intento de recuperar la cultura grecorromana de la Antigüedad. Noricus alude a su ciudad de origen, Nüremberg. Alberto Durero es el nombre que se le dio en la Corte española, donde se castellanizó su difícil apellido germánico. Por último, el modo más directo que tendremos de encontrar la marca de Durero será en sus propios cuadros y grabados, donde frecuentemente inscribe su monograma: una elegante A mayúscula que encierra la D de su apellido. Con las dos iniciales construye un símbolo estético y característico, que fue reproducido por aquéllos que copiaron sus obras, con ánimo emulador o falsificador. Durero firmó todas sus obras, excepto a las que el artista no concedía valor como obras de arte. Dada la alta estima que tenía de sí mismo, este hecho sirve para dar cuenta de qué era arte y qué no lo era en su época. Durero no firmó ni anotó, por ejemplo, las acuarelas sobre paisajes que realizó en su primer viaje a Italia. El paisaje no era válido por sí mismo en el siglo XV y Durero realizó las acuarelas tan sólo como recuerdo para luego usarlas en los fondos de sus cuadros. Eran herramientas de trabajo, no trabajos concluidos. Lo mismo ocurre con algunos dibujos y apuntes, sobre todo de temprana edad. Según evolucionó su carrera, el éxito y la fama de Durero cundieron por Europa. En Italia los dibujos de taller y las pruebas tenían el mismo valor que los cuadros finalizados. Durero aprendió esto y en su madurez firmó e inscribió un lema en el primer dibujo que se conserva de su mano: un prodigioso autorretrato realizado con 13 años, a punta seca, una técnica de grabado. La obra de Durero se divide en dos bloques: pintura y obra gráfica (donde se incluyen grabados de cualquier técnica, xilografías y dibujos). De su mano quedan 90 pinturas, 130 grabados, varios cientos de xilografías y dibujos, y tres libros de teoría del arte. Ambas facetas son igual de importantes en su producción. Ser un artista gráfico en la época era ser un experto en las técnicas más avanzadas del momento, con las que se revolucionó el mundo de la cultura europea. Durero nació en 1471. Apenas cincuenta años antes se había descubierto la xilografía. Era un arte en pañales que prometía infinitas posibilidades en la difusión de teorías e imágenes artísticas, así como podía adivinarse que pronto establecería un lenguaje propio; Durero fue el pionero, sobre todo alentado por sus circunstancias familiares. Como ya hemos mencionado, el padre de Durero, Albrecht el Viejo, era húngaro. Su profesión era la de orfebre, por lo que se trasladó a Nüremberg, uno de los centros culturales más importantes de Alemania. Nüremberg era un núcleo de distribución de metales preciosos, gracias a las minas que poseía en su territorio. Los metales preciosos fueron controlados por la familia Fugger, banqueros de los reyes de España (donde se les conoce como los Fúcares). Albretch Atjós llegó en el año 1455 y abrió su taller de orfebrería inmediatamente; en 1467, contando cuarenta años, se casó con la alemana Barbara Holpere, que contaba con quince años. La pareja tuvo dieciocho hijos a lo largo de veinticuatro años. De todos ellos, en el año 1524 tan sólo habían sobrevivido tres, todos ellos pintores. La ciudad de Nüremberg tenía rango imperial y estaba gobernada por cuarenta y dos familias nobles, entre los que se contaban los Pirckheimer, Landauer, Haller, Benhaim... todos ellos futuros patrocinadores de Durero. La familia Pirckheimer alquilaba casas cerca de su mansión. En una de estas casas estaba asentada la familia Dürer; Alberto conoció e intimó con el primogénito de los Pirckheimer, Willibald, que se convirtió en su amigo y mecenas durante el resto de su vida. La familia de Durero se incluía en la clase social de los "ëhrbar", honorables, por debajo de las cuarenta y dos familias pero por encima del resto de clases sociales de Nüremberg. El 21 de abril de 1471 nacía el tercer hijo de los Durero, Alberto, hecho reseñado someramente por su padre en su diario. El padrino del pequeño fue Antón Koberger. Esto resulta relevante, puesto que Koberger es el impresor más importante de Nüremberg. Durero pudo aprender la técnica de la imprenta y el grabado desde su más tierna infancia, puesto que a los doce años entró en el taller de orfebrería de su padre. Allí pudo aprender el método para grabar metales, que dio lugar a la calcografía, arte en el que destacó sobre las demás la obra de Martin Schongauer. El dominio de los buriles por Durero podemos apreciarlo en su tempranísimo autorretrato, de 1484, un año después de entrar en el taller. La temprana capacidad de Durero para el dibujo posibilitó que la actitud de su padre se ablandara: como buen artesano y profesional, el Viejo Albretch deseaba que su hijo aprendiera su oficio y heredara el taller, pero la evidencia se impuso y en 1486 Alberto entró en el taller del pintor más importante de Nüremberg, Michael Wolgemut. Este artista trabajaba en el estilo de Rogier van der Weyden y Dirck Bouts, es decir, de los flamencos. Pudiera ser que la obra con la que se examinó el jovencito Alberto fuera la pareja de retratos de sus padres, de la que sólo se conserva el del padre. Está realizado al óleo sobre tabla y era lo mejor que se había pintado en Nüremberg. Lo más importante para la carrera de Durero durante su estancia en el taller de Wolgemut fue que allí aprendió la técnica de la xilografía. Wolgemut colaboró con Koberger, impresor, para realizar libros que combinaban textos e imágenes, separando los trabajos y especializándose cada uno en su área. Un rasgo que distinguirá a Durero es la integración de texto e imagen, algo que veremos más adelante en sus obras de madurez. Alberto estuvo en el taller de Wolgemut hasta el año 1489, cuando decidió que había llegado el momento de su viaje de fin de estudios. Era una costumbre obligada entre todos los artistas que podían permitírselo; de este modo el aprendiz conseguía experiencia para defenderse, al tiempo que en el viaje podía contemplar obras de grandes artistas de otras ciudades y hacer relaciones importantes para su carrera. El viaje se denominaba "Wander Jahre", que significa "años itinerantes". El 11 de abril de 1490, en plena primavera, Durero parte de Nüremberg y realiza su gira hacia los Países Bajos y la región del Rhin. A lo largo de dos años visita Nordlingen, Ulm, Colmar, Basilea y Estrasburgo. Conoce a diferentes maestros como Heslin, Conrad Witz y Baldung Grien. Sin embargo, no consigue contactar con Martin Schongauer, que había muerto poco tiempo antes de que Durero llegara a Colmar. Pero sus hijos recibieron al aprendiz y le mostraron la obra de su padre. Durante 1493 Durero llevaba ya meses establecido en Estrasburgo; allí recibe noticias de sus padres, que le anuncian su compromiso con una joven adinerada de Nüremberg. La novia se llama Agnes Frey. Durero se autorretrata por primera vez al óleo. Su efigie es muy hermosa, como un arrogante joven en la plenitud de su vida, sosteniendo entre los dedos una flor de cardo que es al tiempo símbolo de Cristo y de la fidelidad masculina. Sin embargo el matrimonio no fue afortunado. Las desavenencias fueron tempranas, no tuvieron descendencia y tan sólo dos meses después de la boda Durero se marchó nuevamente de viaje. Su destino era esta vez Venecia. Durero conocía las novedades del Renacimiento italiano tan sólo por referencias y grabados de los grandes artistas. Tras haber completado su aprendizaje teórico con el viaje por Alemania, en esta oportunidad quiso conocer la renovación veneciana. Partió el 18 de mayo de 1494 y pasó por el Tirol, el Alto Adigio, Mantua y Padua, donde estudiaba política, leyes y humanismo su amigo Willibald Pirckheimer. Al llegar a Venecia Durero conoció la obra de Bellini, Mantegna y los grabados de Pollaiuolo. La técnica, pero sobre todo las figuras humanas, proporcionadas y desnudas, le impresionaron mucho. Copió algunas y se inspiró en estatuas clásicas para hacer sus propios experimentos de perspectiva y proporción, dos temas que nunca dejaron de interesarle y sobre los que terminará escribiendo un libro al final de su vida. Su viaje duró dos años. Al regreso, atravesando los hermosos paisajes alpinos, Durero no pudo evitar tomar las citadas acuarelas de castillos, parajes y amplias panorámicas. En Venecia había dibujado todo tipo de objetos que le habían llamado la atención: el león de San Marcos, un cangrejo, los extravagantes atuendos de las damas venecianas... Todos estos apuntes constituyen su mejor diario de viaje y más tarde los emplearía en sus obras. También aprendió de los venecianos la técnica del óleo sobre lienzo; este material es más rápido y fácil de trabajar y resulta mucho más económico que la tabla comúnmente empleada en Alemania. En 1494 ya estaba de regreso en Nüremberg y su formación podía darse por terminada, de modo que Alberto abre su propio taller, uno de cuyos alumnos sería Baldung Grien. En este período su actividad experimentó una fertilidad desconocida, tanto en pintura como especialmente en grabado. Durero trasladó a su obra las novedades aprendidas en Italia, lo que le puso inmediatamente de moda entre sus conciudadanos y fuera de la ciudad. Su primer mecenas importante lo conoció en esta época: el poderoso elector de Sajonia, Federico el Prudente, protector de Lutero, viajó a Nüremberg y le encargó su propio retrato y un altar, las primeras obras de Durero en lienzo. Los encargos le llegaban, sobre todo retratos: entre ellos se cuentan los del matrimonio Tucher, el de Oswolt Krel y el bellísimo Autorretrato como gentilhombre que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid. Sin embargo, su obra más revolucionaria la encontramos en su faceta como grabador y consiste en la serie de xilografías del Apocalipsis. Realizadas en 1498, resultan el contrapunto de otra gran obra de este mismo año, la Última Cena que Leonardo da Vinci había pintado para Santa Maria delle Grazie. El año de realización es crucial: 1500 era la fecha que los milenaristas daban al cumplimiento del Juicio Final. Se pensaba que llegaría en el año 1000, pero al no cumplirse se trasladó al 1500. Varios hechos catastróficos alentaban el terror popular: en 1492 (descubrimiento del Nuevo Mundo) había caído un meteorito en Ensisheim. En el año 1495 se desbordó el Tíber con gran violencia y nacieron dos siameses en la ciudad de Worms. Al año siguiente, en 1496 nació un cerdo con dos cuerpos. A todo esto se suman continuos brotes de peste que diezmaban la población, provocaban éxodos masivos y alentaban la promiscuidad con la muerte. Durero, profundamente religioso, apreciaba todas estas catástrofes, íntimamente relacionadas con las convulsiones religiosas, la proliferación de herejías y la predicación de Lutero, que poco después provocaría el cisma protestante. Las xilografías del Apocalipsis introducen varias novedades: por primera vez Durero introduce su famoso monograma AD. El artista conjugó una página de texto con otra de imagen, creando de este modo una narración doble, literaria y plástica, que se acompañaban y realzaban mutuamente. El libro del Apocalipsis marcó el cenit de la carrera de Durero. Su obra comenzó a ser imitada por todos los rincones. En el año 1500, obsesionado por la teoría de la perspectiva y las proporciones humanas, se puso en contacto con el pintor veneciano Jacopo Barbari para que le adiestrara en estos temas. El fruto de su trabajo es el impresionante Autorretrato frontal, en el que se identifica a sí mismo con Cristo. En 1502 el padre de Durero muere y Alberto se lleva a su madre a vivir con él, hasta su muerte en 1514. Hasta 1505 realizó brillantes obras que aumentaban su fama, como la Adoración de los Magos, plenamente de concepción italianizante, aunque los tipos humanos son fácilmente identificables en la esfera de la estética alemana. El año 1505 se reprodujo un virulento rebrote de peste, por lo que Durero marcha por segunda vez a Venecia. Ya no era el joven pintor que deseaba completar su formación y fue recibido como un gran artista, con grandes celos y rivalidades por parte de los artistas locales (Alberto anuncia en sus cartas el temor a ser envenenado), pero con entusiasmo entre los nobles. Su primer acto en Venecia fue entablar juicio con Marcantonio Raimondi, que copiaba sus grabados. El tribunal le condenó a reproducir el monograma de Durero y a no copiar a nadie más, lo que aseguraba la difusión de la fama de Durero de una manera perfecta. Tras este problema legal, Durero recibió un encargo de la iglesia de San Bartolomé, muy importante porque representaría su "graduación" pública ante toda Venecia. El cuadro estaba dedicado a la Virgen del Rosario y tan sólo podemos remitirnos al resultado para confirmar la maestría de Durero a estas alturas de su carrera. El cuadro impresionó favorablemente al Dux de Venecia. Una inscripción atestigua el trabajo que el pintor le dedicó, puesto que tardó cinco meses en terminarlo. Tras este éxito, la familia de banqueros Fugger le hospedan y tratan con honores de caballero. Durero se siente halagado y, consciente de la diferente concepción que del artista se tiene en Italia y en Alemania, escribe a su amigo Willibald: "¡Ay, cuánto echaré de menos el sol! Aquí soy un caballero, en casa un parásito". El mismo año en que escribe estas palabras, 1506, marcha a Bolonia y a Florencia. Allí ve obras de su contemporáneo, Leonardo, de quien toma algunos rasgos. También observa las primeras obras del joven Rafael, que iniciaba su carrera. De allí pasó a Roma, donde estuvo muy poco tiempo; regresó a Venecia y, a modo de contestación de su Virgen del Rosario, pintó Jesús entre los doctores. En una inscripción Durero alardea de haber pintado el cuadro en cinco días (se "olvida" mencionar el largo estudio preparatorio anterior a la ejecución material del cuadro). En este cuadro Durero muestra su dominio del color, de la gestualidad, e introduce tipos caricaturescos que había observado en la obra de Leonardo. Su consagración en Venecia está completada, puede regresar a Nüremberg. Las obras se suceden en sus manos. Pinta su Adán y Eva, un tratado práctico de las teorías de la proporción humana llevadas al extremo de la obra de arte. Alcanza el honor de ser miembro del Gran Consejo de la ciudad. Sus grabados se hacen mejores y más abundantes: la Gran Pasión, la Vida de María y la famosísima tríada donde lleva al extremo de sus posibilidades el lenguaje del grabado: El Caballero, la Muerte y el Diablo, San Jerónimo en su estudio y Melancolía I. Tras este hito, en 1514 el emperador Maximiliano I se interesa por él y le encarga los tacos para el Arco de Triunfo y su Libro de Oraciones, entre otras obras. Como delegado del Consejo en la Dieta de Augsburgo, Durero tuvo oportunidad de conocer a los personajes más importantes del imperio y retratarlos, entre ellos al emperador. En recompensa por el cuadro, Maximiliano le adjudica una pensión vitalicia de 100 florines anuales, pensión que sin embargo se vio interrumpida en 1519, debido a la muerte del emperador. Durero no vaciló en ponerse en camino, siguiendo a la Corte itinerante del nuevo emperador, Carlos V, para conseguir la renovación. Este último viaje fue triunfal para el pintor. Le acompañaba por primera vez su mujer: partieron en 1520 y no habrían de regresar a Nüremberg hasta el año siguiente. Visitaron Bamberg, Francfort, Colonia y Amberes. En todas las ciudades Durero fue recibido con honores y los gremios de pintores le invitaron a banquetes. Tuvo la oportunidad de conocer a Quentin Metsys, Jos van Cleve, Joachim Patinir (quien le invita a su boda). En Malinas conoce a Margarita de Austria, tía de Carlos V, quien le muestra su importante colección de pintura. En Bruselas es invitado por Van Orley. Le muestran los objetos recién llegados de América: arte plumario, objetos de oro, plata, esmeraldas... todo ello impresiona vivamente al pintor. Durero se encuentra con Erasmo de Rotterdam y le retrata; el humanista también conocía al artista, de quien decía: "En verdad, consigue representar lo que no puede representarse: rayos de luz, truenos, relámpagos... todas las sensaciones y emociones: en resumen, el espíritu humano completo, tal como se refleja en los movimientos del cuerpo, y casi hasta la voz". Por fin, marcha a Aquisgrán para asistir a la coronación como emperador de Carlos V, el 23 de octubre de 1520. Sigue a la Corte hasta Colonia, donde al fin se le recibe y renueva la pensión. Nuevamente en Amberes, le avisan que una ballena está varada en la costa y apresuradamente Durero se pone en marcha hasta Zierikzee para poder verla, aunque cuando quiso llegar el mamífero se había liberado. De resultas del viaje contrajo la malaria, por lo que desde Amberes regresaron a Nüremberg: no llegó a reponerse completamente. La década de 1520 marca el apogeo de las tensiones religiosas en Alemania. Durero se hizo eco de las mismas. Al principio de las predicaciones de Lutero, Durero se mostró entusiasta de la renovación espiritual. Erasmo era otro de sus puntos de referencia. Sin embargo, las revueltas campesinas que amenazaban el orden social se recrudecieron hacia 1525, con el refuerzo ideológico de las enseñanzas luteranas (que terminó por desligarse de las revueltas para condenarlas). El fruto de las preocupaciones religiosas y sociales de Durero fueron principalmente las dos tablas con los Cuatro Apóstoles y una impresionante acuarela con un sueño que había tenido el pintor, en el que se auguraba el fin del mundo. Paralelamente, Durero había redecorado el Ayuntamiento de Nüremberg por el cambio de emperador, había publicado sus tres únicos libros, uno sobre geometría, otro sobre proporciones y otro sobre fortificaciones (igual que Leonardo da Vinci). El 6 de abril de 1528 Durero murió y fue enterrado en el cementerio de San Juan. Su amigo Willibald Pirckheimer fue el encargado de escribir su epitafio, que reza: "En memoria de Alberto Durero. Todo lo que en él había de mortal  está enterrado bajo este túmulo

GRABADOS DE DURERO
l caballero, la Muerte y el Diablo (en alemán, Ritter, Tod und Teufel) es un grabado del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Fue realizado en 1513 mediante la técnica de buril sobre plancha de metal. Hay ejemplares de él en los más reputados museos; el Museo del Louvre guarda uno, con dimensiones de 25 x 19 cm.

Desde 1510 Durero se dedicó más al grabado que a la pintura y produjo estas obras maestras, en las que la perfección técnica y plástica se convierte en vehículo de un pensamiento que se traduce en alegorías. Como otros grabados del artista, esta imagen se caracteriza por una multiplicidad de símbolos iconográficos
Análisis

Los tres personajes principales dan título a la obra: un caballero, la muerte y el diablo. Pero aparte de ellos, se representan multitud de elementos que llenan la composición para conjurar el horror vacui.

El caballero, completamente equipado y montado sobre un caballo, es la figura central. Ha de prestarse atención a la completa elaboración anatómica del cuerpo del caballo, lo que es típico de los artistas del Renacimiento preocupados por las ciencias naturales y la anatomía. Probablemente a Durero le influyen las impresiones obtenidas en su viaje a Italia, cuando hizo el esbozo de un caballo. En cuanto al caballero, es modelo directo de este el que aparece en un estudio previo de Durero (véase figura abajo a la izquierda).

Está acompañado por un perro que se asocia a la lealtad y la fe (fides) y es un motivo usado a menudo por Durero. En la parte inferior derecha un lagarto huye en dirección opuesta.

Otros dos acompañantes del caballero, que despiertan menos confianza, son la Muerte y el Diablo. La muerte está representada con forma barbuda, sobre un caballo viejo, inestable, con un reloj de arena como símbolo de lo transitorio, y pelo serpenteante. El diablo se sitúa en la parte posterior del caballero, siendo una creación particularmente imaginativa, una mezcla de animales diferentes.

En la parte inferior izquierda hay una placa con las iniciales del nombre y del apellido del artista (A D), formando un anagrama característico con el que firmaba algunas obras. Además, puede verse la fecha. Detrás de esta placa hay una calavera, otro símbolo de la muerte. Puede aludir al hecho de que este caballero, tan orgullosamente sentado sobre su caballo, pronto puede matar y a su vez, sufrir la muerte.

El caballero parece estar cabalgando por un valle o por un paisaje montañoso con árboles y maleza. En el fondo se reconoce un castillo o una ciudad que se asemeja a Núremberg. El paisaje está realizado con gran detalle, como es propio de un autor que se dedicó también al género paisajístico.
Este Caballero acechado de la Muerte y el Diablo es uno de los grabados al cobre ejecutados por Durero de más profunda intención. Iba acompañado de un largo poema moralizador, pero su contenido no es tan oscuro como el de los otros grabados de la época.

Se ha considerado que formaba parte de un grupo consciente de meisterstreich con su San Jerónimo en su gabinete y la Melancolía I, ambos de 1514. Sería así un tríptico de grabados que comprendería las alegorías de las tres clases de virtudes y tres esferas de actividad según una clasificación aún medieval. El Caballero, la Muerte y el Diablo representaría la esfera moral; el caballero podría representar la «vita activa», el luchador generoso. Aunque en vida de Durero, los tiempos de la caballería habían pasado, persistían los ideales caballerescos. San Jerónimo en su gabinete simbolizaría la teología y la vida meditativa. Por último, Melancolía I representaría la esfera intelectual dominada por el planeta Saturno, según la tradición astrológica ligado al sentimiento de la melancolía, constituyendo una conexión entre el mundo racional de las ciencias y el imaginativo de las artes.

Pero no falta la tragedia en este cuadro: el caballero se dirige a la muerte, como evidencian la muerte como compañera y la calavera que está en la parte inferior. Su camino lo lleva, hasta cierto punto, a un valle de la muerte – posiblemente al Valle de la Muerte en Jerusalén, al Valle de Hinón. La ciudad en la parte posterior podría ser también Jerusalén, el lugar de la resurrección de Jesucristo (la Jerusalén celeste, el paraíso). De esta manera, el camino del caballero es tanto la caída como el bienestar.

La composición, estas y otras posibilidades de interpretación implican una tensión en este grabado típico de una gran obra de arte.


 Melancolía I
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1514
 Museo:Series de Grabados
 Características:23,9 x 16,8 cm.
 Material:Grabado
 Estilo:Pintura Flamenca
Si en el caso de los otros dos grabados que suelen asociarse con la Melancolía I, el Caballero, la Muerte y el Diablo y San Jerónimo en su celda, veíamos que cada uno se correspondía con una virtud, en este caso tenemos la representación de la virtud intelectual. Melancolía I significa la vida del genio profano en el mundo racional e imaginario de la ciencia y el arte. El Caballero... y San Jerónimo son dos vías diferentes de conseguir lo mismo. Pero Melancolía y San Jerónimo representan dos aspiraciones antitéticas. Se suele considerar que estos dos grabados son pareja, puesto que la abundancia de elementos opuestos casi como en un espejo es sorprendente. Melancolía es una mujer, sentada en un banco de piedra, en lo que parece un edificio inacabado. El lugar es frío y solitario, cerca del mar, en mitad de la noche (por un lado tenemos la sombra que proyecta la luna sobre los objetos, y por otro el brillo de un cometa encerrado en un arco iris lunar). A Melancolía le acompañan un angelote tristón y un perro famélico dormido a sus pies. También Melancolía está absorta, pero no en un trabajo sino en un estado de inactividad completa. Es indiferente a su aspecto descuidado, al cabello despeinado. Apoya la cabeza en el puño mientras que la otra ase mecánicamente un compás y reposa sobre un libro cerrado. Sus enormes ojos están abiertos y fijos, con expresión sombría. El estado espiritual atormentado de la mujer se traduce también en los objetos desordenados que la rodean: sobre el muro hay una balanza, un reloj de arena, una campana y un cuadro mágico con números. Al lado, la escalera apoyada en la pared sugiere los trabajos recién abandonados. En el suelo hay herramientas de carpintería y arquitectura, un tintero, una pluma y dos objetos simbólicos: una esfera de madera torneada y un poliedro de piedra. Resulta evidente que cada objeto es un símbolo deliberadamente amontonado junto a los otros, por lo que el autor nos plantea una lectura bastante compleja. Sería arduo tratar de analizar en profundidad todos los elementos y la lectura final de la alegoría, por lo que trataremos de repasar los más importantes y trascendentes en la historia del arte. Melancolía no era un estado depresivo, pasajero en el ser humano, tal como se la entiende hoy día. Desde la Antigüedad hasta la época de Durero, Melancolía era uno de los cuatro humores del hombre. Cada humor se asocia a uno de los cuatro elementos, de las cuatro estaciones, las cuatro edades del hombre, los cuatro vientos, los cuatro puntos cardinales y las cuatro fases del mundo. Melancolía era el peor considerado de los cuatro humores y se asociaba a la tierra, la sequedad, el frío, el viento Boreal, el otoño, la tarde y la edad de los sesenta en el hombre. Los hombres de constitución melancólica poseían una constitución física diferente de los otros humores, lo que afectaba a su color de piel (terroso), cabellos, ojos, a su vulnerabilidad ante ciertas enfermedades (mentales, la locura principalmente) y por unas características morales e intelectuales. Así, cualquier alteración del humor melancólico provocaba la locura. Incluso en ausencia de una patología declarada, los melancólicos pasaban por ser gente desdichada y descontenta, malhumorados y sombríos. De los melancólicos se decía que eran malvados, avaros, mentirosos, olvidadizos, apáticos y con tendencia al estudio en soledad. Antes de la Melancolía de Durero, esta alegoría sólo aparecía en tratados de Medicina y almanaques (por su relación con las cuatro estaciones). Se consideraba una enfermedad y se proponían como remedios la música, los azotes, las plantas acuáticas... Así, Melancolía aparece coronada por hojas de ranúnculos y lotos, para combatir su carácter. La Melancolía se asociaba a uno de los siete pecados capitales, la Pereza. Pero Durero cambia la Pereza por la inactividad, no por desidia sino por otros motivos. Está sumida en una intensa actividad intelectual, totalmente estéril. No continúa su trabajo por pereza sino porque le parece que no tiene sentido. Es la inteligencia la que paraliza su energía. El hecho de su superioridad intelectual se traduce en las alas que adornan su espalda, símbolo de la imaginación y la creatividad. Los diferentes objetos que la rodean son los atributos de la Geometría, que era la síntesis de las Artes Liberales, propias de los aristócratas, y las Artes Mecánicas, de los artesanos y villanos. Durero, de este modo, intelectualiza la Melancolía y la asocia al Arte. Lo que está tratando de conseguir es identificar al artista con un carácter melancólico, dotado de ciertos rasgos que le hacen único y genial, puesto la Melancolía se asocia con Saturno. Saturno es el planeta de los creadores. Su influencia es terrible sobre el ánimo de los melancólicos, por lo que han de protegerse con talismanes astrológicos: la mala influencia se aprecia en el cometa, un fenómeno maléfico. La protección está en el cuadro mágico, conocido como la "mesa de Júpiter", cuyas cifras leídas en cualquier sentido suman 34. Además, incluyen las cifras de la muerte de la madre de Durero, que afectó mucho al artista (ocurrió el mismo año de 1514). En fin, los símbolos y los significados van mucho más allá de lo que razonablemente podemos incluir en esta descripción y sólo puede decirse que Durero realizó un auténtico manifiesto lleno de modernidad en la constitución del artista, tal y como hoy lo conocemos. Las características del artista como genio, atormentado por la creatividad, sometido a sus impulsos, huraño, solitario, etc., las acuñaron artistas renacentistas como Durero, que contribuyeron a crear un mito tan artificial como efectivo, puesto que se ha mantenido hasta nuestros días.
San Jerónimo en su gabinete (en alemán, Der heilige Hieronymus im Gehäus) es un grabado del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Fue realizado en 1514.
San Jerónimo en su gabinete.

Desde 1510 Durero se dedicó más al grabado que a la pintura y produjo estas obras maestras, en las que la perfección técnica y plástica se convierte en vehículo de un pensamiento que se traduce en alegorías. Como otros grabados del artista, esta imagen se caracteriza por una multiplicidad de símbolos iconográficos. La palabra alemana que aparece en el título original, "Gehäus" es una palabra en desuso refiriéndose a casa, habitación o estudio. Es español podría traducirse como estudio o gabinete, que son las usadas normalmente para los cuadros representando a santos estudiosos como san Jerónimo o san Agustín.
[editar] Contenido y simbolismo

San Jerónimo se sienta en la obra detrás de un escritorio. Esta clase de mesa es típica del Renacimiento.

En una esquina de la mesa hay una cruz. Si se traza una línea imaginaria desde la cabeza de Jerónimo hasta la cruz, la mirada del espectador se dirige hasta una calavera cerca de la ventana, dos objetos asociados entre sí y que se relacionan con estos dos temas: la resurrección y la muerte. Para el espectador queda abierta la cuestión de si finalmente ganará la muerte o la vida.

En un primer termino de la pintura aparece un león, componente tradicional de la iconografía de Jerónimo, y un perro dormitando, animal que se encuentra frecuentemente en las obras de Durero y que simboliza la lealtad.

Son notables la increíble fidelidad al detalle y la refinada elaboración. El cuadro está lleno de pequeños temas que atrapan la mirada del espectador y que son típicos del Renacimiento nórdico y de Durero.
[editar] Interpretación

Se ha considerado que formaba parte de un grupo consciente de meisterstreich con el Caballero, la Muerte y el Diablo (1513) y la Melancolía I (1514). Sería así un tríptico de grabados que comprendería las alegorías de las tres clases de virtudes y tres esferas de actividad según una clasificación aún medieval. El Caballero, la Muerte y el Diablo representaría la esfera moral y la "vita activa". Melancolía I representaría la esfera intelectual, constituyendo una conexión entre el mundo racional de las ciencias y el imaginativo de las artes. En esta hipótesis, San Jerónimo en su gabinete simbolizaría la teología y la "vita contemplativa" del monje que logra la sabiduría mediante el estudio y la meditación.

Sobre la firma de Durero en este grabado ha surgido una teoría según la cual esta obra sería un homenaje de Durero a Leonardo da Vinci. 1514 + 1 (valor numérico de A) + 4 (valor numérico de D) señala 1519, año de la muerte de Leonardo da Vinci. Más aún, Jerónimo se parece a un autorretrato de da Vinci.

San Eustaquio
 San Eustaquio
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1501
 Museo:Series de Grabados
 Características:35,5 x 25,9 cm.
 Material:Grabado
 Estilo:Pintura Flamenca
De entre todos los grabados de Durero podemos destacar un grupo de excepcional calidad, que han pasado a la historia del arte como ejemplos magistrales del arte del grabado. Uno de esos ejemplos es esta estampa de San Eustaquio, una de las más perfectas de su autor y sencillamente deliciosa en su contemplación.El tema de la imagen es la historia de un santo de la antigüedad, Eustaquio, soldado romano de noble cuna. Eustaquio salió a cazar un día con sus perros y sus caballo y en el bosque encontró un ciervo que llevaba entre sus astas la cruz de Jesús. El santo cayó estupefacto ante el animal milagroso y adoró a Cristo. Por este motivo, recibió martirio y fue asesinado.Durero ha ambientado la historia del santo en un bosque alemán, con un hermoso castillo medieval recortado contra el cielo, como suele hacer en otras de sus estampas. Lo mejor de la imagen es el propio bosque cuajado de animales. El interés del artista por las proporciones de la naturaleza aparece en los grados de sus animales: el enorme caballo, que ocupa la mayor parte de la superficie, el ciervo y los cinco perros, que constituyen por sí mismos un excelente estudio del natural (tres de perfil, uno de frente y otro acostado, lo que resumen casi todas las posturas posibles para este animal). Las variaciones en la vegetación, las especies representados, las sombras de las hojas y sus brillos son infinitas y una excelente excusa para que el ojo del espectador se pierda en la foresta.Otros detalles delicadísimos los constituyen el oscuro estanque en el que destacan las esbeltas siluetas de los cisnes nadando, y la elegante silueta de la bandada de pájaros al vuelo que rodean las agujas del castillo en lontananza. En imágenes como esta se pone de manifiesto la maestría de Durero en su arte y constituyen un verdadero deleite para el espectador.




Hércules
 Lucha entre el Placer y la Virtud, Hércules
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1498-99
 Museo:Series de Grabados
 Características:31,8 x 22,3 cm.
 Material:Grabado
 Estilo:Pintura Flamenca
Durero se ocupó de temas eternos y presentes tanto en Alemania como en Europa. Si en el Paseo amoroso veíamos la unión de Amor y Muerte, bajo el aspecto del pensamiento alemán, en este caso encontramos la lucha entre Virtud y Placer bajo una presencia italiana, como uno de los episodios de la vida del héroe clásico Hércules.El escueto título que Durero le dio a la estampa hizo que se dudara largo tiempo acerca de la atribución de la escena. El hecho de que el héroe aparezca completamente desnudo nos indica que la escena tuvo lugar antes de sus famosos doce trabajos, puesto que en el primero hubo de enfrentarse al león de Nemea y a partir de ahí, vistió su piel como trofeo.El episodio es en realidad una prueba preliminar antes de considerarlo digno para los trabajos: el joven Hércules se encuentra, en una encrucijada de dos caminos, a dos jóvenes mujeres, igualmente bellas e inteligentes. Ambas tratan de atraerle: una es la sensualidad que pretende llevarle al camino de los placeres y el abandono; la otra es la castidad, la virtud, que quiere mostrarle las ventajas de la temperancia. Hércules, obviamente, se decidió por la virtud y a partir de ahí inició sus trabajos.La figura de la Virtud es una agresiva ménade que hace ademán de golpear al Placer. Su figura así como el árbol y el amorcillo que huye están literalmente copiados de un grabado anterior, la Muerte de Orfeo. Por contra, el Placer imita a una nereida de Antonio del Pollaiulo. Está tumbada con un sátiro, mitad humano mitad animal, el símbolo por excelencia de la lujuria y la bestialidad en la iconografía clásica.

 La Virgen, reina de los ángeles
 La Virgen, reina de los ángeles
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1518
 Museo:Series de Grabados
 Características:30 ,1 x 21,2 cm.
 Material:Xilografía Europea
 Estilo:Pintura Flamenca
Alberto Durero entró en contacto con el círculo del emperador gracias a la tremenda fama que le habían proporcionado sus grabados, difundidos por la imprenta a todos los rincones de Alemania. El emperador le hizo varios encargos, que afectaron al estilo de Durero. Este se volvió más decorativo, más emblemático y elegante. La Virgen que ahora contemplamos es un producto de esta etapa.El aspecto general de la estampa es desbordado, exhuberante, lleno de líneas, curvas, florituras. Parece más un diseño para una vidriera que una imagen tridimensional, como las había concebido hasta el momento. El efecto decorativo y el horror vacui, es decir, el horror al vacío, llevan al artista a llenar literalmente la superficie del papel con todo tipo de objetos, personajes, nubes, briznas de hierba... en un paseo agotador para la vista del espectador.



Cabeza de Jesús a los 12 años
 Cabeza de Jesús a los 12 años
 Autor:Alberto Durero
 Fecha:1506
 Museo:Galería Albertina
 Características:27,5 x 21,1 cm.
 Material:Dibujo
 Estilo:Pintura Flamenca
Alberto Durero desafió a todos los pintores de Venecia con su Fiesta del Rosario, un perfectísimo óleo que según él mismo terminó en cinco meses. Pero el desafío fue mayor cuando presenteó a Jesús entre los doctores, óleo que según él terminó en cinco días, un magistral ejemplo de gestualidad y psicología. Pese a lo que Durero dice, el cuadro contó con estuidos previos, que añadidos a los cupuestos cinco días de la pintura, alargan un tanto el tiempo de incubación de la obra.Entre los estudios previos tenemos esta hermosa cabeza adolescente, que es el rostro de Jesús con 12 años,en la posición definitiva que tendrá en el cuadro. La idealización es evidente, pero también lo es el empleo de un modelo físico ajeno, de Leonardo da Vinci. De este autor podemos encontrar una cierta ambigüedad fmenina en el bello rostro del adolescente, con sus largos cabellos cayendo a los lados del cuello y la mirada dulcemente entornada, exactamente del mismo modo en que el italiano dibujaba a sus modelos.
Director de la colección: Luis Sanguino Arias


http://www.monografias.com/trabajos79/arte-renacentista-teologia-alberto-durero/arte-renacentista-teologia-alberto-durero2.shtml

10 comentarios:

Coral dijo...

La primera de las obras me encanta. Siempre me ha llamado mucho la atención esa manera cómo los pintores de las diferentes épocas reflejan la realidad religiosa trasladándola a sus maneras de pensamiiento.

Un saludo!

Cayetano dijo...

Aunque no es un pintor de mis preferidos, he de confesar que su autorretrato es una obra estupenda y una de las más conocidas de este autor.
Creo que su Adán y Eva lo he visto por el Museo del Prado.
Un saludo.

PACO HIDALGO dijo...

Soberbio post, Isthar. Durero es uno de los grandes pintores de la historia, además de un excelente grabador. Su personalidad y su obra marcan el tránsito del paso de la Edad Media al hombre del Renacimiento y supo, como pocos, bucear en las interioridades del alama de los retratados. Un abrazo.

isthar dijo...

Hola Coral, un gusto saludarte, agradecer tu grata visita . Me alegra saber que te ha gustado la entrada.
Un abrazo

isthar dijo...

Hola Cayetano, es uno de mis artistas preferidos, son extraordinarios sus retratos ,capta magistralmente las expresiones, y los detalles. Es un genio.
Te envio un abrazo

isthar dijo...

Hola Paco, es realmente imponente, pinturas realizadas hace tanto tiempo, por un hombre que logro transmitir tanta realidad,expresiones, sentimientos y con un tecnica perfecta.
Un abrazo con todo mi afecto

Capuchino de Silos dijo...

Siempre me ha producido placer entrar en este blog tan ilustrativo y tan bello en artes pictóricas-Muchas gracias Isthar.

Un fortísimo abrazo y gracias por tu comentario en mi blog.

Muy feliz día.

Anónimo dijo...

Me inspira este blog a la hora de representar personajes de la época su estética personalidad es maravilloso

rq

Anónimo dijo...

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aoristo dijo...

Me gustaría hacer un comentario sobre el cuadro de Jesús entre los doctores.
La verdad es que siempre me ha llamado la atención ese grupo de cuatro manos tan juntas que ocupan el centro del cuadro. Aunque se han dado distintas interpretaciones, a mi modo de ver ninguna justifica suficientemente tanto protagonismo dentro del cuadro ni lo forzado de alguno de los gestos.
Finalmente, después de mucho mirarlas he llegado a la conclusión de que las cuatro manos están ahí apelotonadas formando una calavera.
No es que sea demasiado evidente, pero yo creo que es intencionado. De ser así creo que justificaría mejor ese lugar tan destacado, como si el autor invitara al espectador a mirar un poco más allá.
La posición del dedo índice de la mano derecha del rabino, junto con el hecho de que el dedo pulgar de la misma mano no sobresalga lo más mínimo, parecen marcar de forma intencionada la forma del cráneo. También el dedo meñique de la mano izquierda toma una posición forzada para contribuir a dar forma a la calavera. Con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda de Jesús y el índice de su mano derecha se daría forma a la cuenca del ojo.
Este tipo de trucos o juegos tampoco sería tan extraño. Pintores como Leonardo, Pieter Bruegel el Viejo o Baldung Grien gustaban de esconder detalles en sus cuadros, con significados que no estaban a la vista de todos.
El caso más parecido que se me ocurre es el trampantojo de la calavera que Hans Holbein el Joven pintaría años más tarde en su cuadro de Los embajadores. He de decir que ésta me gusta más, la de Holbein siempre he pensado que estropeaba el cuadro.
Me gustaría conocer alguna opinión.