domingo, 20 de noviembre de 2011

PIERRE AUGUSTE RENOIR



Dos hermanas








 Dos hermanas


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1890 h.

 Museo:Colección Particular

 Características:46 x 55 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Hacia 1883 el impresionismo
entra en un momento de crisis que afectará de diferente manera a los
pintores. La principal causa de esta crisis es que la obsesión por la
luz y las atmósferas tomadas directamente del natural les estaba
llevando a un callejón sin salida al perderse la forma casi por
completo. Cézanne
reaccionará recuperando los volúmenes geométricos y Renoir recuperará
la solidez de sus figuras y el dibujo; sin embargo, Monet continuó por
los anteriores derroteros y algunas de sus pinturas casi anticipan la
abstracción.Esta etapa de reflexión de Renoir es denominada el periodo
seco y una vez superada recuperará la admiración por el color, como bien
podemos observar en este trabajo protagonizado por dos hermanas;
tonalidades nacaradas aplicadas de manera fluida, sin tanto
empastamiento como en los primeros tiempos. Sus figuras son amables y
delicadas, envueltas en una aureola de romanticismo y paz que contrasta
con el delicado estado de salud por el que atraviesa el artista, enfermo
de reuma y con grandes dolores. Da la impresión que Renoir quiere
reaccionar contra su enfermedad pintando jovencitas bellas y delicadas
que le abstraen de sus dolencias.La delicadeza de los rostros de las
jovencitas y el delicado dibujo del que hace gala el maestro son dos
características determinantes de esta sensacional escena en la que el
clasicismo de Fragonard o Boucher parece alcanzar cotas insuperables. 
 Director de la colección: Luis Sanguino Arias





 Almuerzo a orillas del río


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1879-80

 Museo:Chicago Art Institute

 Características:54,7 x 65,5 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Renoir será un especialista en escenas de la vida cotidiana. De sus pinceles salieron estampas tan impactantes como Le Moulin de la Galette, Los paraguas, Después del almuerzo
o esta composición que contemplamos, protagonizada por remeros. Para la
figura de la izquierda posó monsieur de Lauradour. Algunos
especialistas consideran esta composición como una réplica no muy feliz
del Almuerzo de remeros,
mientras que otros piensan que estamos ante un claro antecedente.
Independientemente de este debate, nos encontramos ante una escena
cargada de cotidianeidad al mostrarnos a los remeros después del
almuerzo, acompañados por una joven de espaldas, cuyo vestido
negro-azulado contrasta con los blancos de los manteles o de la
indumentaria de los hombres. Al fondo podemos observar a una mujer
remando en el río, quedando esa zona fuertemente iluminada, de manera
que la luz se come los colores y las formas, acercándose así a la
abstracción. Las sombras coloreadas que bañan el primer plano son
habituales de la pintura impresionista,
al igual que la pincelada rápida y empastada, la renuncia al detallismo
o la sensación atmosférica que se crea en las escenas. La composición
se organiza a través de una acentuada diagonal en profundidad formada
por la mesa, siguiendo los esquemas de Rubens, el gran maestro barroco que será profundamente admirado por Renoir.


La pérdida de forma en beneficio del color será el detonante que
provocará la crisis del impresionismo y la inmediata reacción de algunos
artistas como Cézanne o el propio Renoir, recurriendo éste a las figuras desnudas para retomar el volumen. 


Baile en el campo








 Baile en el campo


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1882 h.

 Museo:Museo de Orsay

 Características:180 x 90 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Fue el marchante Durand-Ruel quien
sugirió a Renoir que realizara dos telas sobre el baile, contraponiendo
la sofisticación de la ciudad frente a la mayor naturalidad del campo.
Así surgieron estas dos maravillosas escenas -Baile en la ciudad es su compañera- protagonizadas por personas del entorno del pintor. Aline Charigot -su modelo favorita, que más tarde se convertirá en su esposa- y Paul Lothe -el mismo bailarín que en Baile en Baugival-
danzan ante el pintor con sus mejores galas, al aire libre,
apreciándose al fondo las hojas de los árboles y varias figurillas. El
hombre se sitúa de espaldas para dejar ver el simpático rostro de Aline;
el máximo objetivo de Renoir en esos momentos era recuperar las formas
que había perdido paulatinamente en años anteriores -véase El Sena en Asnières- siguiendo a Monet. La reacción de Pierre no tiene marcha atrás, iniciando el llamado "periodo ingresco" por las referencias continuadas a Ingres. Pero el colorido, la vitalidad y el efecto ambiental convierten estas obras en impresionistas.
Dos colores contrastan en la composición: el rojo y el azul, realzados
ambos por el blanco. El amarillo ocupa un papel secundario pero no menos
importante al unificar los planos -el canotier del suelo, los guantes y
el abanico tienen el mismo color- en una escena plena de alegría y
belleza. 
Director de la colección: Luis Sanguino Arias





 Bailarina


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1874

 Museo:National Gallery (Washington)

 Características:142 x 93 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Cansados de los continuos rechazos en el Salón de París, el organismo académico oficial, los jóvenes impresionistas
decidieron constituir una Sociedad Anónima de Artistas para organizar
su propia exposición. La primera muestra del grupo -en la que
participaron Cézanne, Monet, Morisot, Degas
y Renoir entre otros- se celebró entre el 15 de abril y el 15 de mayo
de 1874 en los locales cedidos por el fotógrafo Nadar, en el boulevard
des Capucines. Renoir participó con seis lienzos y un pastel, siendo
esta Bailarina que contemplamos una de las obras participantes. Los
críticos se cebaron con ella y Louis Leroy -el responsable del nombre
del grupo al mencionarlos de manera peyorativa como "impresionistas"- en
la revista "Chirivari" se hizo eco de un comentario de Joseph Vicent:
"Lástima que el pintor, en posesión de cierto conocimiento del color, no
dibuje mejor; las piernas de su bailarina son tan frágiles como el tul
del faldellín".La bailarina enlaza con los trabajos de Degas,
interesándose Renoir por la atmósfera que rodea a la joven más que por
los detalles del vestido. La ubicación en el espacio recuerda al Pífano de Manet, que se inspira en obras de Velázquez,
uno de los pintores más admirados entre los jóvenes pintores. No es
cierta la crítica al referirse al débil dibujo sino que nos encontramos
ante una figura modelada con cierto aire clasicista. Las tonalidades
claras dominan el conjunto, aplicadas de manera rápida en relación
durieux





 Gabrielle con una rosa


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1911

 Museo:Museo de Orsay

 Características:55´5 x 47 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Gabrielle era una prima de su esposa
Aline y se ocuparía de cuidar al pequeño Jean - el futuro cineasta -,
convirtiéndose en la modelo favorita de Renoir. Duret comentó sobre los
cuadros protagonizados por esta joven que "dudo que algún pintor haya
interpretado jamás a la mujer de una manera más seductora. La pincelada
de Renoir, rápida y larga, otorga la gracia y el sentimiento". Este
bello retrato nos presenta a la joven semidesnuda, dejándonos ver su
pecho, colocándose una rosa en su cabello, en una postura intimista que
recuerda a las bañistas de Degas.
La figura es totalmente volumétrica, destaca el exquisito dibujo del
maestro, mientras que los elementos que la acompañan están trazados con
esa pincelada rápida y vigorosa de la que habla Théodore Duret. La
iluminación juega un importante papel en el conjunto, resbala por
algunas zonas del cuerpo de Gabrielle, convierte su sonrosada piel en
blanquecina y muestra la relación que mantuvo Renoir con el Impresionismo.





 Gabrielle sentada


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1909

 Museo:Museo de Orsay

 Características:65 x 54 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Renoir se casó con Aline Charigot
en 1890; ya tenían un hijo, Pierre nacido en 1885, y en 1894 nacería el
segundo, Jean, el futuro director de cine. Para atender al pequeño
entró al servicio de los Renoir una prima de Aline llamada Gabrielle
Renard, convirtiéndose en la modelo favorita para el pintor hasta que
abandonó la casa en 1914, para casarse con el pintor Conrad Hensler
Slade. Gabrielle aparece en primer plano, con la cabeza y la mirada
hacia la derecha, sumida en sus más profundos pensamientos; viste una
blusa blanca y una falda azul y se coge las manos en el regazo, en un
gesto de paz y tranquilidad que corresponde también con el rostro. Si
bien la figura está modelada y estructurada gracias a un acertado
dibujo, encontramos ecos del pasado impresionista
como las sombras coloreadas o el tratamiento pictórico rápido. Pero
ahora no hallamos referencias espaciales, limitando la estancia a
ligeros toques de color ante los que se recorta la volumétrica figura de
Gabrielle, en una muestra más del intimismo habitual en los trabajos de
estos momentos. El colorido rojizo abundan en la composición,
convirtiéndose en uno de los favoritos en los años finales.





 Irène Cahen d´Anvers


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1880

 Museo:Fundación E. G. Bührle

 Características:65 x 54 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

En 1880 el financiero Cahen d´Anvers
encarga a Renoir los retratos de sus hijas. El de Irene lo completó en
sólo dos sesiones en la casa familiar de la rue Bassano de París pero se
trata de una de sus retratos infantiles más impactantes. Irene aparece
ante un fondo vegetal, vestida con un elegante traje blanco en el que la
luz proyecta una sombra coloreada, habitual entre los impresionistas.
La tonalidad rojiza de su larga melena contrasta con el blanco del
vestido y con los colores oscuros del fondo, creando un atractivo juego
de contrastes típico de la pintura clásica. El preciosista dibujo del
rostro -especialmente la perfilada nariz, la boca y los ojos- se
contrapone con la rapidez de la pincelada, aplicando los colores de
manera rápida y eliminando el detallismo que caracteriza las pinturas
academicistas, lo que indica que en la década de 1880 el estilo
impresionista está asentado entre la sociedad burguesa parisina. La
delicadeza y candidez de la jovencita indican la calidad de Renoir a la
hora de realizar retratos, interesándose también por la personalidad de
los modelos, de la misma manera que habían hecho Tiziano o Velázquez,
este último uno de sus pintores favoritos como se aprecia en esta
frase: "Velázquez me entusiasma: esa pintura respira la alegría con que
el artista la ha pintado... Cuando puedo imitar la pasión con que un
pintor ha creado, comparto su propio gusto". Por el encargo Renoir
recibirá 150 francos.





 Mujer al piano


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1876

 Museo:Chicago Art Institute

 Características:93 x 74 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Entre los quince cuadros presentados por Renoir a la segunda exposición de los impresionistas,
celebrada en el mes de abril de 1876, se encontraba esta Mujer al piano
que contemplamos. Como sus compañeros impresionistas, Renoir sentirá
una especial atracción hacia las temáticas cotidianas, asuntos alejados
de los cuadros de historia o de la mitología que planteaban los
académicos y que triunfaban en el Salón. De esta manera, los jóvenes
artistas se acercaban al mundo que les rodeaba, intentando también
conseguir éxito entre los burgueses parisinos de la época.La muchacha
aparece vestida con un largo traje blanco y elegantes ribetes negros,
jugando el pintor con las sombras coloreadas que se proyectan por todo
el vaporoso vestido. Su delicada piel también contrasta con el negro del
piano, creando un atractivo juego cromático muy admirado por Manet,
una de las referencias para los jóvenes creadores. Las pinceladas son
rápidas y empastadas, interesándose más el maestro por las atmósferas
que por los detalles o las calidades táctiles. El espacio es muy
limitado, aportando algo más de cromatismo a la composición,
especialmente amarillos y verdes.
Le_Dejeuner_des_Canotiers,_1881,_Pierre_Auguste_Renoir

 Almuerzo de remeros


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1881

 Museo:National Gallery (Washington)

 Características:129´5 x 172´7 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo






Renoir también sintió una especial atracción hacia las escenas de la vida cotidiana como le Moulin de la Galette, los Paraguas
o este Almuerzo de remeros, escenas cargadas de alegría y vitalidad. La
composición fue realizada en el restaurante de Fournaise, posando sus
amigos Aline Charigot -la mujer de la izquierda con el perrito-, el
pintor Caillebotte -sentado a horcajadas en primer plano- o la modelo
Angèle mirando al pintor. Lhote, Lestringuez y otros conocidos del
artista también se distribuyen por el lienzo de manera acertada. Un
perfecto bodegón de botellas, frutas, platos y copas preside la
composición, demostrando Renoir su facilidad para ese género. Las
figuras se sitúan bajo un toldo que evita la entrada de la luz solar,
provocando sombras coloreadas típicas del Impresionismo.
La factura es cuidadosa, destacando el perfecto dibujo de las figuras
con el que resalta su volumen, mientras que el fondo está más abocetado.
La luz tomada directamente del natural, la disposición de las figuras
en la escena, los rostros de los personajes muy realistas y la sensación
de vida que se respira en el conjunto hacen de esta obra una de las más
atractivas del pintor.
lucie-berard





 Claude Monet


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1875

 Museo:Museo de Orsay

 Características:85 x 60´5 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Renoir y Monet se conocieron en 1862 en el taller de Gleyre; pronto se hicieron amigos y en compañía de Pissarro y Sisley acudieron al bosque de Fontainebleau, siguiendo la huella de la Escuela de Barbizon. Su atracción hacia la pintura tomada directamente del natural, interesándose por los efectos de luz, pronto dará origen al Impresionismo.
Renoir ha retratado a su gran amigo en pie, vestido con un tabardo
oscuro, sombrero y la paleta y los pinceles en la mano. Tras él podemos
contemplar una ventana con blancos visillos por la que irrumpe la luz
del sol en la estancia. Unas cortinas estampadas y una planta sirven
para crear la sensación de perspectiva, mientras la figura se sitúa en
primer plano. El rostro de Monet es el centro de atención del lienzo,
con sus pequeños ojos mirando al infinito, en busca de inspiración. Es
en el rostro donde apreciamos un mayor dibujismo mientras el resto de la
composición se caracteriza por la pincelada rápida y empastada típica
del movimiento. Renoir realizó otro retrato de su amigo Claude pintando en Argenteuil.





 Desnudo al sol


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1875-76

 Museo:Museo de Orsay

 Características:81 x 65 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

En el taller de Gleyre, Renoir se pondrá en contacto con Monet, desarrollando entre ambos numerosos conceptos del Impresionismo.
Los jóvenes pintores trabajarán al aire libre, captando la luz
directamente del natural e interesándose por los efectos cromáticos y
lumínicos. Así surgen obras tan bellas como Le Moulin de la Galette, La Grenouillère
o este desnudo con efecto de sol, realizado en el pequeño jardín
trasero de la casa de la rue Cortot donde vivía. La modelo posa
semidesnuda, dejando ver el torso como una Venus clásica. Al presentarse
al aire libre la luz incide de diferente manera sobre su cuerpo,
creando un atractivo juego de luces y sombras. Las sombras son violetas,
en la teoría impresionista de que la sombra es en realidad un tipo
diferente de luz. La sensación atmosférica ha sido perfectamente
interpretada, difuminando los contornos pero sin llegar a perder las
líneas de la figura. Sin embargo, las hierbas y flores del jardín que
rodean a la modelo están trazadas de manera esquemática, con largas
pinceladas que conforman casi manchas. La preocupación por la luz dará
paso a su interés por la figura, femenina especialmente, como en Gabrielle con una rosa. Expuesto en la segunda muestra impresionista -1876-, recibió contundentes críticas que a Renoir le produjeron gracia.





 El palco


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1874

 Museo:Courtauld Gallery

 Características:80 x 63´5 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

En su deseo por representar escenas de la vida moderna, los impresionistas realizaron varias obras con imágenes de palcos. Degas, Eva Gonzalès o Renoir en esta ocasión nos muestran una vez más las diversiones de la burguesía parisina, entroncando con el Realismo.
El hermano del pintor y Nini "Gueule de Raie" sirvieron como modelos,
presentando a ambas figuras en el primer plano de la composición. El
estilo de Renoir entronca claramente con el de su gran amigo Monet,
aunque aquél se interese más por las figuras. La pincelada es rápida y
empastada, sin atender apenas a detalles; se incorporan las sombras
coloreadas y el efecto atmosférico que diluye los contornos, como si
existiera aire entre las figuras. Renoir siempre destacará por su
exquisito dibujo, como se pone de manifiesto en el rostro de la dama,
pleno de volumen y belleza. Esta obra fue presentada por su autor a la
exposición impresionista de 1874 donde fue adquirida por el "père"
Martin.





 Mujer en azul


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1874

 Museo:National Gallery of Wales

 Características:160 x 106 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

La modelo utilizada por Renoir en este lienzo es la actriz Henriette Henriot,
popular por sus actuaciones en la "Comédie Française" y que aparecerá
en unos diez cuadros del pintor. La elegante dama en azul aparece ante
un fondo neutro, en una disposición que recuerda al Pífano de Manet, obra que emplea como modelo a Velázquez.
La habitación no se define y la actriz, gracias a la sombra y al
excepcional volumen, queda asentada en el espacio. Las tonalidades
azules dominan el conjunto, aplicadas con pinceladas rápidas y fluidas,
sin atender a los detalles para crear una sensación de abocetamiento
habitual entre los impresionistas.
La intensa mirada de la actriz se dirige al espectador, reforzando su
aspecto elegante.El cuadro fue enviado a la primera exposición
impresionista, realizada en los salones cedidos por el fotógrafo Nadar,
entre abril y mayo de 1874.





 Jardín en la rue Cortot, Montmartre


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1876

 Museo:The Carnegie Museum of Art, Pittsburgh

 Características:155 x 100 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Renoir alquiló un estudio en el número 12
de la rue Cortot, en el barrio de Montmartre, entre 1875 y 1876. El
taller tenía un pequeño jardín que será muy utilizado por el joven
artista para realizar escenas al aire libre; el famoso Desnudo al sol y esta escena que contemplamos fueron pintadas en este jardín de espesa vegetación, en el que las figuras de Monet y Sisley que aparecen al fondo parecen fundirse con las plantas y la hierba. Nos encontramos ante una típica escena impresionista
en la que la luz se convierte en la protagonista indiscutible,
provocando el dominio de determinadas tonalidades, las verdes en este
caso, salpicadas de los rojos, amarillos, naranjas y blancos de las
flores. Las pinceladas son rápidas y empastadas para captar el momento
lumínico y el efecto atmosférico que rodea la escena, tomando un aspecto
abocetado que se identifica con el apelativo impresionista, ya que se
trata de la impresión que ha causado esta visión en el pintor.
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 Madame Charpentier y sus hijos


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1878

 Museo:Metropolitan Museum

 Características:153,7 x 190,2 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

La relación entre el editor Georges
Charpentier y Renoir fue especialmente estrecha. Charpentier heredó una
exitosa editorial, ampliando los resultados económicos de la misma
gracias a su habilidad para descubrir nuevos talentos como Flaubert o
Zola. Se casó con Marguerite Lemonnier en 1872, una joven de buena familia cuyo padre había sido un gran mecenas, protegiendo a Gericault y Delacroix.
El hogar de los Charpentier se convirtió en uno de los centros
culturales del París de la época y allí fue pintado este magnífico
retrato, concretamente en la sala de estar, decorada al estilo japonés
tan del gusto del momento.Marguerite aparece elegantemente vestida de
negro, sentada en un diván, acompañada de sus dos hijas: Paul con ella
en el diván y Georgette sentada sobre el perro. La composición está
estructurada con maestría, recordando las obras clásicas al ubicar a la
madre en la zona central de la escena, equilibrando las figuras de las
niñas en la izquierda con la mesa y la silla del fondo. Al mismo tiempo,
los diferentes elementos se colocan en planos paralelos para crear el
efecto de profundidad, a través de una acentuada diagonal en
perspectiva. Las tonalidades también están dispuestas de manera
estructurada, creándose interesantes contrastes entre los tonos negros y
los claros. Si bien la pincelada es rápida y fluida, encontramos una
importante dosis de dibujo y modelado que no se halla en los paisajes
de estos años.El cuadro fue expuesto en el Salón de París de 1879,
obteniendo un importante éxito, lo que supuso el fin de las dificultades
económicas de esta época para el pintor. Las críticas le fueron
favorables como la de Marcel Proust, que escribió: "La posteridad
aprenderá más de la poesía contenida en una casa elegante y de los
hermosos vestidos de nuestros días en el cuadro de Renoir del salón del
editor Charpentier que del retrato de la princesa de Sagan realizado por
Cot o del pintado por Chaplin de la condesa de la Rochefoucauld".
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 Aline con Pierre, Madre amamantando


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1886

 Museo:Museum of Fine Arts of Saint Petersbourg

 Características:114,7 x 73,6 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Renoir conoció a Aline Charigot
en 1880, utilizándola como modelo en diferentes obras. La relación
entre ambos se estrechó y en 1885 nació un hijo, Pierre. Madre e hijo se
convertirán en protagonistas de un buen número de cuadros como Aline con Pierre
o este lienzo que contemplamos; incluso llegó a elaborar una estatua
con esta temática.La obra forma parte del llamado periodo seco en el que
Renoir vive una profunda crisis con el impresionismo,
reaccionando a la pérdida de forma al que estaba abocado con la
utilización de un cuidado dibujo y unas figuras más modeladas. A pesar
de estas novedades no se renuncia al color ni a la luz pero ahora ocupan
un papel menos relevante.Las volumétricas figuras de Aline y Pierre
ocupan el centro de la composición, recordando escenas clásicas
inspiradas en Fragonard, Boucher o Rubens.
La delicadeza y armonía de los dos protagonistas será una
característica habitual en la producción del maestro francés que desde
1883 abandona sus escenas de vida cotidiana para enfrascarse en
composiciones plenas de armonía y felicidad.Las tonalidades azules y
rojas dominan el conjunto, aplicadas con más fluidez mientras que los
colores del fondo presentan un mayor empastamiento.





 Muchachas tocando el piano


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1892

 Museo:Museo de Orsay

 Características:116 x 90 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

El mundo impresionista
elige como temas de sus cuadros numerosos elementos de la vida
cotidiana que rodeaba a los artistas, desde los lugares de diversión
como Le Moulin de la Galette
hasta carreras de caballos o imágenes más cargadas de intimismo como
ésta. Dos burguesas adolescentes se afanan ante el piano, interpretando
una la pieza y la otra cantando. Renoir parece introducirse en la sala
donde se desarrolla la escena, dándonos la oportunidad de presenciar el
"concierto". Los rostros de ambas figuras son de gran belleza, trazados
con sobrada maestría. Siempre este artista hará gala de un sensacional
dibujo, reaccionando de esta manera ante la pérdida de la forma que
incluía el Impresionismo como se aprecia en las obras de Monet.
Renoir zanjó tajantemente esta cuestión, interesándose por las figuras
femeninas en diferentes actitudes. La sensación atmosférica creada, el
rico color empleado y la soltura en la pincelada son elementos típicos
del Impresionismo, aportando Pierre sus notas características,
demostrando que dentro del movimiento cada miembro tenía total libertad.
Las luces que penetran por la zona de la izquierda impactan en los
vestidos de las adolescentes, resbalando por las telas para crear un
efecto de delicada belleza. Destaca el jarrón sobre el piano, ejecutado
con rápida
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 Los paraguas


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1883

 Museo:National Gallery de Londres

 Características:180´3 x 114´9 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Dejando de lado los paisajes, Renoir se
interesa por recuperar la figura, representando escenas de vida
cotidiana en las que recoge el mundo que le rodea: los bailes
o una tarde de lluvia. En esta ocasión, las figuras se distribuyen
sabiamente por la tela, disponiéndose en diferentes planos paralelos en
profundidad y cortados en sus laterales por influencia de la fotografía.
El ambiente grisáceo del momento no resta alegría a la escena,
especialmente por la figura de la joven de primer plano que dirige su
mirada al espectador y la niña que sostiene el aro, mirándonos también
de manera cómplice. Abunda el azul-morado en una composición en la que
contrasta el tratamiento geométrico de los paraguas con la suavidad de
las figuras. El Impresionismo que derrocha Renoir varía del de Monet, demostrando que cada artista tiene un camino diferente aunque existan conceptos comunes como el interés por la luz y el color.
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Jinetes en el Bois de Boulogne








 Jinetes en el Bois de Boulogne


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1872-73

 Museo:Hamburger Kunsthalle

 Características:261 x 226 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

A finales de 1872 Renoir empieza a
trabajar en un cuadro destinado al Salón de París del año siguiente. El
jurado rechazó la obra y fue expuesta en el Salon des Refusés, donde
recibirá interesantes críticas de Castagnary, uno de los críticos más
importantes del momento.La obra fue realizada en la Escuela Militar de
los Inválidos, posando como modelos la señora Darras y Joseph Le Coeur,
resultando los retratos de ambos personajes más atractivos que el resto
de la composición. Si bien la luz empleada está tomada del natural,
provocando sombras coloreadas -el capitán Darras criticó duramente el colorido argumentando que "nunca se han visto caballos azules"- todavía encontramos ecos de la obra de Manet, Courbet y Corot
en las tonalidades apagadas, abundando los grises. La sensación de
movimiento y las posturas de los caballos son también muy artificiales,
dando la impresión que los protagonistas montan en los "caballitos" en
lugar de animales reales. Quizá lo más atractivo sea el interés del
joven pintor por captar con sus pinceles la vida cotidiana de la
burguesía parisina, temática habitual en su producción que supone una
importante novedad respecto a la pintura académica. 
Director de la colección: Luis Sanguino Arias
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 Confidencias


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1878 h.

 Museo:Sammlung Oskar Reinhart

 Características:61 x 50 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Entre los impresionistas
Renoir será el pintor de la figura humana, interesándose especialmente
por escenas intimistas en las que recoge retazos de la vida cotidiana
del París decimonónico. Este es un bello ejemplo para el que posaron las
modelos Eva y Laurenzie, más conocida como "la polaca". Las dos figuras
están al aire libre, bañadas por la brillante luz, fundiéndose con el
entorno de la naturaleza que las rodea. Las pinceladas son rápidas y
empastadas, creando una sensación de abocetamiento habitual en la
pintura impresionista. Las tonalidades apagadas dominan el conjunto,
contrastando con los blancos de cuellos, puños y adornos.





 En la playa


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1883

 Museo:Metropolitan Museum

 Características:92 x 73 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

En 1883 Renoir inicia su periodo seco. El propio maestro dice que "hacia 1883 yo había agotado el impresionismo
y al final había llegado a la conclusión de que no sabía ni pintar ni
dibujar. Dicho en pocas palabras, el impresionismo llevaba a un callejón
sin salida. (...) Si un pintor pinta directamente del natural, en el
fondo no busca sino efectos del momento. No se esfuerza en plasmar, y de
pronto sus cuadros se hacen monótonos". En esta crisis afectaría la
visita realizada a Italia y su admiración por la pintura de Rafael.


En las primeras obras de este periodo de crisis encontramos el lienzo
que contemplamos, pintado en el mes de septiembre en Guernesey. La joven
modelo aparece en primer plano, dirigiendo su mirada al espectador, en
un claro contraposto, sentada en una silla de mimbre. Al fondo
contemplamos la playa con las siluetas de unos barcos ante los
acantilados. Mientras que la figura está tratada con un acertado dibujo,
especialmente el rostro y las manos, el paisaje que la rodea se esboza
al trabajarse con una pincelada rápida y empastada, interesándose más
por la atmósfera y la luz que por la definición de las formas, en clara
sintonía con la obra de Monet.
Las tonalidades azules dominan el conjunto, creando un atractivo
contraste con los amarillos y dorados. El resultado es una obra de gran
impacto visual en la que la figura parece emerger de un entramado de luz
y color que anticipa la abstracción.





 Niña con regadera


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1876

 Museo:National Gallery (Washington)

 Características:100,4 x 73,4 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

"Para mí, un cuadro debe ser algo amable,
alegre y bonito, sí, bonito. Ya hay en la vida suficientes cosas
molestas como para que fabriquemos todavía más". Esta frase de Renoir
reproduce a la perfección su estilo y su filosofía tal y como podemos
observar en este excelente retrato infantil. Y es que Renoir será un
gran especialista en los retratos de niños, bien los suyos -véase Jean Renoir- o los de los demás como observamos en esta delicada composición que presenta las características habituales del impresionismo:
interés por la luz y el color, sensación atmosférica, sombras
coloreadas e interés por asuntos cotidianos. Pero la gran aportación de
Renoir será su interés hacia la figura a la que casi no renuncia en
ninguna de sus composiciones, a diferencia de Monet
que está interesado en el paisaje puro. La niña ocupa la zona central
de la escena, rodeada de un jardín con flores y césped, creando una
sintonía de color de gran impacto visual. Las tonalidades se aplican de
manera rápida y empastada, como si de pequeñas comas se tratara,
configurando la escena a la manera de un puzzle cuyas piezas nuestra
retina asocia de manera correcta. El intimismo de la escena enlaza con
las composiciones de Berthe Morisot o de Mary Cassatt.





 Mujer con velo


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1876

 Museo:Museo de Orsay

 Características:61 x 51 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

Los realistas, con Courbet y Daumier
a la cabeza, se interesaron especialmente por los asuntos de la vida
cotidiana, representados con la grandeza de los grandes momentos
históricos. Lo corriente y lo sencillo alcanzará la categoría de arte.
Esta filosofía será continuada por los impresionistas que plasmarán con sus pinceles lo que se presenta ante sus ojos, descubriendo el valor de un instante, desde las fiestas del Moulin de la Galette a los palcos de la ópera
o la intimidad de una mujer ataviada con un velo que aquí contemplamos.
La figura femenina se sitúa en escorzo, recibiendo la iluminación desde
la izquierda para resaltar el intimismo del momento. Esa potente luz
resalta las tonalidades negras y grises de la capa y la transparencia
del velo. Las pinceladas rápidas y empastadas son las habituales del
estilo impresionista.





 En la terraza


 Autor:Pierre Auguste Renoir

 Fecha:1881

 Museo:Chicago Art Institute

 Características:100 x 81 cm.

 Material:Oleo sobre lienzo

 Estilo:Impresionismo

A partir de la década de 1880 Renoir se
decanta por retomar la figura humana como protagonista de sus
composiciones, reaccionando ante la pérdida de la forma que se estaba
produciendo en sus cuadros de paisajes y especialmente en los de Monet. Renoir no abandona su estilo impresionista
tan fácilmente, como podemos comprobar en el fondo de esta imagen. La
protagonista es Mlle. Dartaud, actriz de la Comédie-Française,
acompañada de una niña sin identificar. Se supone que el lugar donde
posaron fue la terraza del restaurante Fournaise, durante el mes de
julio. Renoir siempre fue un gran retratista como demuestra en este
caso, interesándose por los rostros de la actriz y la pequeña, con la
mirada perdida la primera y mirando atentamente al espectador la
segunda. La luz del sol ilumina plenamente sus figuras, sin crear
sombras, como hacía la estampa japonesa.
El estilo continúa siendo rápido y abocetado pero las figuras tienen
algo más de dibujo que el resto de la composición, en donde líneas y
formas casi desaparecen para llegar a crear una obra abstracta. Los
colores empleados son muy vivos y variados contrastando con el vestido
de la mujer, para el que utiliza un negro-azulado que también se
encuentra en Los paraguas.




sewing


Renoir, Pierre Auguste Renoir, Pierre Auguste
Nacionalidad: Francia
Limoges 1841 - Cagnes 1920
Pintor
Estilo: Impresionismo
Escuela:

Obras: 219
Hoy día se quiere explicar todo. Pero si se pudiera explicar un cuadro, no sería una obra de arte. ¿Debo decirle a usted qué cualidades constituyen a mi juicio el verdadero arte? Debe ser indescriptible e inimitable... La obra de arte debe cautivar al observador, envolverle, arrastrarle. En ella comunica el artista su pasión; es la corriente que emite y por la que incluye el observador en ella". "Yo pongo ante mí el objeto tal y como yo lo quiero. Entonces empiezo y pinto como un niño. Me gustaría que un rojo sonara como el tañido de una campana. Si no lo consigo la primera vez, tomo más rojo y otros colores, hasta que lo tengo. No soy más listo. No tengo más reglas ni métodos. Cualquiera puede probar el material que uso o verme mientras pinto: se dará cuenta de que no tengo secretos". Estas dos frases resumen de manera contundente la filosofía de Renoir, uno de los grandes maestros del impresionismo que con sus obras ha cautivado a una legión de admiradores en todos los museos y colecciones donde se pueden contemplar.Pierre-Auguste Renoir nació el 25 de febrero de 1841 en la localidad francesa de Limoges. Era el cuarto hijo de Léonard Renoir y Marguerite Morlet. Su padre era sastre y deseaba ampliar su fortuna por lo que decidió trasladarse con toda la familia a París, en 1845, esperando aumentar su capital, cosa que no ocurrió. El pequeño Pierre acude a las clases de los Hermanos de las Escuelas Cristianas cuando tiene siete años, iniciándose en la lectura y la escritura. Será en estos momentos cuando ya empiece su admiración por el dibujo, llenando de apuntes todos sus cuadernos. También sobresale en el canto, lo que provocará que el maestro de la capilla de Saint-Eustache se convierta en su profesor de solfeo, ingresando el pequeño en el coro de la iglesia cuando tiene nueve años. Léonard Renoir prefiere que Pierre se encamine hacia el dibujo ya que así podrá dedicarse a la decoración de porcelanas, una actividad tradicional en Limoges. En efecto, en 1854 Pierre ingresa como aprendiz en el obrador de los Lévy, pintores de porcelanas. Pronto destacará en la decoración floral y se le encargará la ejecución del retrato de María Antonieta en las tazas de café. Por las noches asiste a un curso en la Escuela de Dibujo y Artes Decorativas dirigido por el escultor Callouette. Se entusiasma tanto con la pintura que en lugar de comer, al mediodía acude al Louvre para copiar y dibujar a los grandes maestros: Tiziano, Tintoretto, Fragonard, Boucher, Velázquez, Rubens, ... Esta admiración por los grandes se mantendrá toda la vida y será una referencia constante en buena parte de sus obras. Decoraba las porcelanas diez veces más rápido que sus demás compañeros por lo que consiguió amasar una pequeña "fortuna" que le servirá de ayuda cuando en 1854 la empresa Lévy vaya a la quiebra. Pierre tiene diecisiete años y no duda en colaborar con su hermano mayor, Pierre-Henri, pintando abanicos, coloreando escudos o pintando telas de iglesia para los misioneros de Ultramar, legando a recibir el encargo de decorar un café en la rue Dauphine. Poco a poco va ganándose la vida gracias a los ahorros y los emolumentos que percibe, interesándose cada vez más por la pintura. Sus visitas al Louvre son cada vez más frecuentes y se apasiona por sus maestros -"¡Cuantas veces he pintado El embarque para Citerea! Así eran los primeros pintores con los que me familiaricé, Watteau, Lancret y Boucher. Mejor dicho: Diana en el baño fue el primer cuadro que me impresionó, y toda la vida he seguido queriéndolo como uno quiere a su primer amor" comentaría años después- por lo que decide ingresar en la Escuela de Bellas Artes. Supera el examen y el 1 de abril de 1862 se inscribe en las clases impartidas por Charles Gleyre y Emile Signol. En estos momentos conoce a Fantin-Latour, con el que visita el Louvre. Pero la rigidez académica no entusiasma al joven Renoir por lo que no duda en matricularse en el estudio privado de Gleyre, estudiando el desnudo del natural y sin someterse a la directa presión del maestro ya que Gleyre dejaba bastante libertad a sus alumnos.En el taller de Gleyre conocerá a tres de sus mejores amigos: Claude Monet, Alfred Sisley y Frédéric Bazille. Los cuatro jóvenes congeniaron estupendamente y pronto empezaron a ir a trabajar directamente en la naturaleza, "a plein air", en el bosque de Fontainebleau, de la misma manera que hacían los maestros de la Escuela de Barbizon: Daubigny, Díaz de la Peña o Corot. Incluso cuando Gleyre abandonó las clases a causa de su avanzada edad, en 1864, los cuatro jóvenes artistas continuaron trabajando juntos sin recurrir a ningún maestro directo. Pero Renoir, igual que todos los artistas de su tiempo, deseaba alcanzar pronto el triunfo por lo que no dudó en enviar al Salón de París una obra ese mismo año: Esmeralda bailando con su cabra, inspirada en la novela de Victor Hugo. La obra fue admitida pero posteriormente el propio Renoir no dudó en destruirla ya que no estaba satisfecho con el resultado, práctica bastante habitual en él.En estos años centrales de la década de 1860 Renoir no sólo admira a los maestros clásicos sino que también se interesa por los creadores que han roto los esquemas en su siglo. Delacroix y Courbet serán para el joven pintor dos referencias tremendamente importantes. En 1865 se encontrará con el gran maestro realista en Marlotte, sintiendo una profunda emoción. Este mismo año conocerá a Lise Trehót, amiga de la hermana de su buen amigo Jacques Le Coeur, quien se convertirá en su modelo favorita hasta 1872.Las ansias de triunfo en el Salón le llevaron a enviar obras tanto en 1866 como en el año siguiente pero el jurado las rechazó tajantemente, igual que las enviadas por Manet o Cézanne. Los jóvenes artistas protestan ante la organización y reclaman la organización de un "Salon des Refuses" pero no consiguen sus objetivos. Estos nuevos creadores tienen su centro de reunión en el barrio de Batignoles, concretamente en el café Guerbois, donde Manet se erige en su líder, acudiendo a la tertulia escritores y críticos artísticos como Emile Zola, uno de los primeros defensores de las nuevas ideas.Renoir va recibiendo algunos encargos que le sirven para superar su desgraciada situación económica, similar a la de sus compañeros, tal y como se recoge en estas palabras: "No comemos todos los días, pero aún así estoy de buen humor. (...) Monet nos invitaba de vez en cuando a comer. Y entonces nos atiborrábamos de pavo mechado, para el que había vino de Chambertin". Monet y Renoir utilizarán como modelo, en el verano de 1869, un cabaret flotante en la isla de la Grenouillère tomado directamente del natural, interesándose por el cambio de tonalidades en los objetos según la luz incida en ellos o por las atmósferas creadas por el aire alrededor de esos objetos. Estaba surgiendo el impresionismo.Un cambio de aires en el jurado del Salón de París permitió que en los últimos años de esta década los jóvenes creadores mostraran sus obras en la exposición oficial. Pero en julio de 1870 estalla la Guerra Franco-Prusiana y todos los artistas, en edad militar, son llamados a filas. Algunos, como Monet, abandonan Francia pero Renoir fue destinado al 10º regimiento de Cazadores, en Tarbes. Allí permanecerá hasta su desmovilización, el 15 de mayo del año siguiente. Su regreso a París coincide con los días de la Comuna, que será cruelmente sofocada por el ejército.Las consecuencias de la derrota de Napoleón III ante Alemania afectarán también al campo del arte ya que el nuevo jurado del Salón rechazaría sistemáticamente toda innovación, no dudando en criticar e incluso ridiculizar las obras de los jóvenes creadores. La situación económica de éstos, procedentes en su mayoría de familias sin grandes recursos, se hará cada vez más asfixiante por lo que pronto surgirá la idea de fundar una asociación de artistas encaminada a exponer sus trabajos al margen de las instituciones oficiales. Algunos marchantes como Durand-Ruel o Ambroise Volard empezaron a interesarse por las obras de los rebeldes y compraron sus lienzos, aun a riesgo de perder dinero. La apuesta de los jóvenes creadores era cada vez más fuerte y en diciembre de 1873 fundan la Sociedad anónima cooperativa de artistas pintores, escultores, grabadores. La primera exposición de este grupo se celebró entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 1874, exhibiendo sus trabajos un total de 30 artistas entre los que encontramos a Boudin, Pissarro, Guillaumin, Cézanne, Monet, Gautier, Sisley, Renoir, Morisot y Bracquemont. La muestra se llevó a cabo en las salas cedidas por el fotógrafo Nadar, en el boulevard des Capucines. Acudieron unos 3.500 visitantes que, en su mayoría, se mofaron de lo allí expuesto. Louis Leroy, el crítico de la revista "Chirivari" aludió peyorativamente a los miembros del grupo llamándoles impresionistas, tomando el título de un cuadro de Monet para hacer una irónica burla de la muestra, pero el nombre gustó a los miembros del grupo que desde ese momento se denominaron asi.Renoir vendió tres de las obras presentadas pero su mala situación económica le llevó a convencer a Berthe Morisot y Monet para que organizaran una subasta pública en el Hôtel Drouot, en marzo de 1875. Las ventas serán escasas pero conocerán a Victor Chocquet, un admirador de Delacroix que se convertirá en uno de los más firmes defensores de la nueva pintura.Al año siguiente los impresionistas volvieron a realizar su segunda exposición, esta vez en la galería de Durand- Ruel. Renoir acudió con quince cuadros, entre otros Desnudo al sol. El crítico Albert Wolff escribió en "Le Figaro": "Cinco o seis locos se han encontrado aquí, obcecados por su aspiración de exponer sus obras. Mucha gente se destornilla de risa por estas chapuzas" catalogando el Desnudo de Renoir como un "amasijo de carnes en descomposición". La respuesta del pintor ante tan graves críticas será realizar su obra maestra: Le Moulin de la Galette, presentada junto a otras veinte a la tercera muestra impresionista, celebrada en 1877 en la rue Le Peletier. Renoir será uno de los principales organizadores pero las ventas serán ridículas. Sin embargo, Pierre consigue recibir interesantes encargos como retratista, entre otros los de Madame Charpentier y la actriz Jeanne Samary, una de sus modelos favoritas en estos momentos.La pintura de Renoir empezará a conseguir cierto éxito en los años finales de la década de 1870, momento en el que su hermano Edmond escribe un artículo favorable en la revista "Vie Moderne", organizando su primera exposición individual. No enviará ningún trabajo a las tres exposiciones siguientes de sus compañeros impresionistas, ya que existían desacuerdos de carácter político entre él y algunos de sus camaradas, rechazando las ideas anarquistas y socialistas de varios de ellos.Gracias a los retratos Renoir consigue una estabilidad económica que le permite realizar un viaje a Argelia, en marzo de 1881, y a Italia, en el invierno de ese año. Visitará Venecia, Florencia, Roma, Sorrento y Capri, admirando las obras de los maestros del Renacimiento y del Barroco, especialmente Rafael. Y es que en estos primeros años de la década de 1880 la pintura de Renoir -al igual que algunos de sus compañeros como Monet y Pissarro- vive un periodo de crisis. Pero mejor dejemos que sea el propio pintor quien nos cuente cómo se sentía: "Hacia 1883 yo había agotado el impresionismo y al final había llegado a la conclusión de que no sabía ni pintar ni dibujar. Dicho en pocas palabras, el impresionismo llevaba a un callejón sin salida (...) en concreto, me di cuenta de que nuestro estilo era demasiado formalista, que era una pintura que llevaba a uno permanentemente a compromisos consigo mismo. Al aire libre la luz es más variada que en el estudio, donde sigue inalterable para todo propósito y tarea. Pero justamente por esta razón la luz juega un papel excesivo al aire libre. No se tiene tiempo para pulir una composición, uno no ve lo que hace. Recuerdo que una vez una pared blanca proyectaba sus reflejos sobre mi lienzo mientras pintaba. Yo seleccionaba colores cada vez más oscuros, pero sin éxito; pese a mis intentos, salía demasiado claro. Pero cuando más tarde contemplé el cuadro en el estudio, parecía completamente negro. Si un pintor pinta directamente del natural, en el fondo no busca sino efectos del momento. No se esfuerza en plasmar, y pronto sus cuadros se hacen monótonos". Este momento de crisis recibe el nombre de "periodo seco". Se interesará por la pintura de Ingres y cuidará más su dibujo, haciendo hincapié en el modelado, al tiempo que emplea un colorido más frío y suave. Las bañistas que pintará en esta década serán excelentes ejemplos de esta nueva manera de trabajar, tremendamente clasicista, aunque sin perder la frescura del impresionismo. Pero no siempre se encontrará satisfecho con los resultados de la nueva experimentación, entrando en épocas depresivas e incluso llegando a destruir todos sus trabajos de una temporada, como ocurrió en octubre de 1886. Las dudas acerca de su trabajo se extienden incluso a su marchante, Durand-Ruel, quien rechaza su nuevo estilo, sumiendo al artista en nuevos periodos de depresión.A principios de esta década de 1880 iniciará un estrecha amistad con una joven natural de Essoyes llamada Aline Charigot, quien se convertirá en su modelo favorita en esta época. La bella joven encandilará al ya maduro artista y el 23 de marzo de 1885 nacerá el primer hijo de la pareja. Pierre. Renoir y Aline formalizarán su relación al contraer matrimonio civil el 14 de abril de 1890; dos hijos más nacerán de esta relación: Jean, el famoso director de cine, el 15 de septiembre de 1894, y Claude, llamado "Coco", el 4 de agosto de 1901. Para cuidar a los pequeños contaron con la ayuda de una prima de Aline, Gabrielle Renard, que se convertirá en la modelo favorita del pintor hasta que ella se case en 1914.La fama de la obra de Renoir empieza a traspasar las fronteras de Francia gracias a las exposiciones organizadas por Durand-Ruel en Londres, Boston, Nueva York y Berlín, después de la celebrada en París durante el mes de abril de 1883 que mostró 70 cuadros. Los coleccionistas norteamericanos empezarán a manifestar una especie de fiebre por sus trabajos, adquiriendo buena parte de su producción que hoy se pueden contemplar en los museos y colecciones de la mayoría de las ciudades de los Estados Unidos. El grupo vanguardista belga de "Les Vingt" invita a Renoir a sus exposiciones de 1886 y 1890. Todo esto nos pone de manifiesto cómo el pintor se cotiza cada vez más y consigue escapar de los apuros económicos, especialmente desde la gran retrospectiva celebrada en 1892, reuniendo para la ocasión 110 cuadros. El Estado francés comprará uno de ellos para el Museo del Luxembourg: Yvonne y Christine Lerolle al piano. El éxito le permitirá realizar un viaje muy deseado: su destino es España, acompañado por el editor Paul Gallimard. La colección de Velázquez, Tiziano y Goya del Museo del Prado causará una profunda impresión en el pintor, al igual que los frescos de San Antonio de la Florida ejecutados por el maestro aragonés. En 1896 realizará otro viaje, ahora a la localidad alemana de Bayreuth, para conocer el festival Wagner pero le resultó muy aburrido. Dos años más tarde será Holanda el nuevo destino, sintiéndose más interesado por la pintura de Vermeer que por Rembrandt.La enfermedad será la triste compañera de las tres últimas décadas de la vida de Renoir. Uno de sus primeros ataques de reuma, que le provocará una parálisis facial, se produce en diciembre de 1888. Para evitar que la enfermedad se radicalice, huirá del frío y buscará lugares cálidos, dirigiéndose hacia el Mediterráneo. Al reuma debemos añadir periódicos ataques de gota, acudiendo a los balnearios con cierta frecuencia para curarse. Las dolencias reumáticas serán cada vez más fuertes, provocando la deformidad de sus manos y brazos. Con vendas evitaba que las uñas crecieran dentro de la carne y para pintar se ataba los pinceles entre los rígidos dedos -"Ya ve usted. ¡No se necesitan manos para pintar!" decía al marchante Vollard-. Pesaba poco más de 48 kilos en 1907 y tres años después quedó postrado en una silla de ruedas, llegando a tener que utilizar un armazón de alambre a la hora de tumbarse en la cama para que las sábanas no rozaran su débil cuerpo. Y aún así su capacidad de trabajo será excepcional, haciéndose construir un caballete en el que el lienzo se podía enrollar como si se tratara de un telar. No olvidemos que su producción alcanza las 6.000 obras, siendo superado en número por muy pocos pintores. Incluso en estos años de grave enfermedad se dedicó a la escultura, utilizando al escultor Ricardo Guinó, alumno de Maillol, como ayudante, indicándole desde su silla de ruedas cómo debía modelar, llegando e entenderse sólo con breves sonidos.Las obras de esta etapa madura están caracterizadas por el vibrante chisporroteo del color, combinado con un potente modelado y un acertado dibujo. El color es aplicado con pinceladas rápidas y relajadas, recuperando el interés por la luz de sus años juveniles, destacando las tonalidades rojizas como preferidas. Algunas de sus obras gozan del clasicismo de Rubens al emplear contundentes modelos desnudas dotadas de gracia y alegría -"Miro un desnudo; hay miriadas de pequeñas motas de color. Tengo que buscar aquéllas que hagan de esa carne, sobre mi tela, algo que viva, algo que se mueva" comentaría el propio artista-. Y lo más sorprendente es que, a pesar de su delicado estado de salud, todas estas obras tardías están envueltas en un halo de felicidad, de romanticismo bucólico, recordando a la mítica Arcadia.Desde 1907 Renoir se instala en Cagnes-sur-Mer, a orillas del Mediterráneo, buscando el clima cálido que haría más llevadero su mal. Compró una finca denominada "Les Colletes" donde se hizo construir un taller que se convertirá en su último refugio. Los premios y honores le llegan desde diferentes lugares, siendo nombrado en 1911 Oficial de la Legión de Honor. Al año siguiente se publica un artículo sobre su obra en la prestigiosa revista "Scribner´s Magazine" de Nueva York y ese mismo año Maier-Graefe publica la primera monografía sobre el artista. Sus obras alcanzan precios cada vez más altos en las subastas. Pero la enfermedad le sigue castigando y él busca en la pintura su único refugio.La Primera Guerra Mundial provoca la movilización de Pierre y Jean, recibiendo al poco tiempo diversas heridas. Recuperados, vuelven al frente y Jean es de nuevo herido, consiguiendo recuperarse. Sin embargo, en 1915 Renoir recibe un durísimo golpe: Aline fallece víctima de la diabetes el 27 de junio en un hospital de Niza, tras un breve periodo de tratamiento. Tenía 56 años.Pierre continúa buscando en la pintura su vía de escape. "Todavía hago progresos" comentaba. Fue a París en 1919 para contemplar como una de sus obras estaba expuesta junto a Las bodas de Caná de Veronés. El 3 de diciembre de ese año fallecía el pintor en Cagnes, tras haber pedido un lápiz para dibujar, diciendo, según se cuenta: "Flores" antes de fallecer. Tres días más tarde era enterrado en Essoyes junto a su esposa. En los últimos años de su vida fue frecuentemente visitado por los jóvenes creadores, entre ellos Matisse o Modigliani, que veían en el anciano pintor a un fuerte estímulo para continuar con sus trabajos, a pesar de que sus estilos no tuvieran mucho en común.

2 comentarios:

Cayetano dijo...

Una maravilla la obra de Renoir.
Dos cuadros de él me entusiasman por el tratamiento del color y la luz: Le moulin de la galette y Le déjeuner des canotiers.
Después de Monet, mi preferido de los Impresionistas es Renoir. Después va Camille Pissarro.
Un saludo.

"Simonetta Vespucci" dijo...

Renoir me despierta ese aroma de nostalgia de mi propia infancia,sobre todo sus retratos de niñas,que ahora rememoro a diario con mis propias hijas.
Es muy grato visitarte siempre...
Un gran abrazo.