viernes, 19 de abril de 2013

DOMENICO GHIRLANDAIO
LUCREZIA TORNABUONI
El retrato que ahora contemplamos es obra de Domenico Ghirlandaio, una obra sobria y de colores monótonos. La fidelidad al modelo es la característica predominante, y el rostro de la mujer carece de la más mínima expresión o personalidad. Muy diferente será el retrato de la hija de Lucrezia, Giovanna, pintado en un estilo mucho más elegante y sofisticado.



1480,,,Este cuadro se conoce también con el sobrenombre de Ayo y su infante, como si el anciano del retrato fuera el criado encargado de criar al niño, en vez de ser su familia. Sin embargo, el ambiente de cariño e intimidad ha inclinado finalmente a pensar que se trata de un abuelo y su nieto. Es uno de los retratos más prodigiosos de su autor, junto al de Giovanna Tornabuoni. Lo que destaca, evidentemente, es la falta de idealización en una época en la que todos los retratados querían parecer héroes de la Antigüedad clásica. Sin embargo, el pintor se ha sometido fielmente a los rasgos de su modelo e introduce la idealización en la personalidad y la relación de los dos protagonistas: en toda la atmósfera se puede palpar el amor entre ambos y el ennoblecimiento que de ello resulta hace bellas las dos figuras. Ghirlandaio pinta los vestidos de ambos en un rojo brillante característico de la zona de Venecia, aunque trabaja enFlorencia. Este color se asociaba a nobleza y riqueza, puesto que era un color caro de conseguir (aunque más caro era el azul y el dorado). La composición del pintor alude bastante a los modelos flamencos que transmitió el pintor Antonello da Messina, al situar a los modelos junto a una ventanita lateral que se abre a un paisaje; sin embargo, el paisaje es típicamente italiano, similar al de la Anunciación de Leonardo da Vinci o al de la Adoración de Lorenzo di Credi.



1488,,,,  GIOVANNA TORNABUONI,,,,    Si tuviéramos que destacar dos obras de Ghirlandaio, serían el retrato de Giovanna Tornabuoni y elAnciano con su nieto. Ambas resumen el espíritu del retrato florentino, dominados en el Quattrocento por la elegancia, la sofisticación y al mismo tiempo, la fidelidad al retratado y la verosimilitud de la imagen. Giovanna Tornabuoni era hija de Lucrezia, también retratada por Ghirlandaio en un cuadro frío y soso, que pudo tener alta participación de los aprendices de su taller. Giovanna aparece también en el retrato de la alta sociedad florentina que Ghirlandaio realizó con el pretexto de pintar la Aparición del ángel a Zacarías. La joven se había casado dos años antes y el retrato resulta un triste documento de su belleza, puesto que Giovanna moriría el mismo año que el pintor terminó el cuadro. La pose de la muchacha era típica del Quattrocento, de perfil sobre un fondo neutro, oscuro, que destaca la elegancia y hermosura de la joven. Ella está colocada sobre estructuras geométricas: un eje axial en mitad del cuadro, ángulo recto para su brazo y una suave pirámide para el cuerpo. Todo ello traduce perfección ideal, que se hace eco en la alacena de fondo, toda ella construida con cuadrados y rectángulos. En la alacena hay más complementos que aluden a la perfección de la joven: la hilera de cuentas de coral, que simbolizan el amor a Cristo, las joyas y el libro, aficiones de las jóvenes de buena familia, y un letrero escrito en latín por el autor que reza: "¿Podría el arte retratar su carácter y virtud? Ninguna pintura en el mundo podría ser más hermosa. 1488".


Domenico Ghirlandaio es un ejemplo de pintor renacentista todavía cercano a posturas artesanales. Su obra tiene una abundante participación de taller, frente a los grandes pintores del momento que trataban de mitificar su estilo personal como directamente intervención del "genio". En esta tabla presenta una hermosa figura de Virgen con su Niño, muy similar a iconos bizantinos o a obras del gótico italiano. La Virgen y su hijo se encuentran recortados contra un fondo dorado, un espacio mágico y lleno de riqueza que anula cualquier referencia espacial y los convierte en una figura de carácter intemporal sólo posible en un espacio más allá de lo humano. Sin embargo, la Virgen posee todas las características delRenacimiento, con una especial atención a la corrección anatómica, a la belleza clásica y a un volumen y relieve que se refieran directamente a su presencia real, verosímil, fácilmente comprensible por el espectador.



















Mentor del genial Miguel Ángel, a quien introdujo en el arte, el pintor del Quatrocentto italiano Ghirlandaio (1449 – 1494), está considerado por el valor artístico de su obra como superior a todos sus precursores y contemporáneos. Su nombre aparece en la nómina de los más grandes artistas del Renacimiento italiano junto a Giotto, Masaccio, Filippo Lippi y Botticelli, algo sorprendente en un creador que nunca utilizó la pintura al óleo, ejecutó con maestría la gama cromática en los frescos y se destacó por un excelente uso de los claroscuros.  Sus estudios y dibujos tienen gran vigencia gráfica, y se encuentran expuestos en la Galería de los Uffici.
hirlandaio, apodo que significa fabricante de guirnaldas, por el oficio de su padre, se llamó Domenico Bigordi o Domenico Curradi. Fue básicamente un dibujante, “pintar se corresponde a dibujar”, decía; la dureza del contorno de sus dibujos advertía sus inicios en la escultura en bronce; pionero en llevar una mezcla de arte sacro y profano al arte florentino. Hombre insatisfecho y voraz trabajador, admitía cualquier encargo aunque no se consideraba ambicioso.

Giorgio Vasari aseguraba que fue el primero en eliminar el uso del dorado en sus obras, lo cual acentuaba el realismo, aunque hay excepciones como Adoración de los Pastores (expuesta en la galería de la Academia de Florencia).
En los últimos años de su vida se convirtió en el pintor más hábil de su tiempo, a pesar de la brevedad de su existencia tuvo una obra numerosa y de gran calidad en frescos, mosaicos, retratos y las tablas de altar. No dedicó especial interés al desnudo, realizó muy pocos como Vulcano y sus ayudantes que forjan los Rayos.
Sus frescos más importantes son: San Jerónimo (iglesia de Ognissanti, 1480), Última cena (Convento de San Marcos, 1480), la notable Apoteosis de San Zenobio (Sala de los Lirios, Palacio Vecchio, entre 1481 y 1485) denominada obra “metafísica”, Cristo nombra a Pedro y Andrés sus apóstoles (decoración mural de la Capilla Sixtina, 1483) convocado por el Papa Sixto IV, y muchas más.




El retrato de Giovanna Tornabuoni

Como retratista es ésta su obra más celebrada. En ella vemos a la bella Giovanna, elegante y sofisticada, retratada de perfil, lo que magnifica su distinción, y ricamente vestida. El cuadro es un canto a las virtudes de la muchacha: las cuentas de coral simbolizan el amor a Cristo, el libro su sabiduría y cultura y las joyas su elevada posición social. El perfil recortado sobre fondo neutro realza la prestancia de la joven Tornabuoni, que moriría ese mismo año.

Viendo el maravilloso retrato de Giovanna en el museo Thyssen- Bornemisza, inmortalizada en la eternidad del arte como el sueño más bello de Ghirlandaio, medito sobre esa bella jóven, tan frágil, tan etérea... En ése momento vivido, que era sólo un segmento temporal de su existencia y en ése instante pintado Giovanna, como "La Gioconda" de Da Vinci, "Las Majas" de Goya, "Las Meninas" de Velázquez y sus inmaculadas bellezas han quedado atrapadas en la inmortalidad de una obra de arte para nuestra contemplación y admiración.


FUENTE,,,WEB Y ARTEHISTORIA