lunes, 21 de enero de 2013

. Johannes Vermeer DE DELFT

VISTA DE DELFT


06:03

Vista de Delft

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1660-61 h.
Museo: Mauritshuis
Características: 98,5 x 117,5 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
En la Holanda del siglo XVII existirá una amplia demanda de paisajes ya que el grupo social dominante, la burguesía, solicitaría este tipo de temáticas para adornar las paredes de sus casas. Este tipo de trabajos alcanzaba un elevado precio en el mercado, existiendo una amplia escuela dedicada a esta temática, en la que destacan Jan van Goyen,Meindert Hobbema o Jacob van Ruysdael. Vermeer no renunció a estos paisajes y en los primeros años de la década de 1660 realizó este excelente lienzo, por el que se pagaron 200 florines en la venta del legado de Vermeer, en 1696. Para su realización al parecer se ayudó de una cámara oscura, objeto que funciona como el cuerpo de una cámara fotográfica y se usaba para tomar el boceto de la imagen reflejada por una lente en el interior de una caja espacial totalmente oscura, con un pequeño agujero, copiando la escena proyectada en una hoja de papel o en una placa de cristal. De esta manera se reforzaría el verismo que caracteriza la imagen, gozando de cierta calidad fotográfica. Vermeer se atiene con fidelidad a la representación de la villa de Delft tal y como nos hace referencia una descripción de la obra con motivo de su venta en Ámsterdam el 22 de mayo de 1822: "Esta pintura, la más importante y la más célebre de este maestro, cuyas obras son escasas, representa la villa de Delft sobre el Schia; puede verse la villa completa con sus puertas, torres, sus puentes tal y como eran; en el primer plano hay dos mujeres hablando, mientras que a la izquierda algunas personas parecen prepararse para embarcar en una gabarra. Delante de la villa varios navíos y embarcaciones. La manera es audaz, de las más poderosas y magistrales que puedan imaginarse; todo está agradablemente iluminado por el sol; la tonalidad del aire y del agua, la calidad de las construcciones y de los personajes forman un conjunto perfecto, y esta pintura es absolutamente única en su género". 
La escena está tomada desde un lugar elevado, tal y como observamos los grupos de figuras que se sitúan en primer plano, a las orillas del río Schia. Ese tipo de composición, con la ribera ligeramente en diagonal, está inspirada en obras de Esaias van de Velde y Pieter Brueghel el Viejo. Los elementos arquitectónicos son ordenados de manera paralela, de la misma manera que Vermeer hace en sus escenas de interiores, siguiendo la perspectiva ortogonal tradicional en el Renacimiento Italiano. Así, tras el río, observamos los edificios que forman el cinturón defensivo de la ciudad, presididos por la puerta Schiedam, mientras que en una segunda línea queda un grupo de edificios entre los que sobresale la elevada torre de la Nieuwe Kerk. En las dos zonas encontramos una división lumínica al quedar en sombra el primer plano e iluminado el fondo, sobresaliendo la torre de la iglesia, lo que hace pensar a algunos expertos que nos encontramos con una clara referencia política ya que en la Niuewe Kerk estaba enterrado Guillermo I de Orange, gobernador holandés asesinado en 1584 en Delft, siendo considerado por la ciudad un héroe en la lucha contra los españoles. También debemos advertir que, a diferencia de otros paisajistas de su tiempo, Vermeer no hace una reproducción a distancia de Delft sino que sólo presenta un detalle y de cerca. Los edificios oscurecidos de primer plano muestran una amplia gama de puntos de color, lo que permite vibrar a la materia pictórica, utilizando la característica técnica "pointillé" con la que reparte los chispeantes puntos de luz por toda la superficie del lienzo, luz que, como viene siendo habitual en la obra del maestro de Delft, se convierte en la protagonista de la composición. Luces y sombras se incluyen en el agua y en los edificios, haciendo de la luz el marco en el que destacan los motivos y el ipso fundamental de la construcción plástica. De esta manera, las diferencias lumínicas se captan de manera espectacular, aunque la sensación de tranquilidad se convierta en una de las características de la escena, a diferencia de los demás maestros barrocos contemporáneos.



La mayoría de las obras pintadas por Vermeer entran dentro de la categoría de escenas de género, aunque posiblemente escondan un contenido moralizante. En su limitado catálogo encontramos dos lienzos que tratan temas alegóricos: El Arte de la pintura y la Alegoría de la Fe. 
"Una mujer sentada con diversos significados, representando el Nuevo testamento, de Vermeer de Delft, pintado con vigor y pasión". Así se describe el cuadro que contemplamos en el catálogo de la subasta realizada en abril de 1699, fijándose el precio en 400 florines, un precio elevado para su tiempo que indica la calidad de la obra. Su anterior propietario había sido Herman van Swoll, coleccionista e importante figura de la burguesía de Ámsterdam, de religión protestante por lo que no habría comprado la obra por cuestiones religiosas sino más bien pictóricas 
El tema representado hace pensar que se trata de una pintura de encargo, creyéndose en un primer momento que el lienzo estaría destinado a los jesuitas de Delft, hipótesis desechada por Montias al insistir en que la estética de la Orden en aquellos años era mucho más recargada que la que se exhibe en el cuadro de Vermeer. Por lo tanto, el cliente sería algún ciudadano católico de Delft cuyo nombre desconocemos. 
La escena se desarrolla en un interior, descorriendo un rico cortinaje para que podamos contemplar la escena, recurso muy habitual en el Barroco que también encontramos en obras de Rubens. En el centro de la composición se halla la mujer, elegantemente vestida y llevando su mano derecha al pecho, apoyando su pie derecho en el globo terráqueo de Jodocus Hondius. Sobre la mesa cubierta con un tapete azul observamos un libro abierto -posiblemente la Biblia-, un cáliz y un crucifijo, decorándose la pared del fondo con un gran lienzo de la Crucifixión, donde Vermeer reproduce, alterándola, una obra de Jacob Jordaens. Junto a la silla de primer plano observamos una serpiente sobre la que ha caído una piedra angular, apreciándose junto a ella una manzana, símbolo del pecado. En el techo se dispone un globo de cristal, inspirado en un libro de emblemas publicado en Amberes en 1636 por el padre Willem Hesius titulado "Emblemata Sacra de Fide, Spe, Charitate". Esta esfera de cristal que cuelga del techo se interpreta como un símbolo del entendimiento humano. 
Los especialistas consideran que la figura femenina es una clara representación de la Fe, siguiendo la "Iconología" de Cesare Ripa. Pero resulta curioso que el lugar donde se ubica la figura sea un interior doméstico, un lugar que se corresponde mal con una alegoría pública, lo que ha sido interpretado por Arasse como una clara muestra de las condiciones en las que se practicaba el catolicismo en Delft ya que las dos iglesias católicas estaban ocultas, sin signos exteriores propios de las iglesias, a pesar de ser toleradas. 
Los diferentes elementos se sitúan en el escenario de manera paralela al espectador, creando de esta manera la sensación de perspectiva, al igual que la utilización de baldosas de color negro y blanco, recurso habitual en elQuattrocento. La luz tiene un papel determinante en la composición al provocar intensos contrastes de claroscuro que recuerdan la pintura de Caravaggio, uno de los pintores barrocos más imitados en el norte de Europa, tanto por el grupo de Utrecht como por LastmanHals o el propio Rembrandt. El verismo con el que se representan todos y cada uno de los objetos es una referencia a la escuela flamenca del siglo XV, estilo continuado en los Países Bajos durante varias centurias.






Dama al virginal

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1672-73 h.
Museo: National Gallery de Londres
Características: 51,7 x 45,2 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Buena parte de los especialistas consideran que los asuntos musicales pintados por Vermeer están relacionados con alusiones a la seducción, por lo que nos encontramos ante obras de clara intención moralizante. La joven que aquí contemplamos, elegantemente vestida y ataviada con un collar de perlas, aparece de pie, tocando el virginal y dirigiendo su mirada hacia el espectador. Como es habitual en los trabajos del maestro, la escena se desarrolla en un interior burgués, destacando el zócalo con azulejos de figuras y la bicromía del suelo, así como los amplios ventanales de la izquierda que permiten penetrar un amplio haz de luz que ilumina toda la estancia. En primer plano nos encontramos ante una silla tapizada en azul, elemento típico de la pintura de Vermeer que siempre ubica algún objeto cercano al espectador para enlazar -o alejar, según se considere- con sus figuras. En la pared encontramos dos cuadros que se consideran claves interpretativas del asunto: un paisaje con marco dorado y el Cupido de Cesar van Everdingen -presente también en Clase de música interrumpida-; el dios del amor sostiene en su mano izquierda una carta, inspirado en un grabado de Otto van Veen, uno de los maestros de Rubens. Se considera que esta alusión al amor estaría relacionada con el amor único del marido, mientras que el nombre del instrumento musical que toca la dama se vincularía con la virginidad, asunto que preocupaba especialmente a los moralistas de la época. El gesto risueño de Cupido podría aludir a la duda ante la virginidad de la muchacha, ironizando sobre uno de los temas fundamentales de la moral social de la época moderna. 
Técnicamente, nos encontramos con una obra de gran calidad al interesarse Vermeer por los tonos brillantes -azules, amarillos, blancos- que se resaltan gracias al empleo de una iluminación potente y clara, creando contrastes lumínicos que recuerdan a los caravaggistas de Utrecht, sin renunciar a la influencia de Rembrandt. Las calidades de las telas y de los diferentes objetos están representadas de manera acertada, a pesar de la sensación atmosférica que envuelve la estancia. El resultado es una obra de gran impacto visual, relacionada en el tema con la Mujer sentada tocando el virginal.





Dama con dos caballeros

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1659-60 h.
Museo: Herzog Anton Ulrich Museum
Características: 78 x 67,5 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Aunque en un primer momento las escenas de Vermeer parecen exentas de contenido moral, algunos especialistas piensan que el maestro de Delft dotaba a sus cuadros de un evidente contenido moralizante, siempre entendido por sus contemporáneos gracias a las claves que distribuía por toda la composición. Como es habitual en la producción de Vermeer, la escena que contemplamos se desarrolla en un interior, ubicando a sus figuras en planos paralelos al espectador. En primer lugar se muestra una joven elegantemente vestida con un traje de satén rojo carmesí, con mangas doradas y cuello y puños blancos. Dirige su mirada al espectador con divertido gesto y sostiene en su mano una copa que le brinda un hombre que se inclina hacia ella y le dice algo. Al fondo, tras una mesa cubierta con un mantel azul y un intenso paño de color blanco, observamos a un hombre que apoya su cabeza en la mano derecha. La pared blanca del fondo, las baldosas bicromas y una ventana abierta en la que observamos una espléndida vidriera son los elementos que completan la composición. Hasta aquí todo normal en una escena de género habitual en la pintura holandesa del Barroco; pero si buscamos las claves nos encontramos con una referencia a la seducción mediante la bebida y al adulterio. En la pared del fondo encontramos un retrato de un hombre que podría tratarse del esposo de la dama, cuya mirada parece dirigirse hacia la esposa. En la vidriera hallamos una representación de la Templanza, una de las virtudes cardinales, ya que presenta sus habituales atributos: la escuadra que simboliza el obrar recto y la brida que expresa la represión de los afectos. Estos dos elementos deberían ser los frenos que sujeten el instinto de la dama. La mujer dirige su mirada al espectador, como buscando en nosotros el refugio para eludir la relación adúltera que parecen proponerle. 
La luz vuelve a convertirse en protagonista de la composición, bañando toda la estancia y resaltando el brillo de las tonalidades, especialmente los rojos, los amarillos, los azules y el blanco. La sensación atmosférica creada enlaza con la escuela veneciana liderada por Tiziano y muy admirada por Rembrandt, aunque el estilo de Vermeer sea más detallista como podemos observar en las telas, la vidriera o la bandeja sobre la mesa.





Dama sentada al virginal

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1675 h.
Museo: National Gallery de Londres
Características: 51,5 x 45,5 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Nos encontramos ante una de las obras finales de Vermeer, en la cual podemos apreciar la tremenda evolución de su estilo. Ante un lienzo como la Encajera, en la cual la iluminación constituía la auténtica estructura del cuadro, en esta ocasión la luz se fragmenta e ilumina de diferente manera cada parte del lienzo. Esto se ha tomado como una debilidad del estilo del pintor, aunque bien podría interpretarse como un homenaje que éste rinde a otros pintores que pudieron influirle. Así, la pureza de líneas y la iluminación homogénea que se aprecia en los instrumentos musicales del primer plano hacen referencia al cuadro desdibujado que adorna la pared, en el estilo de los caravaggistas franceses comoGeorges de la Tour. Los cuadros de este pintor tienen como tema la música y hacen gala de una pericia absoluta a la hora de definir los contornos de los objetos. Sin embargo, Vermeer mantiene intacto su estilo y lo demuestra en el tratamiento de la habitación y la figura. Todos estos elementos se hallan impregnados de la misma luz difusa, blanquecina, salpicada por las notas del color azul típico del autor. 
La joven aparece sentada ante el virginal y dirige su mirada hacia el espectador, pintándose su cabeza y sus brazos de manera esquemática. En primer plano encontramos un violoncelo, lo que hace suponer que en la habitación donde se desarrolla la escena estaba antes otra persona, lo que lleva a los especialistas a pensar que nos encontramos ante una nueva referencia a la música como arma de seducción, temática muy habitual en Vermeer -véase Clase de música interrumpida o Mujer de pie tocando el virginal-. Esta hipótesis estaría reforzada por la presencia del lienzo titulado La alcahueta de Dirck van Baburen que cuelga en la pared del fondo, mientras que la cortina azulada que cubre la ventana es interpretada como una referencia a la intimidad del encuentro, ajeno a las miradas del exterior. Mujer tocando el laúd junto a la ventana incide en este asunto.

El Arte de la Pintura

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1666 h.
Museo: Kunsthistorisches Museum
Características: 130 x 110 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Buena parte de los especialistas han considerado esta obra como una muestra del legado artístico de Vermeer al pensar que se trata de una Alegoría de la Pintura. Así aparece citado en la anotación notarial del 24 de febrero de 1676 en la que su esposa, Catherina Bolnes, entrega el lienzo a su madre, Maria Thins, como pago de las deudas contraídas. Montias supone que esta cesión era un intento de engañar a los acreedores y conservar el lienzo en la familia, intención que no pudo evitar su venta. Sin embargo, los últimos estudios han puesto de manifiesto que la mujer que aquí aparece no es una alusión a la pintura sino que se trata de la personificación de Clío, la musa de la Historia, representada como una mujer vestida con falda amarilla y manto de seda azul, que sostiene en su mano izquierda un libro y en la derecha un trombón, tal y como se puede observar en la "Iconología" de Cesare Ripa, uno de los tratados más utilizados como referencia iconográfica en el Renacimiento y Barroco. Al tratarse de la personificación de Clío, Vermeer posiblemente quiere destacar un acontecimiento histórico determinado. 
La escena se desarrolla, como viene siendo habitual en el maestro, en un interior, posiblemente el propio taller del artista ya que nos encontramos con la mesa de roble que aparece citada en el inventario de su suegra, aunque la sala en la que Vermeer ha dispuesto la escena no tiene mucho que ver con el estudio de un pintor al mostrar el suelo con losas de mármol, ricos muebles, el tapiz o el mapa en la pared. Sobre la mesa hallamos diversos objetos: un libro erguido, un cuaderno abierto, paños de seda que caen hacia delante, una máscara. En la zona de la derecha se sitúa el artista de espaldas, vistiendo a la antigua, ante un lienzo casi en blanco, en el que está pintando la corona que cubre la cabeza de Clío. Un pesado cortinaje se abre en la zona de la izquierda, aportando teatralidad a la composición, como si el espectador la hubiese corrido para poder contemplar la escena, rompiendo con la intimidad del momento. La luz penetra por la ventana e impacta en la pared, donde podemos observar un amplio mapa de los Países Bajos, realizado por Claes Jansz. Vischer, más conocido como Piscator, hacia 1692 en el que se representan las diecisiete provincias de los Países Bajos antes de la firma del Tratado de Westfalia. Alrededor del mapa encontramos veinte vistas de ciudades, entre las que no se encuentra Delft. Clio sostiene su trombón ante la vista de La Haya, lo que ha sido interpretado por James A. Welu como un homenaje del pintor hacia los gobernadores de la casa de Orange, en un momento delicado debido a su enfrentamiento con Francia durante la guerra franco-holandesa de 1672-78. Esta hipótesis vendría refrendada por la presencia de la lámpara con el águila doble de los Habsburgo, lo que indicaría que la obra estaría pintada para conmemorar la alianza firmada entre las Provincias Unidas, el Imperio Alemán, España y Lorena contra la Francia de Luis XIV que se produjo el 30 de agosto de 1673. Bozal interpreta que Vermeer, con este trabajo, quiere decirnos lo siguiente: la pintura antigua representaba la Historia y era digna de la Gloria, en ellas se basaba su nobleza. El lienzo remite a dos pérdidas: la unidad de los Países Bajos y la unidad de gloria e Historia en la pintura, convirtiéndose en una reflexión sobre la naturaleza de la pintura, lo que fue y lo que es. 
Al igual que en la Vista de Delft y la mayoría de sus trabajos, Vermeer emplea la perspectiva ortogonal para distribuir los elementos por el espacio, recordando las obras del Quatrocento al utilizar la bicromía en las baldosas del suelo. Pero la gran preocupación del maestro la encontramos en la utilización de la luz, creando una sensación atmosférica que envuelve la reducida estancia, en sintonía con la escuela veneciana. La intensa iluminación resalta el brillo de las tonalidades, destacando los azules, amarillos, negros y blancos, en un estilo que recuerda a Rembrandt.


La encajera

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1669-70 h.
Museo: Museo Nacional del Louvre
Características: 24,5 x 21 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Johannes Vermeer es el autor de este cuadrito con una típica escena de interior, como el resto de su obra. Representa a una joven inclinada sobre el almohadón del encaje de bolillos, con un cojín de costura y diversos hilos, a la izquierda, sobre una mesa. El fondo es claro, apreciándose la textura de la pared, mientras que el primer plano es más oscuro. La luz cae cobre la encajera y la labor, de tal manera que algunas zonas de su rostro se velan por la sombra. 
Vermeer ha restringido el marco de la escena proponiendo un primer plano muy próximo a la modelo, lo cual dota de una sorprendente modernidad a la imagen. La muchacha ha quedado recortada a menos de medio cuerpo, recogida sobre su labor y totalmente ajena a la mirada del pintor o del espectador. El artista juega con el poder de la luz con una habilidad que sorprendió a finales del siglo XIX a los impresionistas, que también estaban muy interesados en los efectos de la luz sobre los objetos. Renoir menciona este lienzo como uno de los más bellos de la historia de la pintura. La joven está modelada con golpes de luz y de sombra, en una evolución de la técnica del claroscuro que inauguróCaravaggio. Este autor fue muy importante para Vermeer y en general para el Barroco holandés, pues de él tomaron el modo de iluminar y componer una escena. Fuera de la influencia de Caravaggio, hemos de destacar la audacia cromática de Vermeer, propia del artista, reflejada en el hermoso azul específico de su paleta, el amarillo brillante de la blusa y los rojos de las madejas de hilo en primer plano. Todos estos colores están utilizados en sus gamas puras, sin matices, lo que les da una intensidad rítmica muy constructiva. En cuanto al tema, Vermeer se interesa en esta composición por mostrar a la mujer como ejemplo de virtudes, contrario a las actitudes que representan los vicios en otras obras como Caballero y dama tomando vino o Carta de amor. Por esta razón, la mujer está concentrada en su labor, el encaje, considerado una actividad femenina desde época medieval, tomando como fuente bibliográfica los proverbios de Salomón en los que se describía el modelo de mujer virtuosa, episodio bíblico citado en todos los libros referidos al matrimonio de la época. En la misma línea encontramos a la Criada con el cántaro de leche.

La lechera

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1658-60 h.
Museo: Rijksmuseum
Características: 45,4 x 41 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Buena parte de las composiciones de Vermeer presentan a la mujer como vehículo para criticar los vicios de la sociedad holandesa de su tiempo, al igual que la mayoría de los pintores de género del Barroco. Sin embargo, encontramos un pequeño grupo -en el que destaca la Lechera- donde se presenta el modelo en "positivo", mostrando a la mujer como ejemplo de virtudes y como modelo a imitar. La Lechera no sólo destaca por su intimista belleza, sino que además ensalza la labor de la criada, criticada por buena parte de sus contemporáneos como Gerard Dou oNicolaes Maes. Vermeer nos presenta a la mujer concentrada en su quehacer, con la mirada baja como símbolo de humildad, vertiendo la leche en un cuenco con dos asas. La escena se desarrolla en una sobria estancia con paredes grisáceas en la que destacan los clavos, los agujeros o las grietas de una morada humilde. Sobre la mesa, encontramos un cesto con pan y algunos panecillos fuera de él, lo que para algunos expertos se interpreta como una alusión a la eucaristía, mientras que la leche sería el símbolo de la pureza. 
La potente iluminación inunda la estancia y resalta las brillantes tonalidades, especialmente el amarillo y el azul, utilizando la característica técnica "pointillé" con la que reparte los chispeantes puntos de luz por toda la superficie del lienzo. Esta iluminación debe su origen a los maestros italianos del Renacimiento, especialmente la escuela veneciana, y de los seguidores de Rembrandt, espacialmente Carel Fabritius. 
El cuadro fue desde muy pronto apreciado por los amantes de la pintura de Vermeer, tal y como se pone de manifiesto en el elevado precio pagado por él cuando fue vendido en 1696: 175 florines.

Joven con perla

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1665-66 h.
Museo: Mauritshuis
Características: 25,7 x 19 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
En la producción de Vermeer existen cuatro obras en las que apenas existen alusiones narrativas, lo que indica que podría tratarse de retratos. En este grupo sobresale el lienzo que aquí contemplamos, una de las obras más famosas del pintor de Delft. La ubicación de la modelo en un primer plano refuerza esta hipótesis, aunque por desgracia desconocemos los nombres de las modelos. La bella muchacha recorta su busto de perfil ante un oscuro fondo neutro, girando la cabeza en tres cuartos para dirigir su intensa mirada hacia el espectador. Su boca se abre ligeramente, como si deseara hablar, dotando así de mayor realismo a la composición, recordando obras de TizianoTintoretto,Rembrandt o Rubens. La atractiva y cautivadora joven viste una chaqueta de tonalidades pardas y amarillentas en la que sobresale el cuello blanco de la camisa, cubriendo su cabeza con un turbante azul del que cae un paño de intenso color amarillo, creando un contraste cromático de gran belleza. La gran perla que le ha dado nombre adorna su oreja, recogiendo el brillante reflejo de la luz que ilumina su rostro, recordando a Caravaggio al interesarse por los potentes contrastes lumínicos. En el fondo oscuro, la figura de la joven destaca como un fondo de luz y de pintura, o mejor dicho, de pintura hecha luz. Pintura y luz en los ojos y en la perla, en el blanco del cuello de la camisa, en los entreabiertos labios. Como bien dice Blankert "la materia de las cosas se ha hecho luz y ésta no es más, ni menos, que pintura". 
A diferencia de otras figuras femeninas adornadas con perlas también pintadas por Vermeer -véase la Joven dama con collar de perlas- algunos expertos consideran que en este caso nos encontramos ante un símbolo de castidad, apuntando E. de Jongh a los escritos de Francisco de Sales como fuente directa. 
La Cabeza de muchacha y la Muchacha con sombrero rojo serán las demás obras a las que aludíamos en un principio.


Dama en amarillo escribiendo

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1665 h.
Museo: National Gallery (Washington)
Características: 45 x 39,9 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Las cartas serán protagonistas de algunas de las escenas de género pintadas por Vermeer, tanto su lectura -véaseMujer de azul leyendo una carta- como el proceso de su escritura que aquí podemos observar. Una joven dama vestida con una chaqueta amarilla con ribetes de armiño -prenda propiedad de la esposa de Vermeer que aparece en varias obras del pintor- adornada con dos gruesas perlas, como pendientes y lazos en el cabello, es la protagonista de la composición. En su mano derecha sostiene la pluma de ganso con la que escribe. La mesa está cubierta con una tela azulada y sobre ella contemplamos una cadena de perlas con una cinta amarilla, un joyero y el tintero. En la pared cuelga un cuadro de difícil interpretación. 
La muchacha dirige su mirada hacia el espectador, buscando quizá comprensión para su acto amoroso, criticado por los moralistas de la época ya que la mujer sólo "está al servicio del estado natural de la procreación de la especie y no admite ningún género de voluptuosas imaginaciones deshonestas". 
Un potente foco de luz ilumina ligeramente la estancia, provocando un intenso contraste de claroscuro, en sintonía con los trabajos de Caravaggio, uno de los pintores más admirados en el Barroco holandés. Pero Vermeer incorpora una sensación atmosférica propia, diluyendo los contornos pero sin atenuar las tonalidades brillantes, especialmente el amarillo, color que según Andrea Alciati -"Emblemata", 1550- era "apto para amantes y prostitutas". El color es aplicado de manera "puntillista", repartiendo de forma chispeante la luz por toda la superficie, resultando una seña de identidad exclusiva de Vermeer. 
El centrar el pintor su atención sobre la muchacha ha hecho pensar que se trata de un retrato, especulándose sobre una de las hijas del pintor -concretamente María- como la protagonista de esta composición.

Una dama que escribe una carta y su sirvienta

Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1670 h.
Museo: National Gallery (Dublin)
Características: 71 x 59 cm.
Estilo: Barroco Centroeuropeo
El aumento del nivel intelectual en la Holanda del Barroco permitiría que un amplio número de mujeres pertenecientes a la burguesía aprendieran a leer y escribir, plasmando así sus sentimientos en papel. Las cartas amatorias provocarían importantes controversias jurídicas ya que se hacía necesario aclarar si implicaban adulterio o compromiso matrimonial, al comprobarse la culpabilidad de quien las escribía. Vermeer no dudaría en incorporar la temática amorosa y especialmente la relacionada con las cartas, en un buen número de sus escenas de género como bien podemos comprobar en este lienzo que conserva la National Gallery de Dublín. 
En un primer plano, situando entre el espectador y la mesa una silla como era frecuente en el maestro de Delft, nos encontramos con la señora de la casa, afanada en la escritura de una carta. La mesa se cubre con un rico tapiz oriental y sobre él podemos observar ligeramente la escribanía de plata, mientras que a los pies de la silla se aprecian el precinto y el sello. La criada está en un prudente segundo plano, con los brazos cruzados, dirigiendo su mirada hacia la ventana donde se reproduce un irreconocible motivo iconográfico que los expertos identifican con la Templanza, que también está presente en Caballero y dama tomando vino o Muchacha con vaso de vino. En la pared del fondo se exhibe un lienzo con el tema de la salvación de Moisés en el Nilo, aludiendo a la práctica habitual de abandonar niños no deseados. Ambos elementos simbólicos indicarían que estamos ante una relación extraconyugal contra la que las autoridades intentaban luchar, utilizando incluso los cuadros como instrumento pedagógico. 
En cuanto al estilo, Vermeer gusta de utilizar un potente foco de luz procedente de la izquierda, en sintonía con los trabajos de Caravaggio, creando una atmósfera envolvente que resalta los brillos de las tonalidades, acercándose así a la escuela veneciana y a Rembrandt. La ubicación de los diferentes elementos en planos paralelos al espectador y la bicromía de las baldosas serán técnicas habitualmente utilizadas por el maestro de Delft para crear la sensación de perspectiva. El color se aplica de manera "puntillista", repartiendo de forma chispeante la luz por toda la superficie pictórica.

la tasadora de perlas


La tasadora de perlas (Mujer con balanza) (en neerlandésVrouw met Weegschaal), es una obra del pintor holandés Johannes Vermeer. Está realizada al óleo sobre lienzo. Se calcula que fue pintada hacia 1665. Mide 42 cm de alto y 35,5 cm de ancho. Se conserva en la Galería Nacional de Arte de Washington DCEstados Unidos.

[editar]Análisis y significado

Hasta hace poco, esta pintura era conocida como La pesadora de oro o Joven pesando perlas. Un análisis microscópico, sin embargo, ha revelado que los platillos de la balanza están vacíos. El brillo en los platillos no viene del amarillo estaño que se usa en otros lugares del lienzo para representar el oro. Vermeer representó perlas con una fina capa gris culminada con un brillo blanco. El brillo del platillo es de una sola capa. Además, no hay perlas sueltas sobre la tabla que indiquen la existencia de otras perlas esperando a ser pesadas.
Este análisis aparentemente trivial sobre qué es lo que se está pesando ilumina el significado de la obra, puesto que Mujer con balanza, como se la llama ahora, es abiertamente alegórica. La mujer está en pie entre una representación del Juicio Final que cuelga en un pesado marco negro, y una mesa con monedas y perlas irisadas, engarzadas y luminosas ante un paño de color azul oscuro;2 la joyería representaría las posesiones materiales. La balanza vacía subraya que está pesando algo espiritual más que material. El retrato de Vermeer no proporciona una sensación de tensión o conflicto, antes bien la mujer exuda serenidad. Su auto-conocimiento se refleja en el espejo de la pared, pues este objeto siempre ha simbolizado el conocimiento de uno mismo.1 Por lo tanto, la pintura sugiere la importancia de la moderación, de la conciencia de uno mismo, y una comprensión plena de las implicaciones de un juicio final.
Se convierte así en un bodegón de «vanidad», transmitiendo que la futilidad de este mundo es pura vanidad. Vermeer logra así trasponer los principios de la naturaleza muerta al cuadro de interiores y de género.
La composición se ha dibujado para centrar la atención en la pequeña y delicada balanza que sostiene la mujer. La modelo se ha identificado como Catharina Vermeer, esposa del pintor, encinta.
Los brazos de la mujer actúan como un marco, con el pequeño dedo de su mano derecha extendida para hacerse eco del mango horizontal de la balanza. El fondo del marco de la pintura está incluso alterado para proporcionar un nicho parcial para la balanza. El marco acaba más arriba enfrente de la mujer que detrás de ella. La compleja interrelación entre las verticales y las horizontales, los objetos y el espacio negativo, y la luz y sombra da como resultado una composición fuertemente equilibrada, y aun así activa. La luz penetra por la ventana e incide directamente sobre el rostro de la mujer, lo que contribuye también a darle un carácter atemporal a la pintura. Los platillos están equilibrados, pero dinámicamente asimétricos. Una limpieza en 1994 reveló que había un adorno de oro, previamente no detectado, en el marco negro que proporciona un enlace tonal con el amarillo de la cortina y el vestido de la mujer.
Vermeer ha dotado a Mujer con balanza de un contexto más abiertamente alegórico que sus otras escenas domésticas. Como tal, pierde algo de la interpretación subjetiva de un trabajo menor directo como La muchacha de azul leyendo una carta. No obstante, la magistral composición y ejecución de Vermeer producen una obra poderosa y conmovedora.



Vermeer de Delft. Johannes Vermeer

Galería de obras
Retrato de Vermeer de Delft. Johannes Vermeer
Nacionalidad: Holanda
Delft 1632 - Delft 1675
Pintor
Barroco Centroeuropeo




No son muchos los datos que tenemos de la vida de Vermeer y su entorno familiar. Sabemos que su abuelo materno, Balthasar Claesz. Gerrits era relojero y participó en un negocio de falsificación de moneda que llevó a la muerte a dos de sus cómplices, consiguiendo Balthasar huir primero a La Haya y después a Gorinchen, donde vivió sin ser perseguido.Su padre, Reyner Janszoon Vos, había nacido en 1591, posiblemente en Amberes, trasladándose a los 20 años a Amsterdam para especializarse en el tejido de la seda. Se casó en 1615 con Digna Baltens y al poco tiempo se instalaron en Delft, donde alquilaron una hostería de nombre "Vos" -el zorro, en referencia a su apellido-, sin abandonar los trabajos de tejedor. También se dedicó al comercio de objetos artísticos, por lo que ingresó en el gremio de San Lucas de la ciudad. Hacia 1625 Reyner utilizaba ya el apellido VermeerJan Vermeer fue bautizado en Delft el 31 de octubre de 1632 como segundo hijo y único varón del matrimonio. Cuando el pequeño tiene nueve años, sus padres adquieren la hostería "Mechelen", situada en una zona privilegiada de Delft, en el norte del Marktvelde, contando entre sus clientes con la burguesía distinguida de la ciudad. Entre estos clientes se encuentran también un buen número de artistas como Balthasar van der Ast o Pieter Groenewengen, contactos que serán decisivos para la formación del joven pintor. Sin embargo, no disponemos de ningún documento que haga referencia al aprendizaje de Jan. Sólo conocemos que el 29 de diciembre de 1653 era admitido como maestro en el gremio de San Lucas de Delft. Los estatutos exigían un periodo de aprendizaje de seis años de duración con uno de los artistas reconocidos por la "guilda", por lo que se barajan diversas hipótesis sobre quién fue su maestro. Algunas opiniones apuntan a Leonaert Bramer (1594-1674) aunque las diferencias estilísticas son mayores que las razones que les unen. La mayoría de los expertos apuntan aCarel Fabritius como el pintor que dirigió el aprendizaje de Vermeer, ya que Fabritius se instaló en Delft en 1650, ingresando en el gremio de San Lucas dos años más tarde. En algunos documentos de la época se hace referencia a Jan como el sucesor de Fabritius, dato en el que se basan los especialistas para afirmar la existencia de este aprendizaje.Jan contrae matrimonio el 20 de abril de 1653 con Catharina Bolnes, en Schipluy, pequeño pueblo cercano a Delft. Catharina era hija de Maria Thins, mujer que disfrutaba de una aceptable posición económica, que en un primer momento se opuso al matrimonio, tanto por razones financieras como religiosas, ya que ella y su familia profesaban el catolicismo mientras que los Vermeer eran calvinistas. Algunos expertos han apuntado a que Jan se convirtió al catolicismo para contraer matrimonio con Catharina, dato que no está documentado.Los recién casados se instalaron en un primer momento en la pensión "Mechelen" pero siete años después se trasladaban a la casa de Maria Thins, sita en el barrio católico, en Oude Langendijk. Las situación económica de los Vermeer parece bastante buena ya que no presenta dificultades para alimentar a sus quince hijos, aunque cuatro de ellos fallecieran a edad temprana. Los especialistas consideran que Jan no sólo vivía de los ingresos de la pintura, ya que no ejecutaba más de dos obras al año. Se apunta a la regencia de la hostería como segunda actividad, a pesar de no estar documentado, e incluso al comercio de obras de arte, siguiendo también el negocio familiar. Su prestigio social llegará a su punto culminante cuando sea elegido síndico del gremio de San Lucas en 1662, cargo que también ocupó ocho años más tarde.Maria Thins, la suegra de Vermeer, tenía también una más que aceptable posición económica al obtener importantes rentas de sus inmuebles, fincas de labranza y los créditos que concedía. Un inventario notarial de 1676 da cuenta de una amplia lista de ropa, pinturas, muebles y objetos de uso doméstico, aludiendo a las once habitaciones de la casa en la que habita, casa que era compartida con los Vermeer. El pintor y su familia vivían en las habitaciones inferiores, habilitando las superiores como estudio, donde se ubicaba la maciza mesa de roble que aparece en muchas de sus telas.El conocimiento del arte manifestado por Jan le valió el encargo de verificar una colección de cuadros italianos -entre los que se incluían varios supuestos trabajos de Miguel Angel y Rafael- vendidos a Friedrich Wilhelm, Gran Elector de Brandeburgo, por el marchante Gerard Uylemburgh. Vermeer viajó a La Haya en 1672 para impugnar las atribuciones a los grandes genios del Renacimiento, declarando que la colección valdría una décima parte de lo solicitado por el marchante.Ese mismo año de 1672 estalla la guerra entre Francia y las Provincias Unidas, al penetrar Luis XIV con un ejército de 100.000 hombres en los Países Bajos. La defensa holandesa pasaba por abrir sus diques de contención, lo que provocará la ruina de los propietarios de tierras y una crisis generalizada. Vermeer empieza a vender cada vez menos cuadros y el negocio de la hostería decae hasta el punto de tener que alquilarla por 180 florines anuales. En 1875 Jan hace un viaje a Amsterdam para solicitar un crédito de 100 florines. Su propia mujer alude a la situación del pintor: "Por esta razón -la guerra contra Francia- y a causa de los grandes gastos ocasionados por los niños, que él ya no podía afrontar, cayó en un estado de melancolía tan profundo y sus fuerzas le abandonaron hasta tal punto, que en el plazo de día y medio cayó enfermo y murió".Jan Vermeer era enterrado el 15 de diciembre de 1675 en el panteón familiar de la Oude Kerk de Delft, dejando once hijos menores de edad y a una viuda en una pésima situación financiera, por lo que Catharina Bolnes hubo de solicitar ante el Tribunal Supremo de La Haya la renuncia de su herencia a favor de sus acreedores y la gestión de sus bienes. Antoni van Leeuwenhoek era nombrado administrador de los bienes de los Vermeer. El 24 de febrero del año siguiente, Catharina vendía uno de los dos cuadros que poseía de su esposo: el Arte de la pintura. En 1688 Catharina Bolnes fallecía sin poder contemplar la venta de la mayoría de los cuadros de su esposo, celebrada en una subasta en 1696, alcanzando precios muy elevados como los 200 florines por la Vista de Delft o los 150 florines de la Tasadora de perlas.
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2 comentarios:

Cayetano dijo...

Me encantan esos personajes de este gran pintor, con esas vestimentas tan distintas de las de por aquí. Un testigo de lujo de su tiempo. Y la joven de la perla una maravilla con esa expresión inconfundible llena de encanto.
Un saludo.

isthar dijo...

Hola Cayetano, un gusto saludarte y agradecer tu comentario. Te cuento que estoy recien volviendo a mis blogs,despues de un largo tiempo fuera.Deseando estes muy bien te envio un afectuoso saludo