lunes, 20 de septiembre de 2010

DOMENICO GHIRLANDAIO






















































































Domenico Bigordi o Domenico Curradi, más conocido por el apodo Ghirlandaio (1449 - 1494) fue un pintor cuatrocentista italiano.





Formación Adoración de los Magos (1488).
Aunque nacido como Domenico di Tommaso Curradi di Doffo Bigordi, con los apellidos Curradi por el padre y Bigordi por el abuelo, generalmente se le llama Domenico Bigordi, aunque hay autores que con buen criterio le llaman con el apellido paterno, Domenico Curradi. El apodo de Ghirlandaio (fabricante de guirnaldas) fue a consecuencia de la actividad profesional de su padre (o tal vez de alguno de los jóvenes maestros de su taller), que fue joyero del Puente Vecchio y conocido creador de guirnaldas, las cuales llevaban como adorno sobre la frente las jóvenes florentinas, aunque no está claro si fue él el inventor de dicho adorno.
Domenico, el mayor de ocho hermanos, primero trabajó como aprendiz de orfebre, probablemente en el taller del padre. Acostumbrado por su oficio al contacto con los pasantes, se piensa que convenció a Alessio Baldovinetti a llevarlo con él a su taller como ayudante de pintura y mosaico. Su juventud pasó en total anonimato, hasta el punto de que no se le conoce residencia fija ni siquiera a una edad tan tardía como los treinta y un años. Los años siguientes, entre 1480 y hasta su muerte en 1494 a un edad relativamente joven, fueron sin embargo extraordinarios, y durante ese tiempo se convirtió en el pintor más hábil de su tiempo. Continuamente ocupado durante ese tiempo, produjo una obra numerosa y de una calidad excelente, no conociéndose, sin embargo, ningún trabajo en los tres últimos años de su vida, es decir, posteriormente a 1491.
[editar] Sus primeras obras en Florencia
En 1480 Ghirlandaio pinta un San Jerónimo y otros frescos en la iglesia de Ognissanti, en Florencia, incluyendo una Última cena a tamaño real en su refectorio. Hacia 1480 se data también el fresco de la Última Cena en el refectorio del Convento de San Marcos. Entre 1481 y 1485 trabajó en los frescos de la Sala del Reloj (también conocida como la sala de los Lirios) del Palacio Vecchio. Allí pinta una Apoteosis de San Zenobio, obra "metafísica" con muchas estructuras arquitectónicas, medallones con héroes de la antigua Roma y otros detalles interesantes que crean una perspectiva sorprendente de gran dignidad arquitectónica.
[editar] Su trabajo en Roma y San Gimignano
Mientras se encuentra ocupado en Florencia, es convocado a Roma por el papa Sixto IV para participar en la decoración mural de la Capilla Sixtina, adonde llega en 1483. En la Sixtina desarrolla, probablemente antes de 1484 un fresco que cuenta con bien pocos rivales en su temática: Cristo que nombra a Pedro y Andrés sus apóstoles, obra de excelente factura y muy interesante por su metódica definición, la cual, sin embargo, padece un pobre colorido. El paisaje del fondo, en particular, es claramente superior a cualquier otro de los que podemos encontrar en las obras de la Capilla Brancacci, realizados por Masaccio y sus colaboradores, y que por cierto fueron atentamente estudiados por el Ghirlandaio. Durante ese mismo periodo realizó algunos otros trabajos en Roma, por desgracia perdidos.
Antes de 1485 realizó los frescos de la capilla de Santa Fina (que pueden fecharse en torno a 1475) en la ciudad toscana de San Gimignano. La misma poesía que lleva a las más extremas consecuencias las enseñanzas de Masaccio encuentra aquí cotas insuperables, sobre todo en la escena de la santa moribunda y en la de su funeral, mientras que aparecen casi como obras accesorias las escenas que representan los milagros de la santa. Sebastiano Mainardi colaboró con él tanto a Roma como a San Gimignano, quedando tan satisfecho el Ghirlandaio de su trabajo que permitió que éste se casara con su hermana.
Regreso y fama en Florencia

Santa María Novella.
Es entonces cuando regresa a Florencia, y emprende en la iglesia de la Santa Trinidad y en Santa Maria Novella la obras que van a confirmar su fama.
Los frescos de la Capilla Sassetti en la iglesia de Santa Trinidad son seis episodios de la vida de San Francisco junto con algunos temas clásicos, datados en 1485. Los tres episodios principales son: San Francisco recibiendo del papa Honorio III la aprobación de la regla de su orden, La muerte y exequias de san Francisco y La resurrección por intercesión del santo de un niño de la familia Spini, que había muerto al caer desde una ventana. En el primer trabajo hay un retrato de Lorenzo de Médicis y en el tercero un autorretrato del pintor, el cual introdujo también en una de las obras de Santa María Novella y en la Adoración de los Magos en el Hospital de Los Inocentes. La tabla de altar de esta capilla, La Adoración de los Pastores, se encuentra ahora expuesta en la Galería de la Academia de Florencia.
Inmediatamente después de haber terminado esta obra, se le solicitó que renovara los frescos del coro de Santa Maria Novella. Este coro era parte de la capilla de la familia Ricci, pero las familias Tornabuoni y Tornaquinci, ahora mucho más ricas que ésta, se hicieron cargo de los costos de la restauración con algunas condiciones, como el tener que conservar los escudos de los Ricci, lo cual dio lugar a una serie de incidentes. Se le llama también Capilla Tornabuoni. Estos frescos, a los cuales contribuyeron varios ayudantes, están dispuestos en cuatro ciclos a lo largo de las paredes y tienen como tema las vidas de la Virgen y de Juan el Bautista. Añadido a su interés artístico, estas obras son particularmente interesantes por los numerosos retratos, los cuales cuentan con un valor histórico intrínseco debido al conocimiento iconográfico de los personajes, además de su valor técnico por la especial capacitación del Ghirlandaio para el retrato.
Hay al menos veintiún retratos de miembros de la familia Tornabuoni y Tornaquinci; en el Ángel que se aparece a Zacarías encontramos los retratos de Poliziano, Marsilio Ficino y otros; en la Anunciación de Ana e Isabel se puede reconocer a la bella Ginebra de Benci, famosa por el retrato que le hizo Leonardo da Vinci (National Gallery de Washington); en el Prendimiento de Joaquín en el Templo aparecen retratados Mainardi y Baldovinetti (o quizás la última figura sea el padre del Ghirlandaio).
Se relaciona con dichos frescos, el Retrato de Giovanna Tornabuoni (1488), del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, único ejemplo de Ghirlandaio en España.
La Capilla Ricci fue reabierta y completada en 1490; la tabla del altar, ahora retirada de la Capilla, fue probablemente pintada por Ghirlandaio con la ayuda de sus hermanos David y Benedicto, pintores también aunque no a su altura, estando la ventana ejecutada directamente por Domenico. De1491 es el fresco dedicado a la Natividad de María en Santa María Novella.
Otros trabajos notables son la tabla de altar ejecutada al tempera con la Virgen adorada por los santos Zenobio, Justo y otros, pintada en la iglesia de San Justo pero ahora conservada en la Galeria de los Uffici, el Cristo en la Gloria con Romualdo y otros santos de la abadía de Volterra, la Adoración de los Magos de 1488 en la iglesia de los Inocentes (posiblemente su mejor creación) y finalmente la Visitación conservada en el Museo del Louvre y que es probablemente su última obra, de 1491.
Ghirlandaio no se dedicó demasiado al desnudo; una de las obras de este tipo, el Vulcano y sus ayudantes que forjan los Rayos, fue pintado para el Spedaletto pero (como tantas otras citadas por el Vasari) está ahora perdida. Dos de sus retratos se conservan en la National Gallery de Londres. Existen también algunos mosaicos producidos antes de 1491, de los cuales el más célebre es la Anunciación expuesta sobre una de las entradas de la catedral de Florencia.
Últimos años
Domenico Ghirlandaio murió de peste el 11 de enero de 1494, y fue sepultado en la iglesia de Santa María Novella. A lo largo de su vida se casó dos veces y dejó seis hijos, de los cuales tres fueron varones. Uno de ellos, Ridolfo continuó con el taller paterno. Tuvo una larga y honorable línea de descendencia, que llegó hasta el siglo XVII, cuando el último miembro de su linaje abrazó la vida monástica. Es probable que Domenico muriera en la pobreza, y todos los datos que se conocen de su vida parecen indicar que fue un hombre gentil, honorable, concienzudo y de notable diligencia.
Consideraciones sobre su pintura

Viejo con su nieto, Museo del Louvre de París.
El valor artístico del Ghirlandaio puede considerarse superior a todos sus precursores y contemporáneos, conformando junto con Giotto, Masaccio, Filippo Lippi y Botticelli el elenco de los más grandes pintores italianos del Renacimiento. Su esquema compositivo es grandioso y decorativo, su claroscuro excelente, y en particular su técnica de la perspectiva es muy elaborada. El uso de los colores es más discutible, sobre todo en los cuadros al tempera, que aparecen a menudo demasiado brillantes, mejorando mucho en los frescos. Utilizó exclusivamente estas dos técnicas, y nunca la pintura al óleo.
Una cierta dureza de los contornos, similar a la de los personajes de las esculturas de bronce podría indicar un formación inicial en el campo de éste tipo de esculturas. Fue el primero en introducir en el arte florentino la mezcla de arte sacro y profano que ya se practicaba previamente en Siena. Sus dibujos de las figuras de Cristo, la Virgen y los ángeles no son los de más alto nivel; un defecto en sus dibujos que se suele resaltar a menudo es la excesiva fineza de las manos y pies. Una de sus máximas era: pintar se corresponde con dibujar. Ghirlandaio fue un maestro nunca satisfecho, y expresó en cierta ocasión el deseo de tener todos los lienzos de muralla de Florencia para cubrirlos de pinturas. Decía a sus asistentes en el taller que no rechazaran ningún encargo que les ofrecieran, aunque fuese para decorar un armario de señora, e incluso llegó a ejecutar personalmente trabajos de esa índole a pesar del descontento de sus aprendices. No fue sin embargo una persona ávida de dinero, como lo prueba la anécdota de la rapidez con la que renunció a un contrato extra referente a los frescos de la Capilla Ricci, ofrecido por el rico Tornabuoni.
Según Giorgio Vasari, Ghirlandaio fue el primero en eliminar de sus pinturas el uso de los dorados, representando de modo realista cualquier objeto de los que convencionalmente se pintaban así; se pueden reseñar algunas importantes excepciones, como por ejemplo la luminosidad del paisaje en la Adoración de los Magos, expuesta actualmente en la Academia de Florencia, y que obtuvo mediante la utilización del oro.
Muchos de sus dibujos y estudios son de notable vigor gráfico y pueden contemplarse en la Galeria de los Uffici. Uno de los grandes méritos del Ghirlandaio es el de haber iniciado en el arte a Miguel Ángel, el cual sin embargo no permaneció mucho tiempo en su taller.

4 comentarios:

Manuel Casabranca dijo...

Parabéns, está muito interessante e gostava que visitasse no meu Blog:
http://quercusmundi.blogspot.com/2007/09/conceitos-de-beleza.html

Lady Caroline dijo...

Hola Isthar!
¡Increíble este artículo sobre Ghirlandaio! Me quedo impresionada con la magnificencia de sus frescos, principalmente los de la capilla Tornabuoni. Espero en breve ir a Florencia y contemplarlos bien de cerca. Besos

isthar dijo...

Manuel Casabranca, muchas gracias por tu grata visita y con gusto visitare tu espacio.
Un cordial saludo

isthar dijo...

Lady Caroline, cuanto me alegra saber que te agrada Ghirlandaio y que podras visitar Florencia.Disfrutalo.
besos