domingo, 20 de enero de 2013


JOHANNES VERMEER

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Jan Vermeer van Delft 
Joven con perla
Fecha: 1665-66 h.
Museo: Mauritshuis
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Parece que el punto de vista para este cuadro fuera la visión que tiene un segundo pintor, el cual es capaz de llevar todo el protagonismo al pintor en sí, el retratado, ya que el centro de la composición es la diagonal que representa la mirada del pintor a su modelo femenino.
En realidad, retratándose Vermeer de espaldas, como quitándose protagonismo, convierte a su obra en una pura visión desinteresada, en un magnífico cuadro del género intimista.
Todo en la escena transmite dulzura y nitidez. La nitidez la logra a través de su maestría para el dibujo, unas líneas que le sirven para subrayar con precisión todos los elementos y detalles de la obra. Y la dulzura la logra con el tratamiento de los volúmenes, siempre conseguidos gracias a su magistral empleo de las luces y las sombras.
En fin, es una obra aparentemente simple, pero en la que todo, los colores, los volúmenes, la composición, la luz o los detalles, inspiran una sensación de perfección. Como ejemplo, basta fijarse en el rostro de la modelo que está posando para el pintor. Si nos acercamos al cuadro, descubriremos la belleza de su rostro y que lleva como pendientes una perla, lo cual lo une con otras de las más famosas y bellas obras de Vermeer, La joven de la perla.
Ese detallismo a la hora de acometer sus cuadros hizo que Vermeer no pintara un número elevado de obras a lo largo de su corta vida (1632-1675). Pero sin embargo, varias de ellas como esta de El pintor y su taller, la citada La joven de la perla, el paisaje representado en La Vista de Delft que era su ciudad natal o los archifamosos retratos de La encajera y La lechera, sin duda son obras maestras de la pintura barroca del siglo XVII en toda Europa.
Vermeer_Perlenohrring

Vermeer_The_Letter
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Vermeer_A_Lady_Writing
-Vermeer_-_Girl_with_a_Red_Hat
-The_Geographer
Saint Praxedis (Praxedes)
Johannes_Vermeer_-_Zittende_Klavecimbelspeelster_(1673-1675)
Young Woman with a Water Pitcher.
The Wine Glass
Dama bebiendo con un caballero
Autor: Vermeer de Delft
Fecha: 1660-61 h.
Museo: Staatliche Museen de Berlín
Estilo: Barroco Centroeuropeo
El tema de la seducción mediante el vino será frecuente en los cuadros pintados por Vermeer en la década de 1650. Las mujeres ebrias encarnaban el vicio, según los moralistas de la época, incluso algunos pedagogos, como Jacob Cats, animaban a prohibir a las damas que bebieran alcohol ya que consideraba que este vicio precedía irremediablemente a la prostitución. De esta manera, los cuadros de género aparentemente exentos de implicaciones morales se convierten en vehículos educativos para la sociedad holandesa del Barroco.
Las figuras del caballero y la dama se sitúan en el centro de la estancia, cuyas baldosas de colores recuerdan las obras de Pieter de Hooch. La mujer se sienta en la zona derecha de la composición, vistiendo un elegante traje rojizo, con una pañoleta blanca cubriendo su cabello. El hombre está de pie, cubierto con un amplio sombrero y una capa grisácea, sosteniendo en su mano derecha el jarro de vino que acaba de servir a su próxima conquista, aludiendo así al poder del vino como arma de seducción. La jarra se convierte en el centro de la escena ya que se trata del elemento fundamental en ella. La mujer ha llevado la copa de vino a su boca y el hombre mira con satisfacción el resultado de su "conquista". En primer plano encontramos una silla girada en tres cuartos, donde podemos observar un laúd mientras en la mesa hallamos las partituras. Con ambos elementos se hace referencia a otra de las armas de seducción, la música.
Una de las ventanas de la estancia está cerrada pero en la que se abre podemos observar una rica vidriera donde se reconoce la figura de la Templanza, una de las virtudes cardinales, que presenta sus habituales atributos: la escuadra que simboliza el obrar recto y la brida que expresa la represión de los afectos. Al situarse la vidriera en el eje visual de la mujer, algunos expertos interpretan que sería una alusión al ideal que ella debe seguir y del que no se debe apartar a pesar de las provocaciones.
La aplicación de la luz envuelve la escena y resalta las tonalidades de las telas, creando una magnífica sensación atmosférica. La aplicación del color se realiza de manera "puntillista", repartiendo de forma chispeante la luz por toda la superficie pictórica.

: The Guitar Player
The Girl with a Wine Glass
Lady Seated at a Virginal
: Christ in the House of Martha and Mary

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-De_Schilderkunst
Jan Vermeer van Delft 
Buena parte de los especialistas han considerado esta obra como una muestra del legado artístico de Vermeer al pensar que se trata de una Alegoría de la Pintura. Así aparece citado en la anotación notarial del 24 de febrero de 1676 en la que su esposa, Catherina Bolnes, entrega el lienzo a su madre, Maria Thins, como pago de las deudas contraídas. Montias supone que esta cesión era un intento de engañar a los acreedores y conservar el lienzo en la familia, intención que no pudo evitar su venta. Sin embargo, los últimos estudios han puesto de manifiesto que la mujer que aquí aparece no es una alusión a la pintura sino que se trata de la personificación de Clío, la musa de la Historia, representada como una mujer vestida con falda amarilla y manto de seda azul, que sostiene en su mano izquierda un libro y en la derecha un trombón, tal y como se puede observar en la "Iconología" de Cesare Ripa, uno de los tratados más utilizados como referencia iconográfica en el Renacimiento y Barroco. Al tratarse de la personificación de Clío, Vermeer posiblemente quiere destacar un acontecimiento histórico determinado.
La escena se desarrolla, como viene siendo habitual en el maestro, en un interior, posiblemente el propio taller del artista ya que nos encontramos con la mesa de roble que aparece citada en el inventario de su suegra, aunque la sala en la que Vermeer ha dispuesto la escena no tiene mucho que ver con el estudio de un pintor al mostrar el suelo con losas de mármol, ricos muebles, el tapiz o el mapa en la pared. Sobre la mesa hallamos diversos objetos: un libro erguido, un cuaderno abierto, paños de seda que caen hacia delante, una máscara. En la zona de la derecha se sitúa el artista de espaldas, vistiendo a la antigua, ante un lienzo casi en blanco, en el que está pintando la corona que cubre la cabeza de Clío. Un pesado cortinaje se abre en la zona de la izquierda, aportando teatralidad a la composición, como si el espectador la hubiese corrido para poder contemplar la escena, rompiendo con la intimidad del momento. La luz penetra por la ventana e impacta en la pared, donde podemos observar un amplio mapa de los Países Bajos, realizado por Claes Jansz. Vischer, más conocido como Piscator, hacia 1692 en el que se representan las diecisiete provincias de los Países Bajos antes de la firma del Tratado de Westfalia. Alrededor del mapa encontramos veinte vistas de ciudades, entre las que no se encuentra Delft. Clio sostiene su trombón ante la vista de La Haya, lo que ha sido interpretado por James A. Welu como un homenaje del pintor hacia los gobernadores de la casa de Orange, en un momento delicado debido a su enfrentamiento con Francia durante la guerra franco-holandesa de 1672-78. Esta hipótesis vendría refrendada por la presencia de la lámpara con el águila doble de los Habsburgo, lo que indicaría que la obra estaría pintada para conmemorar la alianza firmada entre las Provincias Unidas, el Imperio Alemán, España y Lorena contra la Francia de Luis XIV que se produjo el 30 de agosto de 1673. Bozal interpreta que Vermeer, con este trabajo, quiere decirnos lo siguiente: la pintura antigua representaba la Historia y era digna de la Gloria, en ellas se basaba su nobleza. El lienzo remite a dos pérdidas: la unidad de los Países Bajos y la unidad de gloria e Historia en la pintura, convirtiéndose en una reflexión sobre la naturaleza de la pintura, lo que fue y lo que es.
Al igual que en la Vista de Delft y la mayoría de sus trabajos, Vermeer emplea la perspectiva ortogonal para distribuir los elementos por el espacio, recordando las obras del Quatrocento al utilizar la bicromía en las baldosas del suelo. Pero la gran preocupación del maestro la encontramos en la utilización de la luz, creando una sensación atmosférica que envuelve la reducida estancia, en sintonía con la escuela veneciana. La intensa iluminación resalta el brillo de las tonalidades, destacando los azules, amarillos, negros y blancos, en un estilo que recuerda a Rembrandt.

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Vermeer_-_The_Milkmaid

Vermeer de Delft. Johannes Vermeer Vermeer de Delft. Johannes Vermeer
Nacionalidad: Holanda
Delft 1632 - Delft 1675
Pintor
Estilo: Barroco Centroeuropeo
Escuela:





No son muchos los datos que tenemos de la vida de Vermeer y su entorno familiar. Sabemos que su abuelo materno, Balthasar Claesz. Gerrits era relojero y participó en un negocio de falsificación de moneda que llevó a la muerte a dos de sus cómplices, consiguiendo Balthasar huir primero a La Haya y después a Gorinchen, donde vivió sin ser perseguido.Su padre, Reyner Janszoon Vos, había nacido en 1591, posiblemente en Amberes, trasladándose a los 20 años a Amsterdam para especializarse en el tejido de la seda. Se casó en 1615 con Digna Baltens y al poco tiempo se instalaron en Delft, donde alquilaron una hostería de nombre "Vos" -el zorro, en referencia a su apellido-, sin abandonar los trabajos de tejedor. También se dedicó al comercio de objetos artísticos, por lo que ingresó en el gremio de San Lucas de la ciudad. Hacia 1625 Reyner utilizaba ya el apellido VermeerJan Vermeer fue bautizado en Delft el 31 de octubre de 1632 como segundo hijo y único varón del matrimonio. Cuando el pequeño tiene nueve años, sus padres adquieren la hostería "Mechelen", situada en una zona privilegiada de Delft, en el norte del Marktvelde, contando entre sus clientes con la burguesía distinguida de la ciudad. Entre estos clientes se encuentran también un buen número de artistas como Balthasar van der Ast o Pieter Groenewengen, contactos que serán decisivos para la formación del joven pintor. Sin embargo, no disponemos de ningún documento que haga referencia al aprendizaje de Jan. Sólo conocemos que el 29 de diciembre de 1653 era admitido como maestro en el gremio de San Lucas de Delft. Los estatutos exigían un periodo de aprendizaje de seis años de duración con uno de los artistas reconocidos por la "guilda", por lo que se barajan diversas hipótesis sobre quién fue su maestro. Algunas opiniones apuntan a Leonaert Bramer (1594-1674) aunque las diferencias estilísticas son mayores que las razones que les unen. La mayoría de los expertos apuntan a Carel Fabritius como el pintor que dirigió el aprendizaje de Vermeer, ya que Fabritius se instaló en Delft en 1650, ingresando en el gremio de San Lucas dos años más tarde. En algunos documentos de la época se hace referencia a Jan como el sucesor de Fabritius, dato en el que se basan los especialistas para afirmar la existencia de este aprendizaje.Jan contrae matrimonio el 20 de abril de 1653 con Catharina Bolnes, en Schipluy, pequeño pueblo cercano a Delft. Catharina era hija de Maria Thins, mujer que disfrutaba de una aceptable posición económica, que en un primer momento se opuso al matrimonio, tanto por razones financieras como religiosas, ya que ella y su familia profesaban el catolicismo mientras que los Vermeer eran calvinistas. Algunos expertos han apuntado a que Jan se convirtió al catolicismo para contraer matrimonio con Catharina, dato que no está documentado.Los recién casados se instalaron en un primer momento en la pensión "Mechelen" pero siete años después se trasladaban a la casa de Maria Thins, sita en el barrio católico, en Oude Langendijk. Las situación económica de los Vermeer parece bastante buena ya que no presenta dificultades para alimentar a sus quince hijos, aunque cuatro de ellos fallecieran a edad temprana. Los especialistas consideran que Jan no sólo vivía de los ingresos de la pintura, ya que no ejecutaba más de dos obras al año. Se apunta a la regencia de la hostería como segunda actividad, a pesar de no estar documentado, e incluso al comercio de obras de arte, siguiendo también el negocio familiar. Su prestigio social llegará a su punto culminante cuando sea elegido síndico del gremio de San Lucas en 1662, cargo que también ocupó ocho años más tarde.Maria Thins, la suegra de Vermeer, tenía también una más que aceptable posición económica al obtener importantes rentas de sus inmuebles, fincas de labranza y los créditos que concedía. Un inventario notarial de 1676 da cuenta de una amplia lista de ropa, pinturas, muebles y objetos de uso doméstico, aludiendo a las once habitaciones de la casa en la que habita, casa que era compartida con los Vermeer. El pintor y su familia vivían en las habitaciones inferiores, habilitando las superiores como estudio, donde se ubicaba la maciza mesa de roble que aparece en muchas de sus telas.El conocimiento del arte manifestado por Jan le valió el encargo de verificar una colección de cuadros italianos -entre los que se incluían varios supuestos trabajos de Miguel Angel y Rafael- vendidos a Friedrich Wilhelm, Gran Elector de Brandeburgo, por el marchante Gerard Uylemburgh. Vermeer viajó a La Haya en 1672 para impugnar las atribuciones a los grandes genios delRenacimiento, declarando que la colección valdría una décima parte de lo solicitado por el marchante.Ese mismo año de 1672 estalla la guerra entre Francia y las Provincias Unidas, al penetrar Luis XIV con un ejército de 100.000 hombres en los Países Bajos. La defensa holandesa pasaba por abrir sus diques de contención, lo que provocará la ruina de los propietarios de tierras y una crisis generalizada. Vermeer empieza a vender cada vez menos cuadros y el negocio de la hostería decae hasta el punto de tener que alquilarla por 180 florines anuales. En 1875 Jan hace un viaje a Amsterdam para solicitar un crédito de 100 florines. Su propia mujer alude a la situación del pintor: "Por esta razón -la guerra contra Francia- y a causa de los grandes gastos ocasionados por los niños, que él ya no podía afrontar, cayó en un estado de melancolía tan profundo y sus fuerzas le abandonaron hasta tal punto, que en el plazo de día y medio cayó enfermo y murió".Jan Vermeer era enterrado el 15 de diciembre de 1675 en el panteón familiar de la Oude Kerk de Delft, dejando once hijos menores de edad y a una viuda en una pésima situación financiera, por lo que Catharina Bolnes hubo de solicitar ante el Tribunal Supremo de La Haya la renuncia de su herencia a favor de sus acreedores y la gestión de sus bienes. Antoni van Leeuwenhoek era nombrado administrador de los bienes de los Vermeer. El 24 de febrero del año siguiente, Catharina vendía uno de los dos cuadros que poseía de su esposo: el Arte de la pintura. En 1688 Catharina Bolnes fallecía sin poder contemplar la venta de la mayoría de los cuadros de su esposo, celebrada en una subasta en 1696, alcanzando precios muy elevados como los 200 florines por la Vista de Delft o los 150 florines de la Tasadora de perlas. 

sábado, 19 de enero de 2013


LA DAMA DEL ARMIñO**DEDICADA A CAYETANO


 La identidad de esta joven, durante muchos años desconocida, se ha fijado por fin en una de las amantes de Ludovico Sforza, Duque de Milán. Se trata de Cecilia Gallerani, que siguió a Ginevra de Benci cuando ésta se casó. La joven aparece retratada con un armiño en los brazos. Este animal se usaba para cazar ratones, pero además, probablemente se trata de una alusión al nombre de la muchacha, puesto que armiño en griego se pronuncia "galé". Estos juegos eran muy comunes, como el del citado retrato de Ginevra u otros de la época. El retrato fue tan retocado en épocas posteriores que llegó a dudarse de la intervención de Leonardo en el mismo. El fondo no debía de ser negro en origen, sino que posiblemente tuviera elementos paisajísticos. Destaca, por otro lado, la desproporción existente entre la mano y el rostro de la muchacha, una mano estilizada y elegante que acentúa el porte regio de la modelo. El cuadro pasó a poder del rey de Francia, admirador de Leonardo y conquistador de Milán. Durante la Revolución Francesa su destino fue el príncipe Czartoryska, en cuya colección se mantiene hasta nuestros días.
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El cuadro, de incalculable valor artístico, estuvo desaparecido tras la muerte de Cecilia Gallerani y reapareció en Polonia en 1800, cuando lo adquirió el príncipe Adam Jerzy Czartoryski. Al igual que el país, repartido su territorio entre Rusia, Prusia y Austria, el cuadro vivió momentos convulsos: entre guerras e invasiones, la obra fue ocultada y trasladada a otros países, de Polonia a Francia, de Francia a Polonia y a Austria y hasta los nazis la confiscaron para el proyectado museo de Adolf Hitler en Linz, aunque pudo ser interceptada. Acabada la guerra, el cuadro fue llevado a Alemania y después regresó a sus propietarios.
Se trata de un óleo sobre tabla pintado en torno a 1490. El cuadro de Cecilia Gallerani, joven de 17 años amante de Ludovico Sforza “El Moro”, es uno de los cuatro retratos de mujer pintados por Leonardo, siendo el primero la Ginevra de’ Benci (National Gallery, Washington) y el último La Gioconda (Museo del Louvre, París).
Leonardo da Vinci pintó esta bellísima imagen de Cecilia Gallerani con peinado y vestimenta alla spagnola, portando en brazos un pequeño armiño, emblema que encierra una indudable alusión a Ludovico El Moro, conocido también con el sobrenombre de ermellino, sin duda por haber recibido en 1488 la Orden del Armiño que le concedió Don Fernando I de Aragón, Rey de Nápoles.
"La Dama estuvo casi seis años enmurada, lo que demuestra que es una dama con mucha fuerza para aguantar eso", explica en su perfecto castellano el aristócrata "polaco-sevillano" propietario del cuadro para rememorar cómo sus antepasados la ocultaron para evitar su saqueo durante la Segunda Guerra Mundial.

http://www.youtube.com/watch?v=nUDIoN-_Hxs&feature=player_embedded 
mujeres en el arte

GENIOS DE LA PINTURA

Ginevra de Benci era hija de un amigo de Leonardo da Vinci, Amerigo di Giovanni Benci. Pese a ciertas dudas en la atribución del cuadro a Leonardo, la belleza y poder del retrato son valores indudables. La pose de la muchacha marca un tipo que Leonardo utilizará en la mayoría de sus retratos femeninos. Ella está levemente estilizada, de tres cuartos y vista de medio plano, del que se supone que faltan las manos sobre el pecho (ver el Estudio de manos femeninas). La modelo posee una expresividad poco frecuente, con un rostro serio y penetrante, que impone su presencia psicológica en el mundo del espectador. Es una anticipación de la Gioconda. Se tardó algún tiempo en identificar a la joven. La pista principal se encuentra en la botánica, disciplina que interesaba grandemente a Leonardo. Decimos esto por dos razones. La primera son los árboles que prestan el decorado de fondo a la silueta femenina. Se trata de enebros, cuyo nombre en italiano, ginepro, son fonéticamente muy similares a Ginevra. Además, existe un emblema al dorso de la tabla del retrato, que consiste en una rama de laurel cruzada con una rama de palmera. Ambas encierran un lema en latín: Virtutem Forma Decorat, que quiere decir, La Belleza es el ornamento de la Virtud. Este emblema parece ser que podría corresponder a la heráldica de Bernardo Bembo. La vida de Ginevra nos cuenta que en 1474 se casó con Luigi Bernardini di Lapo Nicolini, cuando ella contaba con 17 años. Su matrimonio fue desgraciado por los problemas financieros de su marido, y por problemas de salud de ella, que aparecieron a partir de 1480. Tras este deterioro, tuvo una relación de carácter platónico con el embajador de Venecia en Florencia, el citado Bernardo Bembo, padre del cardenal Pietro Bembo.
Es difícil tratar de hacer comentarios a la Gioconda. La fascinación que ha ejercido a lo largo de los siglos y el poder que tiene sobre la mirada del espectador obstaculizan un análisis objetivo, dado el icono en que se ha convertido para la cultura del mundo moderno y contemporáneo. En ella se citan todas las características de la pintura de Leonardo: el empleo del sfumato, esa técnica que difumina suavemente los rasgos hasta hacer indefinibles los contornos; el hermoso paisaje del fondo, agreste, salvaje y de un matizado tono azul que lo hace desaparecer en un degradado invisible; la ambigüedad del rostro, la indefinición sexual que la hace parecer una mujer, un adolescente... un mito de androginia que tiene referencias inacabables con teorías filosóficas y religiosas; y, por encima de todo, la sonrisa más melancólica y misteriosa de la historia del hombre. El retrato es el de Madonna Lisa, la señora Lisa, la esposa de Francesco del Giocondo, de donde toma su sobrenombre. Leonardo retuvo consigo el retrato hasta su muerte, no dejó de trabajar en él y, por supuesto, jamás se lo entregó a su cliente. De sus manos pasó a la colección real de Francia y hoy puede verse en el Museo del Louvre, protegida por un panel blindado y envuelta en un remolino de turistas que la fotografían sin cesar.

Fuente: EFE
Mediante una cámara multiespectral expertos logran captar un fragmento de huella en un cuadro que se creía obra de un artista alemán, sin embargo, parece confirmar que se trata de una obra de Leonardo da Vinci

LONDRES, Inglaterra, oct. 14, 2009.- La huella dactilar descubierta en la esquina de un cuadro que se creía obra de un artista alemán del siglo XIX parece confirmar que se trata de una tela de Leonardo da Vinci, informa la revista "Antiques Trade Gazette".
El cuadro, de 33 por 23 centímetros, se vendió en 1998 en una subasta en Nueva York por 19 mil dólares (unos 12.800 euros), pero si su nueva atribución es cierta, podría alcanzar ahora los 150 mil millones de dólares (unos 101.500 millones de euros), según los expertos.
La datación con el método del carbono y los análisis con rayos infrarrojos de la técnica del artista permiten llegar también a esa conclusión, pero el dato que parece determinante es ese fragmento de huella dactilar captada por una cámara multiespectral de la empresa Lumière Technology.
Según Peter Paul Biro, un experto forense en arte de Canadá, la huella dactilar corresponde a la punta del dedo índice o corazón y es "muy comparable" a la encontrada en un "San Jerónimo" del pintor renacentista italiano que se conserva en el Vaticano.
Martin Kemp, profesor emérito de Historia del Arte de la Universidad de Oxford, está convencido, según informa el diario "The Times", de que se trata de una obra de Da Vinci y acaba de terminar un libro (no publicado aún) sobre el hallazgo.
Su primera reacción fue de incredulidad, pero poco a poco vio cómo se recomponían las figuras del rompecabezas.
La obra en cuestión se subastó con el título de "Joven de Perfil con Vestido del Renacimiento", pero Kemp la ha rebautizado como "La Bella Principessa" tras identificarla, "por un proceso de eliminación", con Bianca Sforza, hija de Ludovico Sforza (1452-1508), duque de Milán, y de su amante Bernardina de Corradis.
Si es realmente de Leonardo, como sospechan Kemp, sería la única obra de Leonardo sobre pergamino aunque, según ese experto, el pintor renacentista preguntó en 1494 al artista francés Jean Perréal acerca de la técnica del uso de tizas de colores sobre pergamino.
El cuadro lo compró en 1998 una marchante neoyorquina llamada Kate Ganza, que lo vendió por la misma suma de dinero al experto Preter Silverman en 2007 en la creencia de que era una obra "de un artista alemán que había estudiado en Italia, donde se había familiarizado con la obra de Leonardo".
Cuando Silverman lo vio, sintió "pálpitos" porque pensó que podría ser obra de un artista florentino e incluso del propio Da Vinci.
Los análisis efectuados con la técnica del carbono-14 permiten datar el pergamino de entre 1440 y 1650 y los análisis con rayos infrarrojos revelan paralelismos con otras obras de Leonardo.
BELLINI
Filippo Lippi:
 BOTICCELLI
 CRIVELLI
LEONARDO La Belle Ferronière  **Supuestamente amante de Francisco I rey de Francia


LEONARDO, Beatrice d’Este
PERUGINO, SIBILLA
RAFAELLO SANZIO
RAFAELLO SANZIO
DOSSO DOSSI
PAOLO VERONESE
SANDRO BOTICCELLI, Simonetta Cattaneo Vespucci
BOTICCELLI, Madonna
 BOTICCELLI, PRIMAVERA

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CRANACH Lucrezia
CRANACH


BARTOLOMEO  VENEZIANO Lucrezia 
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Ritratto di Piero di Cosimo
BOTICCELLI _ SIMONETTA VESPUCCI
Dosso Dossi: La maga Circe (c.1520) Galleria Borghese, Roma
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